El Papa no volverá al apartamento pontificio: vivirá en una ‘buhardilla’ vaticana
Ha reformado como vivienda el piso de menores dimensiones que está entre las tradicionales estancias pontificias y el tejado del palacio apostólico


Una de las cuestiones que más expectación despertó en los días del cónclave, los pasados meses de abril y mayo, fue dónde viviría el nuevo papa. En medio de las guerras internas de la Iglesia católica, se le dio una trascendencia particular para comprender qué camino seguiría su pontificado. Una opción era de continuidad con Francisco, que dejó el apartamento pontificio, como gesto de austeridad, para instalarse en el hotel vaticano donde se alojan los cardenales de paso por Roma. La otra era regresar a la tradición, como señal de que recuperaba la institucionalidad papal y las cosas volvían a ponerse en su sitio. Sin embargo, León XIV, muy en su estilo, se tomó su tiempo, encargó unas reformas y al final ha tomado la calle del medio: según el diario La Repubblica, no vivirá en el famoso apartamento del tercer piso del palacio apostólico, sino encima, en un entresuelo de menores dimensiones entre esa planta y el tejado que ya se ha bautizado como “buhardilla”, aunque no tiene el techo inclinado.
El traslado se producirá en breve, apuntan desde diciembre los medios italianos, pues las obras están a punto de terminar. Estos meses se ha visto en algunas ocasiones trajín de operarios en el edificio y grúas que trabajaban desde el exterior. El sector tradicionalista de la Iglesia, crítico con Francisco, se tomó ya como un punto a favor el hecho de que desde el principio León XIV dejara claro que volvería al palacio apostólico. Lo mismo ocurrió cuando retomó la costumbre de las vacaciones de verano en Castelgandolfo, que su predecesor había abandonado. Sin embargo, muy en su línea de buscar el punto de equilibrio entre los bandos, Prevost regresa al mismo edificio, pero no exactamente al mismo lugar. Sino justo encima, más escondido, más discreto y en un piso más normal y más práctico.
Los detalles que han trascendido es que Robert Prevost ha preferido montar una vivienda más moderna, incluso con un gimnasio, a volver al solemne apartamento de los papas de techos altos y grandes estancias palaciegas. Que, por otra parte, después de 12 años vacío y cerrado a cal y canto, desde la marcha de Benedicto XVI en febrero de 2013, se había deteriorado y presentaba manchas de humedad. Ha habido que cambiar todo el sistema eléctrico y las tuberías del agua.
Hay detalles a los que ya se les saca punta en Roma. Las ventanas son mucho más pequeñas, sobre todo en comparación con las del tercer piso que está justo debajo, donde el Pontífice se asoma los domingos a rezar el Ángelus. La habitación del Papa tampoco dará a la plaza de San Pedro, sino a la fachada lateral, que se ve menos desde la calle. Es decir, tal vez los romanos sigan sin poder recuperar la tradición de mirar a la tercera loggia por la noche o al amanecer para ver si están las luces encendidas y el Papa duerme o está despierto.
La vivienda tendrá las paredes blancas y mobiliario funcional moderno, según la prensa italiana. Dispondrá de un baño ―pero en el pasillo, no en la misma habitación del Papa― una cocina y una capilla. También se han construido algunas habitaciones para huéspedes, donde se prevé que se alojen los dos secretarios particulares de Prevost, el peruano Edgard Iván Rimaycuna y el italiano Marco Billeri.
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