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UN BOOMER ENGANCHADO AL REEL
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

La distancia entre los huipiles de Claudia Sheinbaum y el disfraz de Pedroche: de la autenticidad y la elegancia al disparate

La presidenta mexicana da en cada aparición pública una muestra de clase y estilo frente a las frivolidades que mediáticamente dominan ciertos círculos

Todavía en shock tras el impacto de las campanadas a cargo del disparate Pedroche, vino Instagram a socorrerme y encontré un reel que me hizo ver la luz como un regalo. Tuve la suerte, además, de tropezármelo el día de Reyes, a cargo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum.

Ambos contrastes suponen la noche y el día. La claridad frente a la zozobra tenebrosa del caos. Por más que la modelo y el modista Josie se han esforzado en explicarlo, reconozco en mí una parte de culpa que me impide acoplarlo en las neuronas. Lo admito: no me entero ni soy experto en las claves de la moda. Pero existe otra parte de responsabilidad en ellos: no han sabido convencerme de su obra magna conjunta ni ahora ni a lo largo de los años. Lo que decidí, por no marearme al contemplarlo, fue comer las uvas con Chenoa, los Estopa en La 1 y su rumba de smoking conjuntada con zapatillas para pisar y agarrarme con fuerza al suelo de este ya agitado 2026.

Aparté mi vista del desbarajuste tejido sobre el cuerpo de Pedroche a base de aderezos de almacén chino y quise empezar el año con buen pie. Evité quedar más confuso y azorado por culpa de las ocurrencias que ese chamán con pompa de todas las frivolidades llamado Josie embotó a la reina de las campanadas.

Una vez perpetrado el crimen estético, nos quisieron explicar aquel rosario de pegotes espeluznantes con el argumento de que era una prenda, en primer lugar, ahí es nada, histórica —histérica, más bien— por el amasijo de retales anteriores; después, simbólica, esto no sabremos a cuenta de qué, salvo que plasmaba de manera horripilante el temblor presente. En último término —y, eso sí, ahí lo entendí—, kitsch porque, según Josie, el gran Gilles Lipovetsky les ha inspirado muchísimo.

Pero dudo que hayan entendido bien la profundidad y la agudeza con la que el filósofo francés explica nuestro presente en obras como La era del vacío o La nueva era del kitsch. Frente a la sarta de argumentos vacíos por parte de las estrellas mediáticas, me topé con la intención diáfana, determinantemente política y hasta promocional en el mejor sentido de Sheinbaum.

Explica la mandataria quién le ayuda con sus modelos y van circulando como agua clara por el móvil una considerable muestra del catálogo presidencial en diversos colores, diseños y situaciones donde ha querido marcar determinados mensajes. Aquí dejamos el reel para que lo contemplen...

Dice Sheinbaum que en sus salidas por el país le regalan huipiles y bordados. Añade que para vestirse echa mano de costureras de San Pedro Mártir o Tlaxcala, entre otros lugares. Luego se despoja de perifollos y pijoterías, echa por tierra la preferencia de marcas extranjeras con escaparate en las capitales punteras y mete por delante el valor de las tejedoras y bordadoras de su país. Una distinguida apuesta por la sencillez más auténtica le ha llevado a la lista de mujeres más elegantes y con mejor estilo del mundo, según The New York Times, entre otros medios. Por eso defiende no solo su trabajo, sino que tras cada puntada y cada tono cálido que luce se esconde, dice, “no solo trabajo, también tradición, historia [en este caso sí] y legado”.

No entiendo de moda, insisto en reconocerlo, pero si por alguna parte me queda aún cualquier hilo de sentido común o buen gusto, me quedo, sin duda, con cualquiera de los huipiles de Sheinbaum antes que todo el muestrario de Josie y Pedroche. Es decir, con la autenticidad frente al artificio y con la elegancia en el sentido más profundo del término frente a la frivolidad que amenaza con hundirnos.

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Sobre la firma

Jesús Ruiz Mantilla
Entró en EL PAÍS en 1992. Ha pasado por la Edición Internacional, El Espectador, Cultura y El País Semanal. Publica periódicamente entrevistas, reportajes, perfiles y análisis en las dos últimas secciones y en otras como Babelia, Televisión, Gente y Madrid. En su carrera literaria ha publicado ocho novelas, aparte de ensayos, teatro y poesía.
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