Cuadri, un sonoro fracaso
Decepcionante inicio de la temporada con una pésima corrida que apagó las ilusiones de Pepe Moral, Damián Castaño y Gómez del Pilar


El gozo, en un pozo. El inicio de la temporada no ha podido ser más desastroso. El prestigioso hierro de Cuadri ha echado un borrón gordo y negro. Toros grandones -el primero, de 668 kilos de peso-, feos de tipo la mayoría, de carne fofa todos, aplomados, sin movilidad, sin atisbo de casta ninguno, complicados y peligrosos. Y mansos todos ellos. Mansos de solemnidad a pesar del interés de parte de público y de los toreros de ponerlos lejos de los caballos. Alguno acudió al picador, pero ninguno humillo ni peleó bravamente en el peto. Unos embistieron, es un decir, con la cara por las nubes, y otros se repucharon. Mansos.
Con media embestida a los capotes, remisos y cortando el viaje en banderillas, y aplomados, sin vida, con manifiesta desgana y pésimas ideas en el tercio final.
Una corrida para olvidar.
Y con estos mimbres, los toreros no pudieron más que ofrecer disposición y valor; y también pesadez, todo hay que decirlo.
Pepe Moral, por ejemplo, llegaba a Las Ventas con la imperiosa necesidad de triunfar para mirar la temporada con esperanza. Le sobró actitud y le faltaron algunas ideas fundamentales. Delante del toro no puede ser todo arrojo y valentía; no hay que olvidar la cabeza. Le faltaron cinco segundos de reloj para escuchar los tres avisos en su primero, lo que hubiera sido letal para su inmediato futuro. Y todo porque no encontró el momento de entrar a matar, empeñado erróneamente en intentar dar pases imposibles ante un toro reservón y complicado que no los tenía. Había demostrado con creces su capacidad, su oficio y sus mejores intenciones, pero se le amontonaron las ideas y a punto estuvo de fastidiarlo todo.
Lo mejor es que se salvó de una cornada cantada en el primer capotazo de la tarde. Esperó a ese primer toro de rodillas en los medios para recibirlo con una larga cambiada. El animal salió de chiqueros, se le frenó, Moral se levantó en un intento de esquivarlo, pero el toro lo atropelló, lo derribó y pisoteó en un par de segundos que fueron interminables. Por fortuna, ni hubo cornada ni pisotón, pero el susto fue morrocotudo.
Con cuatro verónicas y una media preñadas de buen gusto recibió al cuarto, otro toro imposible para el toreo en el último tercio. Y ahí quedó su labor.
Otras cuatro verónicas dibujó Damián Castaño al quinto de la tarde, y no hubo más. Algún pase suelto y poco más. Su desmedida ambición le permitió trazar cinco naturales, de uno en uno, pero con hondura, a su primero, de tan feo estilo como sus hermanos.
Y Gómez del Pilar, otro valiente en el redondel, para pasar apuros, como sus compañeros, con un lote imposible. Insistió una y mil veces sin esperanza de resultado positivo alguno. Su primero no tuvo faena, y el sexto, muy violento.
La corrida duró dos horas y media. Mucho tiempo para tanta decepción, para tanta mansedumbre, para tanta falta de casta de tan prestigiosa ganadería. Un borrón de los gordos.
Cuadri/Moral, Castaño, Del Pilar
Toros de Cuadri, bien presentados, mansos, descastados, aplomados, dificultosos y correosos.
Pepe Moral: dos pinchazos _aviso_ media estocada caída, bajonazo _segundo aviso_ (silencio); estocada algo caída (silencio).
Damián Castaño: media delantera _aviso_ y cinco descabellos (ovación); pinchazo y estocada (silencio).
Gómez del Pilar: pinchazo _aviso_ dos pinchazos y estocada (silencio); bajonazo y cinco descabellos (silencio).
Plaza de Las Ventas. Inauguración de la temporada. 22 de marzo. Menos de tres cuartos de entrada (14.506 espectadores, según la empresa).
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