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Los expertos piden controles para las casas de predicciones: “Son un peligro para la salud pública y la democracia”

Un trabajo en ‘Science’ denuncia la poca regulación de las plataformas de apuestas sobre cuestiones de actualidad y pide una respuesta legal similar a la que se le dio a las tabaqueras o las redes sociales

Imagen de un teléfono móvil de una predicción en Polymarket relacionada con la guerra de Irán.NurPhoto (NurPhoto via Getty Images)

¿Habrá acuerdo de paz entre Israel y Hezbollah antes del 30 de abril? ¿Quién ganará las elecciones presidenciales de EE UU de 2028? ¿Subirá o bajará el precio del Bitcoin en los próximos cinco minutos? Son algunos ejemplos de apuestas disponibles hoy en Polymarket o Kalshi, principales casas de predicciones. En el pasado también se ha apostado sobre el ataque a Irán por EE UU o si se rescataría al piloto de caza abatido en ese conflicto, provocando polémicas por falta de ética. Pero también genera otra desconfianza mayor: esas apuestas y algunas ganancias hacen sospechar sobre escenarios de manipulación de los mercados y uso de información clasificada.

Estas plataformas, en las que el usuario puede jugar dinero casi por cualquier cosa, gozan de mucha popularidad en EE UU, donde no paran de crecer. Pero no deberían tomarse a la ligera, según un artículo publicado hoy en la revista Science, que hace un llamamiento para que se someta a una regulación más estricta. Allí, la ley federal prohíbe este tipo de apuestas sobre crímenes o asesinatos, donde Kashi tiene su sede, pero Polymarket opera sobre todo en el extranjero y cualquier internauta puede usarlo a través de una VPN (una red privada virtual que te permite conectarte como si estuvieses en otro país).

“Las casas de predicciones plantean amenazas para la integridad democrática, desde la manipulación electoral hasta el uso de información privilegiada sobre medidas gubernamentales clasificadas”, asegura el texto. Esa es una de las principales críticas que hacen los juristas de la Universidad de Haifa Nizan Geslevich y Sharon Rabinovitz, que firman el estudio: la literatura científica, sostienen, ha demostrado que las creencias de los operadores determinan las probabilidades del mercado, lo que a su vez vuelve a determinar esas creencias.

Por otra parte, “los mercados de predicción crean incentivos financieros para que los ciudadanos filtren o exploten información clasificada, erosionando la seguridad nacional de la que depende la gobernanza democrática”. Unos días antes del ataque de EE UU sobre Venezuela, un usuario anónimo apostó sospechosamente en Polymarket a que la operación militar era inminente. Ganó más de 400.000 euros con la inversión realizada pocas horas antes de que Trump diera la luz verde.

¿Cómo regular este mercado? En EE UU, Biden trató de regular el sector. La Comisión de Comercio de Futuros (CFTC, en sus siglas en inglés) abrió un expediente a Polymarket, que se cerró con una multa de 1,4 millones y la prohibición para que los ciudadanos de este país pudieran acceder a la plataforma. Pero, con la llegada de Trump, desaparecieron todos los problemas legales. Las dos grandes empresas del sector tienen al hijo del presidente, Donald Trump Jr., como consejero o asesor estratégico. En la UE, la Ley de Servicios Digitales (DSA) se aplica solo a las plataformas con más de 45 millones de usuarios, cifras que los mercados de predicción todavía están lejos de generar.

“Las medidas políticas deberían abordar el diseño de las plataformas, la transparencia del mercado y la arquitectura regulatoria”, opinan Geslevich y Rabinovitz, que reclaman la creación de grupos de trabajo interinstitucionales que reúnan a expertos en finanzas, ciberseguridad y salud pública para vigilar la manipulación del mercado y los patrones de uso compulsivo. “Los mercados de predicción están en una encrucijada: si se diseñan de forma ética, podrían mejorar la toma de decisiones; tal y como se utilizan actualmente, entrañan el riesgo de causar daños a nivel conductual y democrático”, concluyen.

Diseño adictivo

Pero además se advierte sobre el peligro de estos mercados por otro motivo: sus efectos en la salud pública pueden ser severos, quizás incluso mayores que los de las casas de apuestas convencionales.

“El tiempo que pasó entre la popularización del tabaco y el surgimiento del consenso científico sobre sus efectos nocivos permitió millones de muertes que se podrían haber evitado. El retraso entre la proliferación de las redes sociales y el reconocimiento de sus consecuencias para la salud puede haber convertido a generaciones enteras en sujetos de experimentación involuntarios”, describen las autoras del artículo. “Nos enfrentamos a un momento similar. Muchas características de los mercados de predicción son comunes al trading, los videojuegos, las apuestas, las plataformas de redes sociales y diversas aplicaciones. Sin embargo, los mercados de predicción intensifican las técnicas pioneras de esas industrias, las aplican a contenidos de relevancia social y política y las envuelven en la autoridad epistémica de la ‘predicción”.

