¿Regresará Jesucristo? ¿Atacará EE UU a Irán? ¿Existen los extraterrestres? Así funciona el disparatado (y millonario) negocio de las casas de predicciones
La Administración Trump respalda el mercado de apuestas mientras surgen las dudas sobre el tratamiento de la información privilegiada y otras prácticas irregulares


“¿A quién nominará el partido demócrata para las elecciones de 2028?“. Es la pregunta que acumula más dinero apostado en el portal de predicciones Polymarket con más de 678 millones de dólares acumulados, el equivalente a unos 575 millones de euros. Los jugadores le conceden un 28% de posibilidades al actual gobernador de California, Gavin Newson, el favorito de momento; y un 9% de opciones a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez.
Las casas de predicciones como Polymarket o su rival Kalshi se han convertido en todo un fenómeno en Estados Unidos, un país en el que las apuestas deportivas estuvieron prohibidas durante mucho tiempo. Hasta 2018 estaban vetadas en casi todos los Estados del país. Ahora, sin embargo, los usuarios pueden apostar su dinero sobre cualquier cosa. Desde qué palabras pronunciará Donald Trump en su próximo discurso, hasta qué películas ganarán los Oscar o quién será el próximo campeón de La Liga española. Si la Bolsa es un casino, estas plataformas están convirtiendo la vida misma en Las Vegas.
Las casas de pronósticos se han colado en todos los rincones de la vida estadounidense. Han desplegado agresivas campañas publicitarias y han firmado contratos con los principales medios de comunicación, como la cadena de televisión CNN, la CNBC y el diario The Wall Street Journal, así como alianzas con otros tantos. Los anuncios de Polymarket, con las posibilidades de Zohran Mandani para hacerse con la alcaldía de Nueva York, se pudieron ver en Times Square los días antes de las elecciones.
El éxito de este negocio es que su funcionamiento es diferente a una casa de apuestas. Estas participan en el juego determinando el valor de intercambio, fijan las cuotas y son las responsables de pagar a los ganadores. Son como la banca en el Monopoly. Pero las plataformas de predicción son meras intermediarias. Permiten apuestas binarias sobre los resultados de sucesos futuros. Los operadores apuestan a que ocurrirá algo, o no. “Las cuotas en Polymarket representan la probabilidad actual de que ocurra un evento. Por ejemplo, en un mercado que predice si los Miami Heat ganarán las Finales de la NBA de 2026, si las acciones de SI cotizan a 18 centavos, esto indica una probabilidad del 18% de que Miami gane”, explica la plataforma en su web.
Multiplican su valor
Kalshi y Polymarket negociaron el pasado diciembre envites por casi 12.000 millones de dólares, lo que supone un incremento del 400% respecto al ejercicio anterior, según el banco de inversión Piper Sandler. Ese mismo mes, Kalshi, que significa Todo en árabe, logró una valoración de cerca de 11.000 millones de dólares después de cerrar la enésima ronda de financiación. Un año antes apenas valía 800 millones.
Su competencia, Polymarket, fundada en 2020 por el emprendedor Shayne Coplan, ha conseguido disparar su valor hasta los 9.000 millones después de que el Intercontinental Exchange, el gestor de la Bolsa de Nueva York, anunciase que planeaba invertir hasta 2.000 millones en la empresa de pronósticos.
Hace tiempo que se viene hablando de este fenómeno, pero la eclosión real se produjo en las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2024. Entonces, las plataformas de predicción daban claro ganador a Trump cuando las encuestas aún reflejaban un empate entre la candidata demócrata y el republicano. Durante la carrera electoral hubo varios sucesos que dispararon las apuestas. “¿Se retirará Biden?” “¿Quién será el sustituto?” Ese evento histórico e inesperado fue el punto de inflexión que provocó la explosión de Polymarket y Kalshi pese a los desafíos regulatorios.
Los fundadores de estas nuevas plataformas digitales insisten en diferenciarse de las tradicionales casas de apuestas. Aseguran que son algo más: un mercado de predicciones donde se refleja la sabiduría popular. “Estamos haciendo que el mundo sea más inteligente respecto al futuro. Nuestras apuestas no son algo que pueda tomarse como la verdad inconfundible, pero son mejores que las alternativas. Fijamos el precio del futuro”, sostiene Tarek Mansour, fundador de Kalshi, en una entrevista en Financial Times.
Lo cierto es que el auge de este negocio está suscitando numerosas preguntas sobre el uso de información privilegiada, manipulación de mercado o como instrumentos para influir en el comportamiento con profecías autocumplidas.
Riesgos de información privilegiada
Unos días antes del ataque de Estados Unidos sobre Venezuela, un usuario anónimo apostó sospechosamente en Polymarket a que la operación militar era inminente. Ganó más de 400.000 euros con la inversión realizada pocas horas antes de que Trump diera la luz verde. Inmediatamente saltaron todas las alarmas, pero los controles de las plataformas no han logrado detectar ninguna irregularidad. Como los pagos son en criptomonedas resulta difícil seguir el rastro de las apuestas. El pasado diciembre, otro usuario ganó más de un millón de dólares en apenas horas al acertar contra todo pronóstico que el cantante D4vd sería la persona más buscada en Google en 2025. Las sospechas apuntan a que algún trabajador del buscador más grande del mundo se benefició de información privilegiada, pero de momento no se puede demostrar.
