¿Qué pasará con Irán? Lo que dicen mercados y pronosticadores
Los mercados de predicción mueven miles de millones de dólares con previsiones del conflicto. Qué anticipan ahora, hasta qué punto pueden acertar y por qué son controvertidos

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El 26 de febrero, miles de personas estaban apostando dinero real sobre si Estados Unidos atacaría Irán. En Metaculus, una comunidad de predicción, los pronosticadores decían que la probabilidad de ataque antes de abril era del 80%. En el mercado de predicción Polymarket, esa posibilidad rondaba el 60%. Dos días después cayeron las bombas y Jamenei fue asesinado.
Polymarket y Kalshi son plataformas donde se compran y venden contratos sobre el futuro. Hay preguntas sobre deportes, empresas, celebridades y geopolítica. Son como una encuesta difícil, pero con dinero de por medio. Mucho dinero: cada semana se cruzan apuestas por más de 5.000 millones de dólares.
Acertaron con el ataque. ¿Qué dicen ahora?
La pregunta más importante es si el régimen iraní sobrevivirá. Los mercados lo consideran una moneda al aire: Polymarket da un 44% de opciones a que caiga antes de que acabe el año. Antes de los ataques, esta cifra llevaba meses rondando el 20%. El salto fue inmediato.
La guerra no parece que vaya a acabar inminentemente. El alto el fuego entre EEUU e Irán solo tendría un 27% de opciones antes de finales de marzo. Una invasión terrestre de EEUU es posible antes de final de marzo, con una probabilidad del 28%. ¿La intervención europea? En Polymarket se paga con probabilidad 13% un ataque de Francia sobre Irán.
A más corto plazo, ven probable que Irán cierre el estrecho de Ormuz: un 86% de opciones antes de que acabe marzo. Sería un golpe para el comercio mundial de petróleo. También esperan un nuevo líder supremo. Polymarket dice que hay un 62% de opciones para que el sucesor de Jamenei llegue la próxima semana. El favorito es su hijo, Mojtaba Khamenei (39% en Polymarket y 57% en Kalshi), aunque ha ido perdiendo fuerza en favor de Alireza Arafi (18%), un clérigo conservador.
¿Hay que fiarse?
Estas plataformas tienen tres ventajas potenciales. Primero: cuantifican. Ponen un número al conocimiento disperso que existe en prensa, informes y opiniones de expertos. En mi libro Piensa Claro cuento la historia de un bielorruso que vivía en Kiev y que en febrero de 2022, cuando crecían los rumores de invasión rusa, fue a Metaculus a consultar qué decían los pronosticadores. Vio un 60% de probabilidades de invasión, hizo las maletas y se marchó. Unos días después Rusia invadió Ucrania. Esa es la promesa: convertir la incertidumbre en un número para tomar decisiones.
Segundo: agregan. Al combinar los juicios de cientos o miles de personas, los errores individuales tienden a cancelarse. Es la “sabiduría de la multitud”: cada persona tiene su información y sus sesgos, pero al promediarlos, la información se suma y los sesgos se diluyen. Es un efecto que comprobamos aquí.
Y tercero: premian acertar. Tanto el incentivo económico de un mercado como el prestigio de una comunidad como Metaculus empujan a los participantes a ser honestos. Esto no es tan habitual: en el debate público no siempre se premian las voces por su capacidad de predecir, sino que ganan narrativas por ser simplistas, convincentes o ideológicamente gratificantes. En estas plataformas, en cambio, solo importa la precisión.
Tarek Mansour, CEO de Kalshi, defiende que su plataforma hace “el mundo un poco más inteligente sobre el futuro”. Cree que es algo muy útil que merece ser construido: “no es la verdad absoluta, pero es mejor que las alternativas”.
Yo creo que tiene razón. Pero no todo es bonito.
Un problema es que el dinero no siempre mejora la predicción. Antes del ataque a Irán, Metaculus fue más estable que Polymarket anticipando el ataque, pese a ser una comunidad donde no se apuesta dinero. En esa plataforma, el placer de acertar y el reconocimiento de la comunidad parecen ser premio suficiente. Polymarket, donde sí se juegan millones, se movió más con el ruido de las noticias: llegó al 79% a mediados de enero, se desplomó al 30% cuando Trump insinuó negociaciones en Ginebra, y volvió a subir al 69% justo antes del ataque. Metaculus se mantuvo entre el 50% y el 60% casi todo febrero, y acabó en el 85%.
El segundo problema es quién apuesta. Los traders de Polymarket son mayoritariamente hombres jóvenes, cripto-nativos, con sesgo ideológico pro-Trump. No es una muestra representativa del conocimiento global sobre Irán.
Y el tercero es el más oscuro: hay personas usando información privilegiada para ganar dinero con la guerra. Seis cuentas anónimas ganaron 1,2 millones de dólares apostando al ataque del 28 de febrero. Algunas se crearon horas antes. Un usuario llamado “Magamyman” ganó 553.000 dólares en un día. En Polymarket, alguien con información clasificada puede simplemente cobrar. Varios congresistas demócratas han pedido legislación para prohibir a cargos públicos operar en estos mercados.
¿Deben existir mercados de predicción sobre guerras? Amanda Fischer, ex funcionaria de la SEC estadounidense que trabaja en la organización Better Markets, lo tiene claro: los mercados que permiten apostar sobre eventos que son proxy de una guerra o un asesinato “no deberían existir”. Lo cierto es que Polymarket, que opera offshore y sin apenas regulación, pagó a quien apostó por la muerte de Jamenei. Kalshi, su rival regulado, intentó evitar el pago con una cláusula que impide lucrarse con una muerte.
Estos mercados producen una información nueva: una probabilidad en tiempo real sobre eventos complejos, generada por miles de personas con incentivos para acertar. Esa señal es valiosa. Pero llega mezclada con ruido, incentivos perversos y abre preguntas éticas que merecen resolverse.
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