Ir al contenido
_
_
_
_

Las armas autónomas con IA enfrentan a las tecnológicas con Trump

Anthropic decide no abrir al Departamento de Guerra su herramienta Claude, mientras que trabajadores de Google y OpenAI piden a sus empresas que hagan lo mismo

El director general de Anthropic, Dario Amodei, en una sesión del Foro Económico Mundial celebrado en enero eDavos.Markus Schreiber (AP)

La Casa Blanca ha abierto la puerta a usar armas autónomas. Eso plantea dudas entre las empresas desarrolladoras de sistemas de inteligencia artificial (IA) que tienen contratos firmados con el Pentágono. Anthropic, creadora de Claude, uno de los chatbots más potentes del mercado, ha sido la primera en rebelarse. Y su negativa a que se use su tecnología para matar ha llevado a que trabajadores de empresas competidoras, como Google u OpenAI, presionen a sus jefes para que no cooperen.

El Secretario de Defensa, Pete Hegseth, le dio de plazo a Anthropic, la desarrolladora de Claude, hasta el viernes para que le conceda al Pentágono acceso total a su herramienta de IA Claude para su uso militar. Si eso no sucede, amenaza con cancelar los contratos ya suscritos por valor de 200 millones de dólares, además de considerar a la compañía como un “riesgo para la cadena de suministro”, etiqueta hasta ahora solo puesta sobre empresas extranjeras. El director general de Anthropic, Dario Amodei, respondió ayer: la empresa “no puede, de buena fe, acceder a la solicitud”, en tanto que permitir el uso de su tecnología para desarrollar armas autónomas o realizar vigilancia masiva sería “incompatible con los valores democráticos”.

“Creo firmemente en la importancia existencial de usar la IA para defender EE UU y otras democracias, así como para derrotar a nuestros enemigos autócratas”, dice Amodei en un comunicado. “El Departamento de Guerra ha amenazado con retirar nuestra tecnología de sus sistemas si mantenemos nuestras salvaguardas. (...) Estas amenazas no cambian nuestra posición”, concluye el empresario.

La respuesta de Amodei no ha pasado desapercibida en Silicon Valley. El mismo día en que se hizo pública, un centenar de empleados de Google que trababan en el desarrollo de IA firmaron una carta dirigida a Jeff Dean, el director científico de Google DeepMind, la division de IA de la compañía, en la que expresan su preocupación por los planes de Google de trabajar con el Pentágono.

No quieren que Gemini se use para vigilar a ciudadanos estadounidenses ni para pilotar armas autónomas no supervisadas por personas. “Por favor, haz todo lo que esté en tu mano para frenar cualquier trato que cruce esas líneas rojas básicas. Nos encanta trabajar en Google y queremos estar orgullosos de nuestro trabajo”, lee la misiva.

Lo mismo piensan algunos empleados de OpenAI, la desarrolladora de ChatGPT. Cerca de 50 trabajadores de la compañía que dirige Sam Altman firmaron junto con otros 175 de Google una carta abierta en la que critican las tácticas de negociación del Pentágono, que exige acceso total y sin restricciones a sus proveedores de IA bajo amenaza de cancelar contratos. Los ingenieros de OpenAI y Google piden también a sus directivos que “dejen a un lado sus diferencias y se mantengan unidos para rechazar las actuales demandas del Departamento de Guerra”. “Están intentando dividir a cada compañía con el miedo de que la competencia acceda” a colaborar con el Pentágono, dice la carta conjunta.

Contratos con el Pentágono

El presidente Trump trabaja desde que volvió a la Casa Blanca para que EE UU conserve la supremacía de la IA, que concibe como una tecnología con valor geoestratégico. Además de promover planes como Stargate, que contemplaría una inversión de 500.000 millones de dólares para impulsar la IA, también ha promovido la contratación entre el Pentágono y las Big Tech.

Estas, por su parte, se han dejado querer. En febrero de 2025, pocos días después de la toma de posesión de Trump, Google eliminó de su código de conducta la restricción a desarrollar armas o herramientas de vigilancia masiva. Microsoft reconoció en mayo del año pasado que, desde que se inició la invasión de Gaza, ha vendido al ejército israelí tecnología avanzada de IA y servicios de computación en la nube. OpenAI se hizo en junio de 2025 con otro contrato de 200 millones de dólares por el cual facilitará al Pentágono sus herramientas de IA generativa. La compañía también cambió en enero de 2024 su política de uso para suprimir la prohibición que impedía utilizar su tecnología en tareas “militares y de guerra”: ahora se permiten los “casos de uso de seguridad nacional que se alineen con nuestra misión”.

En previsión de lo que venía, ya en diciembre de 2024, OpenAI anunció una alianza con Anduril, una startup de tecnología militar que ha configurado junto a Palantir un consorcio para presentarse a concursos de Defensa. Un mes antes, Meta desveló que había dado luz verde para que sus modelos de IA estén disponibles para los contratistas militares Lockheed Martin y Booz Allen.

Los lazos entre las grandes tecnológicas y el Pentágono van más allá del dinero. En junio del año pasado, el Ejército de EE UU anunció el nombramiento de cuatro tenientes coroneles en la reserva para el nuevo Destacamento 201, también conocido como el Cuerpo Ejecutivo de Innovación, encargado de “fusionar experiencia tecnológica puntera con innovación militar”. Los elegidos fueron Adam Bosworth, jefe de tecnología de Meta y hombre de confianza de Zuckerberg; Kevin Weil, responsable de producto de OpenAI; Shyam Sankar, director de tecnología en Palantir, y Bob McGrew, exdirectivo de Palantir y OpenAI.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_

Últimas noticias

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_