Ir al contenido
_
_
_
_
Columna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

La era de la crueldad

Nos llevamos las manos a la cabeza cuando supimos que se pagaba por cazar personas en Sarajevo, y hay vecinos que pagan 20 euros por ver el delirio hasta la muerte de una persona con problemas de salud mental

De todos los planes posibles para Nochevieja, Sergio Jiménez apostó por uno que lo condujo a la muerte en la casa donde vivía con su madre y su hermano en Vilanova i la Geltrú. Ocurrió en su habitación, durante una retransmisión por internet que consistía en que el hombre de 37 años tenía que tomar drogas mientras un grupo de personas, que habían pagado previamente por ver el espectáculo, observaba el efecto de la cocaína y el alcohol en su cuerpo.

Esta historia, adelantada por El Periódico de Catalunya, la ha seguido en este periódico Jordi Pérez Colomé. Cuenta la existencia y el funcionamiento de estos grupos privados y los lugares virtuales donde se reúnen, aquellos en los que no existen las reglas ni los límites. Se habla de casinos, de criptomonedas, Telegram o de nombres de plataformas que desconocía hasta este recién empezado 2026. Habla de apuestas, de drogas, pero también de otras estimulantes sugerencias, como bajar a la calle en calzoncillos, masturbaciones grupales o usar heces propias como hidratante de día.

Vivimos en un país vertebrado por el chisme y el pasilleo, o eso quiero creer yo, que llevo desde que aprendí lo que era un sujeto y un predicado entregada al noble arte del cotilleo, propio y ajeno. Pendiente de cosas absurdas que no me competen ni me afectan, como la vida sentimental y profesional de gente a la que quiero y especialmente aquella que me importa un bledo o que detesto. España tiene eso y me gusta muchísimo, la capacidad de centrar su atención en la última andanza del famoso de turno, encumbrar a alguien para hacerlo caer con una velocidad pasmosa.

Y luego está esto en lo que también vivimos. En una era de crueldad en la que hay personas -quizá demasiado generoso llamarlas así- a las que les divierte participar y financiar retos. “Alguien tiene el clip donde la palma?”, o “Sergio, si la has palmado de verdad manifiéstate como espíritu, y manda una señal al grupo aviator” son algunos de los mensajes que mandaron los espectadores de este reto. Jiménez, conocido en redes como Sancho, estaba en tratamiento psiquiátrico. Nos llevamos las manos a la cabeza cuando supimos que se pagaba por cazar personas en Sarajevo, y resulta que hay vecinos o conocidos que pagan 20 euros por ver a través de una pantalla el delirio hasta la muerte de una persona con problemas de salud mental. La línea que separa entre ser un chismoso y un miserable. Vomitivo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Ángeles Caballero
Nació en Madrid porque en Getafe, de donde se considera, no había hospital en 1976. Estudió Periodismo por vocación y ahí sigue, a pesar de todo. Ha pasado por ABC, Actualidad Económica, Qué!, El Economista, Onda Cero, Vanity Fair y El Confidencial. Fundó Ctxt. Ahora colabora en la SER, La Sexta y en EL PAÍS hace entrevistas, crónicas y columnas.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_