Ir al contenido
_
_
_
_

Helena Resano cumple 20 años junto a La Sexta: “Cuando reflexioné sobre los hombres, tuve un foco de odio que no sentía desde el peor momento de ETA”

La presentadora de informativos es el rostro que se ha mantenido durante las dos décadas de vida del canal: “Yo soy una periodista que casualmente sale en la tele”

La periodista Helena Resano, en las instalaciones de Atresmedia, en San Sebastián de los Reyes. Jaime Villanueva

Cuando hace justo 20 años, un 27 de marzo de 2006, los españoles sintonizaron por primera vez La Sexta, Helena Resano ya estaba ahí. Como el Gran Wyoming en El intermedio, esta pamplonesa lleva dos décadas siendo el rostro confiable de unos informativos que la han visto pasar de ser una joven “ilusionada” a toda una veterana en uno de los canales que se eligen en cada cobertura histórica. Hoy, a sus 52 años, se enfrenta además al reto de publicar su primera novela. Es martes al mediodía en la sede de Atresmedia y, ya maquillada y lista para su informativo de las 14.30, pone en pausa los preparativos para narrar una actualidad que nunca da un respiro. Se controla para decir la palabra justa sin meterse en jaleos. Como lleva haciendo estoica cada día en pantalla desde hace 20 años.

Pregunta. ¿Cómo se planteó hace 20 años este reto?

Respuesta. Venía de TVE, que era un transatlántico, con una posición asegurada. Pero quería una aventura. Era un barquito con cuatro cañas y dos maderas, y nos metíamos en un océano en el que no sabíamos si naufragaríamos. Pensaba que era un ratito, una aventura, pero me estimulaba mucho, porque me consideraba demasiado joven para afuncionariarme en TVE. Se me planteaba hacer programas informativos y otros registros. Era muy estimulante, y todavía los necesitaba.

P. ¿Ahora ya no?

R. Creo que no lo he perdido. En este tiempo me he hecho un MBA, me da un frus y hago un curso de consejera de administración o me pongo a escribir un libro como Las rutas del silencio. Necesito seguir con motivación, estar alerta.

P. Sustituyó a Letizia Ortiz en el telediario de La 1, ¿qué le hizo apostar por romper la comodidad?

R. Tenía solo 32 años, y en lo personal no estaba preparada para la exposición pública que recibí. Era, entre comillas, demasiado famosa para lo que podía asumir. Necesitaba dar un paso atrás. Sentía que era periodista y quería recuperar mi trabajo de redacción. Me estaba abrumando la sobreexposición, tener paparazzis en casa… no quería ser esa chica famosa que sale en la tele. Era bastante ingenua, porque todo siguió igual.

P. ¿Una se acostumbra?

R. Sí, pero cambias muchos hábitos inconscientemente. Condicionas tu vida. Me muevo en sitios con poca gente, vamos donde no te conocen, te pones de espaldas a la puerta de un restaurante por si entra alguien y te ve… Quieres protegerte a ti y a los tuyos. Yo tengo una vida personal poco interesante, pero cuando noté este boom, hablé con las agencias y dije: mi vida es muy sencilla, estoy casada, tengo una niña, y ninguna movida rara. Desactivé el interés.

Cuando sustituí a Letizia Ortiz no estaba preparada para la exposición pública
Helena Resano

P. ¿Esa Helena periodista quería ser cara de informativos?

R. No, soñaba con hacer radio, y por carambolas de la vida acabé en Telecinco. Me gustaba hacer periodismo de calle, sin plató, que La Sexta me lo ha permitido, pero la vida me llevó a presentar. Lo he acogido y he intentado hacerlo lo mejor posible, siendo consciente de que soy el punto final. La tele es cruel, hay que tener los pies en la tierra. Yo soy una periodista que casualmente aparece en pantalla. Ahora el libro es una forma de exponerme, ya no necesito dar un paso atrás.

P. ¿Cómo es distinta a la que comenzó?

R. Ha habido una evolución, también en La Sexta. De ser irreverente, provocador, a ser un canal de referencia. Cuando pasan cosas importantes, la gente viene a buscarnos. El 15M fue ese punto de inflexión, supimos que había que pegarse a la calle, y después fue imparable. Había muchas ganas e ideas. Sigue habiéndolas hoy pensando cómo contar la Guerra de Irán tras más de 20 días, tratando de que el espectador tenga la necesidad de sentarse a entender.