Para las expertas, las casas de pronósticos ofrecen un producto que, como el tabaco, el juego o las redes sociales, puede ser muy perjudicial para la salud y para la sociedad. Pero lo hace con un halo de respetabilidad que puede hacer que los usuarios potenciales ignoren esas posibles consecuencias negativas.

Parte de la culpa, dicen las autoras, la tiene la propia comunidad científica, en la que abundan quienes ven este fenómeno como un inocuo experimento social. “Su silencio podría ayudar a legitimar los sistemas de mercados de predicción que buscan apropiarse de la credibilidad científica al tiempo que violan sus principios”, subrayan.

El crecimiento de estos sitios web está siendo meteórico. A finales de 2025, los mercados de predicción movían unos 2.000 millones de dólares a la semana en apuestas. Solo Kalshi y Polymarket, dos de los principales operadores, negociaron en el mes de diciembre acuerdos por casi 12.000 millones, lo que supone un incremento del 400% respecto al año anterior, según el banco de inversión Piper Sandler. Aunque llevan años operando, la eclosión de estas plataformas llegó en las elecciones presidenciales de EE UU de 2024: cuando las encuestas reflejaban todavía un empate entre Trump y Harris, las casas de predicción daban como claro ganador al magnate republicano. Su éxito las puso en el radar.

El artículo identifica tres problemas principales en torno a las casas de predicción, que están relacionados entre sí: sus efectos en la salud pública, su diseño al estilo de las plataformas de juegos de azar y su potencial como herramienta de manipulación democrática.

Los casinos tradicionales imponen una serie de controles, como verificación de edad o demoras en la retirada de efectivo, para tratar de que los jugadores sean más conscientes de lo que están haciendo. En las casas de predicciones, su estructura, como la interfaz gamificada, la segmentación algorítmica o la integración de criptomonedas, hace que estos sistemas “funcionen como mecanismos de propagación del daño a escala poblacional, eludiendo sistemáticamente las medidas de seguridad”.

Las autoras inciden también en el hecho de que los mercados de predicción afectan desproporcionadamente a los usuarios jóvenes e inexpertos en cuestiones financieras, así como a grupos económicamente marginados, “para quienes participar en este mercado es una forma de reafirmar su compromiso cívico o incluso de expresión identitaria”. El hecho de que algunos medios, como The Wall Street Journal, CNN o la agencia Reuters, integren estos sistemas, o de que los influencers financieros hablen de ellos, les otorga una validación social que puede resultar atractiva y que normaliza su uso.

Sin el estigma que supone ser etiquetado como jugador, es más fácil dejarse llevar, aunque las consecuencias puedan ser similares. “Los participantes se perciben a sí mismos como analistas o ciudadanos comprometidos más que como jugadores, una distorsión que obstaculiza la búsqueda de ayuda aun cuando se estén sufriendo pérdidas económicas o padeciendo daños psicológicos”, afirman.

Salud pública

El 46,2% de los adultos y el 17,9% de los adolescentes de todo el mundo han jugado a juegos de azar en el último año, de acuerdo con los datos presentados por el estudio. Los trastornos relacionados con el juego afectan a entre el 2,7% y el 15,8% de los jugadores en línea, lo que supera con creces las tasas registradas en el juego tradicional. Los daños que no alcanzan los umbrales clínicos también generan considerables costes económicos: más de 100.000 millones de euros en toda la UE, reflejan las investigadoras. El acceso al tratamiento es bajo (entre el 4% y el 20%), con tasas de abandono de entre el 39% al 70%.

La Organización Mundial de la Salud clasifica los trastornos relacionados con el juego como trastornos de salud mental. Reconoce también los riesgos específicos de las plataformas digitales. Esto se produjo tras décadas de investigación que demostraron que las adicciones conductuales activan vías neuronales similares, producen alteraciones comparables y responden a intervenciones similares a las de las adicciones a sustancias. “A pesar de los marcadores de riesgo similares, los mercados de predicción siguen sin estar suficientemente estudiados, aunque la evidencia apunta a que son similares”, sostienen Geslevich y Rabinovitz.

“Aunque solo el 2% de quienes acuden a casas de predicciones desarrollen trastornos conductuales, la disfunción generalizada entre millones de usuarios ocasionales podría generar unos costes para la salud pública comparables a la carga documentada que supone el juego”, advierten las autoras. “Los mercados de predicción corren el riesgo de reproducir esta carga a gran escala a través de mecanismos adictivos similares a los casinos online, al operar al margen de los marcos normativos, la infraestructura de salud pública y la concienciación social que ha llevado décadas desarrollar para el juego tradicional”, sentencia el estudio.

Pero las investigadoras reconocen que siguen existiendo diferencias clave entre los casinos online y los mercados de predicción: “[Estos últimos] se basan en acontecimientos verificables del mundo real, pueden recompensar la habilidad del usuario y suelen implicar un uso esporádico. Por lo tanto, no es posible aplicarles sin más las tasas de juego”.

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