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Muere en un reto un ‘streamer’ español que copió el modelo de Simón Pérez, el influencer de las hipotecas y la cocaína: “Me podía haber pasado a mí”

La retransmisión en directo ocurrió la noche de fin de año y consistía en tomar drogas y alcohol. Era privada solo para un grupo de personas que habían donado dinero al fallecido, Sergio Jiménez, de 37 años

En un reto en directo de fin de año con cocaína y alcohol falleció en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) el streamer Sergio Jiménez Ramos, de 37 años, según ha avanzado El Periódico de Catalunya. La emisión era en una videollamada cerrada para un grupo privado de donantes que pedían retos a cambio de dinero. Jiménez era conocido en el mundo del streaming como Sancho o Sssanchopanza. Creció en este sector gracias al empujón que le dio en octubre Simón Pérez, el influencer que saltó a la fama en 2017 por un vídeo de hipotecas y que desde hace años vive de donativos de la audiencia y retos virales, muchos vinculados con droga. Este caso es el primer ejemplo de una muerte en directo conocido en España, pocos meses después del fallecimiento en otro reto viral del francés Raphaël Graven.

En un vídeo en directo en YouTube esta madrugada, Pérez explicaba lo que sabe de la muerte: “Me dijeron que se había tomado 6 gramos en 3 horas. Y una raya de 2 gramos”. Y añadió: “Yo ya le dije veces que 2 gramos era sobredosis, que estaba estudiado”. Pérez había hablado ya, según su versión, con el hermano del fallecido. “El hermano me dijo algo de una botella de whisky, que llegó la poli y que escucharon por el ordenador que alguien aún decía si se había bebido toda la botella”, explica. Los Mossos han iniciado una investigación y a la víctima le han realizado la autopsia. “Tengo la conciencia tranquila, me podía haber pasado a mí, le ha pasado a él”, ha dicho Pérez en uno de sus directos este domingo.

Un oscuro modelo de negocio

El modelo de negocio de Pérez consistía ahora en un grupo de fans con los que hacía directos privados en Google Meet u otras plataformas de videollamada. Ese tipo de directos cerrados eran conocidos de hecho como un “meet”. Esta alternativa surgió después de que echaran a Pérez, por consumo de drogas o por promocionar casinos online, de plataformas como Kick, Dlive o Pump.fun. Los miembros de este grupo privado, bautizado como Los Diplomáticos, pagaban una cifra variable entre 40 y 120 euros, y tenían un grupo de Telegram compartido con Pérez. En ese ámbito privado, además de apuestas y consumir drogas, Pérez hacía retos virales como bajar a la calle en calzoncillos, masturbaciones grupales o usar heces propias como crema para la piel.

El pasado mes de octubre, Jiménez empezó a intervenir en algunos directos de YouTube y videollamadas privadas con Pérez. Las cuentas en redes abiertas como YouTube y TikTok servían a Pérez para encontrar nuevos suscriptores. En ese espacio macabro de grupos privados con gente con ganas de donar dinero a cambio de ver sufrir a streamers es donde entró Jiménez hace unos meses y se fraguó el reto que acabó con su vida.

“Él vino aquí, vio lo que había y se abrió su grupo. Mucha gente que viene no se abre su grupo”, dijo Pérez en un directo en su defensa. Toda esta actividad tenía su propio ecosistema en internet, donde cuentas de YouTube como PapaNoel recopilatorios o Pablo Xtmng, pixelaban las partes más delicadas de esos directos cerrados y las colgaban en la plataforma de Google, donde tenían miles de visitas.

En este submundo es donde se pierde la pista de quién está en cada uno de esos grupos, aunque para la policía debería ser posible rastrear donativos a la cuenta de Jiménez. Además de Los Diplomáticos, alrededor de Pérez se habían creado otros grupos de Telegram. El más célebre era uno llamado AviatorVip IV, con más de tres mil miembros y donde comentaban y se coordinaban en acciones sobre estos streamers. Alguna de esas actividades consistía por ejemplo en pagar a un camello local para que llevara directamente droga a casa del streamer.

Este periódico ha visto capturas de pantalla de esos chats, con frases tan macabras como “esto parece una broma pero el siguiente es Simon”, “alguien tiene el clip donde la palma?” o “sergio si la has palmado de verdad manifiéstate como espíritu, y manda una señal al grupo aviator”. Según ha publicado El Periódico y ha podido confirmar EL PAÍS, Jiménez estaba en tratamiento psiquiátrico.

Pérez y otros protagonistas no han respondido a múltiples llamadas y mensajes de este periódico. Una persona muy cercana a Pérez —que ha pedido no divulgar su nombre por respeto a la familia de Jiménez y evitar represalias— culpa a estos grupos privados y mayormente anónimos del fin de Jiménez: “Como ya no es una plataforma que permita o no algo, sino que son reuniones privadas por Zoom, pues es la jungla”.

En su último directo sobre el caso, Pérez ha dicho que ya avisó a Jiménez que era un mundo peligroso: “Yo le dije que no hiciera directos, que se quitara del Telegram que era una mierda, que iba a acabar mal, yo no tengo ninguna culpa”. Justo a continuación ha seguido intentando sacar algo de este modelo: dinero a cambio de malvivir un día más. “Venga, 20 euritos peña, el próximo diplomático se lo dejo por 30 euros”, ha dicho, y acto seguido ha recordado que intenta estar limpio desde hace semanas: “No quiero pollos [cocaína], gente”.

“En 10 días de Navidad solo he tomado dos días”, ha seguido Pérez. “No me voy a esconder, me da igual, no voy a borrar vídeos”, ha añadido.

*Si tienes más información sobre este caso, escribe a jordipc@elpais.es

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Sobre la firma

Jordi Pérez Colomé
Es reportero de Tecnología, preocupado por las consecuencias sociales que provoca internet. Escribe cada semana una newsletter sobre los jaleos que provocan estos cambios. Fue premio José Manuel Porquet 2012 e iRedes Letras Enredadas 2014. Ha dado y da clases en cinco universidades españolas. Entre otros estudios, es filólogo italiano.
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