Ginés Marín, protagonista de una sorprendente paradoja: menos contratos que nunca, pero rebosante de ilusión
“La obsesión por el triunfo ha restado calidad a mi toreo”, afirma el torero, que está fuera de las Ferias de Abril y San Isidro


Puede parecer un error, pero no lo es: tras su paso por la feria de La Magdalena de Castellón, en la agenda de Ginés Marín solo figura un nuevo contrato, el 25 de mayo en la localidad mexicana de León, lo que significa que su nombre no aparece en los carteles de la Feria de Abril ni en la de San Isidro.
Es la primera vez que esta circunstancia se produce en su carrera desde que tomara la alternativa en 2016, con la excepción del año de la pandemia. El dato es sorprendente porque si bien no ha alcanzado la condición de figura indiscutible, Marín es un torero de un reconocido concepto artístico que ha salido dos veces por la Puerta Grande de Las Ventas y cuenta con el beneplácito de la afición.
Pero la paradoja va más allá. Ginés Marín (Jerez de la Frontera, 29 años), un hombre tímido, con las ideas claras y personalidad, como él mismo se define, considera que “en estas circunstancias adversas me siento más seguro que nunca de mí mismo, más vivo y con más expectativas”. Y, además, añade que “en esta etapa complicada para mí, he llegado a una conclusión: en la vida, casi todo depende de uno mismo, y mi circunstancia actual es culpa mía y de nadie más”.
Antes de entrar en esa responsabilidad personal, Ginés Marín cuenta que no está en los carteles de Sevilla porque no lo han llamado. “Reconozco que tenía la ilusión de torear en La Maestranza, pero no esperaba que el empresario, con quien no he tenido problema alguno, no tuviera intención de contratarme”.
“A pesar de todo lo que se sufre en esta profesión, el toreo es lo que me da vida y me sostiene como persona”
Y en Madrid no ha habido acuerdo con la empresa. “En la pasada Feria de Otoño, cuando lidié la corrida de Victorino Martín, hablamos de unas condiciones que no se han podido cumplir”, explica. “No me ha convencido el ofrecimiento de Plaza 1, como puede suceder en cualquier negociación, y he decidido quedarme fuera de la feria; en la vida hay que saber adoptar decisiones importantes, y no solo delante del toro”, aclara el torero.
Reflexiona Marín sobre las razones que han desembocado en su situación personal y cuenta que su timidez, por un lado, su aparente facilidad en la cara del toro y su obsesión por cortar orejas le han podido perjudicar.
“Sí, soy una persona tímida y, aunque con los años aprende uno a desenvolverse en la vida, esa condición me ha creado ciertos complejos que me han perjudicado”, señala. “Pero me considero ambicioso, que es lo que me ha permitido llegar hasta aquí”.
Pregunta. ¿Cree que ese carácter suyo se ha reflejado en el ruedo?
Respuesta. Se ha reflejado en forma de complejo; a veces, me ha faltado soltura o carácter para mostrarme como soy, y siempre he estado muy pendiente de qué dirán los demás, sobre todo en momentos en los que mi moral estaba baja.

P. ¿Le cuesta conectar con el público?
R. No. Creo que tengo facilidad para conectar, pero esa cualidad se puede convertir en un inconveniente. La facilidad puede mostrar cierta frialdad o falta de ambición, y nada más lejos de la realidad. Siempre, insisto, he sido muy ambicioso, pero ha podido parecer lo contrario por mi facilidad.
Y, a su juicio, aún queda un detalle más: “La obsesión por el triunfo ha restado calidad a mi toreo, y esta es uno de los problemas que más ha afectado a mi carrera”. “Ahora tengo claro que mi objetivo primero no debe ser el triunfo, sino torear bien”, prosigue, “y las orejas llegarán como una consecuencia de lo anterior”.
P. ¿Y ahora cómo se siente?
R. Puede parecer un contrasentido, pero me siento en plenitud. Hago en la plaza lo que siempre he querido hacer y que por diversas circunstancias no he expresado con regularidad. En otras etapas de mi carrera en las que he estado mejor posicionado, estaba vacío de toreo. Ahora, no.
Ginés Marín nació para ser torero, aunque también podía haber sido guardia civil, como su abuelo paterno y su propio padre, quien, además, ejerce como picador en su cuadrilla. Pero la afición a los toros de su progenitor, que quiso ser torero en su juventud, lo empujó hacia el traje de luces antes que al tricornio.
“Desde niño he visto toros en mi casa y he mantenido un contacto muy frecuente con el campo y los tentaderos”, cuenta Marín. “No tengo un solo recuerdo de no querer ser torero; a pesar de todo lo que se sufre en esta profesión, el toreo es lo que me da vida y me sostiene como persona. No me imagino ejerciendo otra profesión”.
Su carrera ha sido fulgurante, y los triunfos le acompañaron desde su etapa como novillero. Tomó la alternativa en Nimes el 15 de mayo de 2016; salió por la Puerta Grande de Las Ventas el día de la confirmación de su doctorado, el 27 de mayo de 2017, y volvió a repetir triunfo el 12 de octubre de 2021. Se ha mantenido siempre en la zona alta del escalafón, y solo en la temporada pasada acusó un notable descenso de contratos.
“Las complicaciones pueden contigo o te hacen más fuerte, y a mí me están haciendo más fuerte. Castellón ha sido mi San Isidro particular”
“Así es. En 2025 he toreado menos, y quizás influyera el hecho de que no me apoderara ninguna empresa; y a pesar de que el nivel de mi toreo ha sido bueno no se me han abierto las puertas este año”.
P. Sus apoderados actuales (el ganadero Álvaro Polo y los empresarios Joaquín y Carlos Domínguez) no pertenecen a la élite del negocio taurino.
R. La buena gestión de la carrera de un torero, como la de cualquier profesional, es importantísima. Pero actualmente no quiero basar la mía en la fuerza de mis apoderados, sino en sentirme a gusto. A lo largo de mis 10 años como matador he tenido apoderados independientes y empresarios, pero lo que ahora me apetece es estar arropado y comprendido.
P. No tiene contratos, pero su paso por Castellón ha sido exitoso…
R. Después de un invierno tan duro y reflexivo, el hecho de que el primer paso haya sido positivo es altamente gratificante para mí, aunque no me ha dado ninguna corrida más.
P. Quizá su situación actual pueda ser un acicate para salir del bache.
R. Las complicaciones pueden contigo o te hacen más fuerte. A mí me están haciendo más fuerte. Castellón ha sido mi San Isidro particular, y así intentaré demostrarlo en el próximo compromiso.
Ginés Marín es padre de dos niños varones de muy corta edad, pero tiene claro que prefiere que no elijan la profesión de torero.
“No, porque se sufre mucho. Delante del toro hay tragos que se pueden superar; fuera de plaza no tienes el control, y te agobia la frustración cuando crees que debes estar en una feria y no estás”.
P. De momento, usted no está…
R. Vivo con la esperanza de una sustitución, y no porque le suceda nada malo a un compañero, sino por cumplir el sueño de estar en Sevilla o Madrid. De todos modos, será cuando tenga que ser…
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