Ir al contenido
_
_
_
_

Jordi Évole: “Nunca habíamos tenido un presidente tan odiado por un sector de la población”

El periodista estrena este domingo la sexta temporada de ‘Lo de Évole’ con una entrevista al cantante Manuel Carrasco. “Trump reúne todo lo malo”, asegura sobre su intervención en Venezuela

A este turbulento inicio de año, Jordi Évole (Cornellá de Llobregat, Barcelona, 51 años) le pone buena cara, aunque le cuesta. “Trump reúne todo lo malo (…). Vamos a sufrir las consecuencias de este momento mucho más tiempo del que pensamos”, vaticina este martes en Sevilla, donde ha presentado su nueva temporada de Lo de Évole en La Sexta. El próximo domingo abre fuego con el cantante Manuel Carrasco, al que nunca imaginó entrevistar por tenerlo encasillado en el universo de Operación Triunfo. Con sudadera deportiva verde y vaqueros, define su programa como “un capricho sanador” y avanza que también se sentará con la actriz Alba Flores o Iñaki Urdangarin, que pasó de ser “el yerno de España al chorizo de España”, dispara cáustico.

Pregunta. Su ritmo de trabajo parece menos espídico que el de Buenafuente, de baja médica. ¿Ha tenido problemas de salud por culpa de horarios frenéticos?

Respuesta. No he sido consciente de tenerlos, pero los he tenido. El estrés es algo que luego te sale por algún lado. A mí creo que me ha salido por la narcolepsia y cataplexia que tengo. Porque yo eso no lo tenía. Creo que ha sido fruto de muchos viajes fuera de horas, cambiando de continente. Mucho trabajo durante muchos años, muy seguido. Y desde hace seis o siete años sí que he bajado el ritmo de trabajo de una manera importante.

P. ¿Cuándo empezó su cataplexia?

R. Me la detectaron hace ocho años, en pleno pico. Yo he llegado a hacer 35 programas al año y ahora estoy haciendo 12.

P. Enhorabuena.

R. Bueno, sí, también renuncias a cosas, porque evidentemente cuanto más produces, más cobras. Pero no compensa. Estoy encantado de la vida desde que hacemos unas temporadas con 11, 12, 13 capítulos, porque te da tiempo de prepararlos muy bien y que esa hora de televisión realmente sea diferente a lo que se ve normalmente. Que tenga una calidad, unos acabados y un mimo que tienen más que ver con la artesanía que con la producción industrial, que es lo habitual en la televisión lineal. Hago 12 horas de televisión al año, las que hace Ferreras en una semana, no se puede comparar. Juego con unos privilegios que no son habituales en la televisión de hoy día.

P. Imagino que el último ataque que le dio fue durante la entrevista con Manu Sánchez.

R. Esa entrevista es tremenda. Como vio que estaba sentado, decidió seguir haciendo chistes. Y yo iba empalmando cataplexias una detrás de otra, varias en el mismo momento. Yo intentaba incorporarme y él me soltaba otro chiste, porque entonces me mataba otra vez. Y él era consciente, pero aprovechaba el tirón. Hubo una frase mágica de Manu, cuando yo no puedo hablar, solo para decir ‘cállate, cállate, para el chiste, por favor’. Y lo último que él dice es: “¡Mira, esta es la fotografía de España, 2.000 andaluces esperando a que un catalán se despierte!“. Estoy de ataque, traspuesto dos minutos, porque además es que Manu me hace mucha gracia. Y la gente, descojonada de la risa.

P. En su nueva temporada entrevista a tres actrices, un actor, un cantante, un humorista y un escritor, pero serán en total 12 programas. ¿Las cartas ocultas?

R. Una es Iñaki Urdangarin, que hoy tiene más retrato humano que político. Y es el lado por donde yo voy a enfrentar esa entrevista, porque me interesa mucho ver el arco narrativo que hay desde ser el yerno de España al chorizo de España. Me parece que hay una vivencia personal muy potente. Hace mucho que nos conocemos y tenemos amigos en común. También nos gustaría tener algo muy pegado a la actualidad.

P. ¿Más pegado que Delcy Rodríguez?

R. Por ahí van los tiros. No sé si será Delcy Rodríguez, podría ser Marco Rubio o Donald Trump, pero no creo que Trump esté para eso. Marco Rubio es una persona que habla en español y que nos iría muy bien. Pero vamos, que si tiene que ser con Donald Trump y subtitularla, también lo haremos [ríe].

P. En los programas comparte experiencias con famosos combinadas con entrevistas pregunta-respuesta.

R. Hemos acabado haciendo un formato que se adapta mucho a mi carácter. Yo empatizo bastante con la gente a la que conozco, incluso a veces rompo muchos prejuicios que tenía, según con quién, gracias a esa cercanía. Y tenemos la suerte también de que el invitado viene siempre a darlo todo al programa. A mí me han preguntado si pagamos.

El año pasado, por ejemplo, flipé mucho porque parecía que la gente había descubierto a Juan y Medio, y mira que tiene trayectoria televisiva. Y se le ha visto muchísimas veces, pero me dijo que nunca había tenido una reacción como esa. Es bonito que nos esté pasando eso.