P. Con tantas vías de información, ¿es difícil hacer que a la gente le importe?

R. Hay que pegarlo a lo personal, el día a día, nuestro bolsillo… Hoy es un espectador muy informado que llega a las 14.30 con un bagaje, aunque con mucho scroll rápido. Nosotros queremos explicarte cómo hay que entenderlo y por qué importa. Ordenar la mañana. Pero no nos podemos aislar en una torre de sabiduría y conocemos el entorno. La esencia es que cuando te elijan, crean y confíen en lo que dices, por mucho que las redes muevan el foco. El problema es cómo hacerlo rentable. Solo puede sobrevivir con redacciones bien pagadas.

P. Hace unas semanas precisamente en las redes, se hizo viral su discurso sobre los hombres y una pregunta: ¿qué os pasa? ¿Cómo vivio ese momento?

R. La pregunta era importante, porque era una semana terrible. En la escaleta nos preguntamos: qué piensa una mujer que vea el caso Epstein con un príncipe Andrés abusando menores, un DAO que utiliza su cargo para humillar y coaccionar una subordinada, tres mujeres asesinadas en una mañana… Nada está cambiando, no se hace bien. Era una pregunta para abrir el diálogo conjunto con ellos y nosotras. Sufrí una ola de odio que hacía mucho que no vivía, y ataques en lo personal y familiar. Yo empecé haciendo información en los peores años de ETA, con tipos que llegaban con casco en moto para hacerte fotos. Desde entonces no me había sentido tanto foco de odio. Me reafirmó en la necesidad del debate.

P. ¿Ha cambiado el papel de las mujeres en la televisión?

R. Sí. La Sexta apostó por tres mujeres, eso fue un cambio, y antes el edadismo nos penalizaba. Había grandes periodistas que cumplían años y se les sacaba de la primera línea en su mejor momento, como Olga Viza. Ahora no penaliza tanto. Y el físico de las mujeres importaba más que el de los hombres. Quizás esto vaya cambiando poco a poco.

P. ¿Por qué mientras que sus compañeras de inicio se fueron, decidió quedarse? ¿Ha habido ofertas?

R. Me tratan bien, pero sí hubo ofertas, aunque nada me atraía tanto. Yo creía que no estaba preparada para otras cosas o no las veía suficientes. Esta es mi casa, y entrar a Atresmedia hizo asentarnos y dar la seguridad de que era para largo.

La esencia es que cuando te elijan, crean y confíen en lo que dices
Helena Resano

P. Otro de los cambios en estos 20 años es la polarización. ¿Lo ve en los informativos?

R. La gente siempre ha ido a la cabecera más afín a sus ideas, y cuando entraron los canales privados, eso se abrió. No creo que nosotros seamos la polarización, sino que viene de otro lado.

P. Ahora hay muchos seudoperiodistas polémicos que son centro de atención incluso en el Congreso.

R. Son personajes que quieren ser protagonistas. No son periodistas. Son un elemento más en este mundo loco que vivimos, con un gran amplificador y una estructura muy hecha, nada casual ni espontáneo. En la facultad a todos nos decían que no éramos la noticia.

P. ¿Cómo ve la actual TVE con su debate informativo constante?

R. José Pablo [López] ha hecho una apuesta de programas y modelo. Pero lo mejor siempre han sido su trabajadores y periodistas. Son el valor, y la mejor información viene de la casa. La red de corresponsales es imbatible. Son un regalo.

P. ¿Le apetece hacer entretenimiento?

R. Cuando vino a buscarme la Sexta en 2006, yo estaba aquí grabando un piloto para sustituir a Silvia Jato en Pasapalabra, y me llamaron en pleno plató para decirme que no cerrara nada. Pero sí he hecho un programa más desenfadado en ETB, y me gustaría probar concursos, aunque hay muy buenos presentadores. Mi vida habría sido totalmente distinta si hubiera cogido otro camino, como si hubiera aceptado un magazín de corazón por las tardes en Telecinco cuando estaba en TVE. Habría estado más perdia que un pulpo en un garaje, pero yo nunca digo que no a nada.

P. Tuvo una mielitis que la alejó un tiempo. ¿Cómo lo vivio?

R. Fue un susto del cuerpo que me vino a decir: amiga, estoy aquí y me estás metiendo tralla. Estuve 11 días ingresada y un mes en casa, y fui yo quien pedía volver porque me estaba matando la cabeza con la incertidumbre. Necesitaba ocuparme. Sigo con tratamiento, pero ha sido una lección de tomármelo con calma, y hacer otras cosas como escribir la novela con mis hijos ya mayores. Antes me preocupaba en exceso todo. Somos adictos a la noticia, es un trabajo a todas horas, con esos grupos de WhatsApp infernales… y me gusta siempre saber qué pasa. Que tu entorno tenga el mismo interés que tú, ayuda.

P. ¿Qué ha hecho bien para mantenerse?

R. Tener gente alrededor que te hace muy buena. Me parece impensable una redacción solo con máquinas.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_