Rosalía y Ana Milán en ‘EX La vida después’: mujeres intensas y sofás caros
Hablan más de fe que de música, de espiritualidad, en un tono casi de éxtasis plagado de frases perfectamente vocalizadas y que a suenan algo premeditadas


Aparece Ana Milán en pantalla, camina con andares de videoclip por una calle de Madrid y entra en una nave industrial. Ahí está el estudio donde se grabará la entrevista con Rosalía, una conversación que servirá de estreno del programa de la actriz en Cuatro, y que se llama EX La vida después. Antes de recibir a la catalana, escucha en primicia el disco Lux y llora con los cascos puestos mientras suena de fondo Reliquia. A estos ojos miopes y con presbicia también le pasó con esa misma canción.
En este arranque la cosa va de mujeres muy intensas y de sofás caros, que como saben los fans de la Milán, es la piscina en la que mejor se mueve. Rosalía y Ana se sientan en uno blanco y reconozco que me cuesta entrar en la charla porque mi cerebro me ordena darle prioridad a las manchas que dejarán ambas en ese sofá cuando suban las piernas con los zapatos puestos.
Hablar de fe sin certezas absolutas.
— Ex. La Vida Después (@exlavidadespues) March 18, 2026
Rosalía lo resume así en #ExLaVidaDespues con #AnaMilan ❤ https://t.co/gUkBXpuazq pic.twitter.com/PajJXsptnB
Hablan más de fe que de música, de espiritualidad, en un tono casi de éxtasis plagado de frases perfectamente vocalizadas y que a veces suenan algo premeditadas. Quizá porque este programa no es para mí, y menos a estas horas. Es una elegante partida de tenis, de egos y de divas que pronuncian la palabra humildad. Lux es “lo que cada uno necesite que sea, ojalá sea un espejo”, dice la cantante. “¿El duende es dios?”, “¿Te planteas cada día quién eres”? “¿quién te enseñó a soñar?” “¿qué te protege a ti?” “¿cuál es tu virgen favorita?” son solo algunas de las preguntas formuladas. Hablan de misas y funerales, de rezos y de la calidad del sueño. Una duerme en diagonal y la otra abrazada a un Bambi de peluche. Ok. Se despiden con un abrazo y con el cariño del público que las observa.
A continuación, aparece otro sofá situado en una casa de Puerta de Hierro. Está rodeado de libros y parece de terciopelo. Buenos rellenos y buenos cojines en los que reposarán los cuerpos de la presentadora y de Tamara Falcó. Seguirán hablando de fe y Falcó dirá, entre otras muchas cosas: “En lo que vamos a ser juzgados es en el amor”. Es una frase muy bonita, aunque esta vez mi cerebro me desvía la mirada hacia la estantería porque a la Marquesa de Griñón ya la tengo muy vista. Soy incapaz de distinguir qué libros son los que compró Boyer durante los años que vivió en esa casa, que es lo que más me interesa. Estos ojos miopes y con presbicia han vuelto a hacer de las suyas.
¿Se ha puesto de moda el catolicismo?
— Ex. La Vida Después (@exlavidadespues) March 18, 2026
Entre fe, búsqueda y generación Z, hay algo que está cambiando.
Tamara Falcó con Ana Milán en #ExLaVidaDespues ✨ 📽 https://t.co/gUkBXpuazq pic.twitter.com/xdIWurptl9
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