P. Su primer invitado, Manuel Carrasco, tiene un perfil opuesto al suyo, al igual que Juan y Medio el año pasado.

R. A Manuel Carrasco mucha gente lo va a descubrir el domingo. Porque yo he pasado por ese proceso, yo le digo al principio de la entrevista que nunca pensé que le iba a entrevistar. ¿Por qué? Por mis prejuicios. Porque es un chico que sale del segundo Operación Triunfo, que yo lo tengo ahí como aparcado. Además, los primeros discos se lo hacen otros… Yo descubrí a Manuel Carrasco en directo, y su historia personal es un canto al Estado del bienestar. Al hecho de que eso funcione. De que se intente, en la medida de lo posible, repartir la riqueza. Es un tipo que nació en una familia de siete personas que vivían en una habitación. La situación en la que se ven ahora muchos inmigrantes que llegan a nuestro país y nos extraña. Pues no hace tanto tiempo, porque Manuel Carrasco tiene 40 años, que había familias españolas que vivían así y seguro que siguen viendo así familias españolas. El gran salto que da su familia es gracias a un piso de protección oficial que construyen en Isla Cristina. Gracias a la Administración, al dinero público. Es interesante ver a un tipo que hoy en día es una superestrella que viene de abajo, abajo, abajo, abajo.

P. ¿De qué charlas está más orgulloso?

R. A mí la entrevista con Pau Donés me cambió la vida, porque realmente me da una lección de vida que me ayuda a cambiar también mi tipo de vida. Lo de trabajar menos y disfrutar un poquito más de la vida. La entrevista con el Papa me supuso una enorme responsabilidad porque sabía que había mucha gente que la podía estar viendo y que para esa gente, esa persona era su líder espiritual y no quería herir a nadie, aunque sacase temas incómodos para el Papa. Y creo que logramos ese equilibrio, que luego se demostró, porque repetimos la entrevista. Y la de Josu Ternera me parece un retrato de una época de España que ha existido. Es un buen legado. Es una entrevista que, con solo verla, puedes entender algo de lo que pasó en Euskadi desde los años sesenta hasta el 2011.

Estoy encantado de la vida desde que hago 12 capítulos al año, aunque he renunciado a cosas

P. Vaya arranque de año, con terremoto del orden mundial. ¿Qué cuerpo tiene?

R. No muy bueno, con lo que ha pasado desde el principio de año. Era una situación anunciada desde que Trump ganara las elecciones en Estados Unidos. Nos podíamos imaginar que la cosa podía ir dura, pero no tan dura. Estamos en un momento histórico que ahora mismo somos incapaces de calibrar. Cuando vives la historia en directo, no eres muy capaz de sacar conclusiones sobre lo que está pasando. Con los años, esta década de los veinte del siglo XXI tendrá muchas páginas en los libros de historia. El pueblo le ha dado el poder a una persona insensata, egocéntrica, egoísta, mala persona, y que hace bullying. Reúne todo lo malo. Igual lo único bueno es la transparencia que tiene al hacerlo, porque no engaña: lo que dice, lo hace. Pero creo que vamos a sufrir las consecuencias de este momento mucho más tiempo del que pensamos.

P. Y pese a que Trump ha roto el derecho internacional, han sido liberados presos políticos. ¿Siente una dualidad de sentimientos?

R. Venezuela está en el capítulo 1. Me da mucho miedo la situación que vive, un país muy polarizado. Me parece una buena idea que no haya habido un cambio de Gobierno, aunque sí de presidente. Pero toda esta puesta en escena de humillar a un presidente de otro país, de la forma que se hace, me parece excesivo. Tiene un punto de saña que no es necesario. Y se hace porque vivimos en una sociedad donde la imagen tiene una potencia brutal y la imagen de Maduro esposado bajando en el helicóptero y subiendo de rodillas a una furgoneta, hasta ese extremo de humillarle… Trump conoce muy bien el mercado informativo, sobreponiendo una noticia encima de otra. Secuestra a Maduro, al cabo de 24 horas te está hablando de Groenlandia, pero te defiende el asesinato de una mujer en Minneapolis. No damos abasto con tanta maldad.

P. ¿Se le ha caído un mito con Julio Iglesias?

R. Me parece que la investigación de eldiario.es es increíble, un trabajo periodístico de primer nivel, a nivel mundial. Los testimonios de las mujeres son durísimos. Y es muy difícil que una mujer pobre dé ese paso para dar su testimonio, porque seguramente va a buscarse problemas en su vida, sobre todo si sigue viviendo en República Dominicana.

P. ¿Cómo ve al Gobierno? ¿Aguantará hasta 2027?

R. Con Pedro Sánchez nunca puedes hacer un pronóstico, porque te equivocas. Yo he tenido la suerte de conocerle en momentos muy complicados. Al principio fue un candidato muy acartonado, pero ahora se le ve muy curtido, muy seguro de sí mismo y si él tiene la idea de que quiere llegar hasta el 27, llegará. Si por el camino pasa algo que él cree que le beneficia para ir a elecciones, irá a elecciones. Pero creo que nunca habíamos tenido un presidente tan odiado por un sector de la población a la que diría que prácticamente les han adoctrinado en el odio a Pedro Sánchez. Es algo que me sorprende mucho en Madrid, es tremendo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo
Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_