Las plataformas de predicciones también plantean otros problemas morales. En agosto, en algunos partidos de la WNBA se produjeron lanzamientos de consoladores a la pista. Polymarket abrió una apuesta sobre cuándo volvería a producirse ese suceso, lo que indignó a las jugadoras, que consideraron que era una falta de respeto y animaba a otros a arrojar juguetes sexuales durante los partidos. Precisamente ese, el factor que las probabilidades pueden tener sobre el comportamiento, modificándolo, está suscitando muchas dudas.
Algunos expertos especulan con que hay usuarios que alteran apuestas para influir o provocar un cambio. Porque en la práctica estos mercados son manipulables si se tiene dinero. “Los intentos de manipular estos mercados son inevitables. Y cuando ocurren, las consecuencias políticas pueden superar con creces el efecto directo en los resultados electorales”, señala el profesor de Política de Stanford, Andrew Hall, quien publicó en su blog una hipótesis para demostrarlo.
Su conjetura ficticia se sitúa en las elecciones presidenciales de 2028 en Estados Unidos. Dos rivales se enfrentan a cara de perro. La CNN prepara una cobertura ambiciosa apoyado en Kalshi, con quien ha firmado un acuerdo (esto es real). Sospechosamente las probabilidades de victoria del republicano se disparan. Los demócratas hablan de fraude y mercado manipulado. Distintos medios publican que las apuestas están manipuladas por inversiones procedentes de Arabia Saudí. El intercambio de acusaciones es tal, que los espectadores no saben quién tiene la razón, pero se quedan con que el republicano lidera las apuestas. Al final, concluye, se ha podido influir en el resultado sin grandes consecuencias.
Otro de las riesgos de este negocio puede incentivar el espionaje para adelantarse al mercado. El pasado otoño un usuario de Polymarket apostó varios miles de dólares la víspera de conocerse el ganador del Premio Nobel de la Paz a que el galardón recaería en la opositora venezolana María Corina Machado. Nadie en aquel momento podía sospecharlo. El suceso llevó al Instituto Noruego del Nobel a investigar si había sido objeto de espionaje.
Problemas regulatorios
Las plataformas han arrastrado problemas regulatorios hasta hace poco. Durante los años de mandato de Joe Biden, los demócratas trataron de frenar el negocio de predicciones basado en criptomonedas de Polymarket. La Comisión de Comercio de Futuros de Materias Primas (CFTC, en sus siglas en inglés) abrió un expediente a la compañía en 2022 porque consideraba que su actividad era ilegal en suelo estadounidense. El litigio se cerró con una multa de 1,4 millones y la prohibición para que los ciudadanos de este país pudieran acceder a la plataforma. Sin embargo, muchos usuarios pueden permanecer en el anonimato gracias a la tecnología blockchain que utiliza la empresa y otros tantos utilizan accesos remotos a través de VPN para ocultar su identidad.
Por eso, durante los últimos días del mandato de Biden el FBI irrumpió en el despacho de Coplan, fundador de Polymarket, en Manhattan para incautarse de sus dispositivos electrónicos para ver si incumplía las normas de la CFTC.
Kalshi también se vio las caras en los tribunales con el regulador financiero porque considera que su negocio no tiene que ver con las apuestas, sino con derivados financieros. A finales de 2024, Tarek Mansour, fundador y director ejecutivo de Kalshi, ganó un juicio que permite las apuestas electorales, lo que supuso otra victoria moral para impulsar el negocio de las casas de pronósticos. Entre los argumentos de Kalshi figuraba que no era una casa de apuestas, tratando de diferenciar los envites políticos y los deportivos, a pesar de que el 90% de su negocio procede de apuestas deportivas.
Tras la victoria de Trump desaparecieron todos los problemas legales y regulatorios. Las dos grandes empresas del sector tienen a Donald Trump Jr. como consejero o asesor estratégico en lo que podría ser caso de conflicto de intereses. Además, el hijo del presidente de Estados Unidos figura como inversor de Polymarket a través de su firma de capital riesgo.
Muchos Estados gobernados por los demócratas han mantenido la cruzada legal contra estas plataformas por consideran que en realidad operan como casinos o juegos de azar y violan un puñado de leyes estatales sobre esta actividad. Así que varios territorios han ordenado suspender sus operaciones en sus Estados. Casualmente esta misma semana, el nuevo responsable del supervisor financiero (CFTC), Michael Selig, ha emitido un comunicado diciendo que aprobará una ley federal para garantizar la actividad de Polymarket y Kalshi en los 50 Estados del país. Pero el pulso no ha terminado. Hagan sus apuestas.
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