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Francia aprueba una ley para acabar con el “deber conyugal” como obligación de tener relaciones dentro del matrimonio

La Asamblea francesa vota acabar con este concepto, que se ha usado en algunas sentencias como argumento para conceder divorcios

Ley “deber conyugal” en Francia

Francia, que presumió de ser el primer país del mundo en aprobar la inclusión del derecho al aborto en la Constitución hace dos años, contempla aún en su Derecho un concepto tan arcaico como el del “deber conyugal”: la obligación de tener relaciones sexuales dentro de la pareja. La Asamblea francesa ha votado esta semana poner fin a esta noción ambigua, que muchos jueces han usado como argumento para conceder divorcios. Las organizaciones feministas llevan años denunciando que va en contra del consentimiento, recientemente incluido en el Código Penal, y permite que se extienda la violación en el seno de la pareja.

Los 106 diputados presentes en el Hemiciclo, de todos los colores políticos, votaron el miércoles por la noche a favor de una propuesta de ley presentada por dos diputados que clarifica que la convivencia no obliga a los cónyuges a mantener relaciones sexuales.

El Código Civil francés contempla cuatro deberes dentro del matrimonio: la fidelidad, el sostenimiento, la asistencia y la vida en común o convivencia. Aunque esta noción de “deber conyugal” no se cita textualmente, algunas sentencias han interpretado esa “convivencia” como “compartir lecho”. Esto ha permitido que el “deber conyugal se extendiera en la práctica en toda la sociedad”, según argumentan la diputada ecologista Marie-Charlotte Garin y el centrista Paul Christophe, encargados de la redacción de la propuesta de ley.

La norma clarifica ahora que esta “convivencia” no implica ninguna obligación sexual entre los cónyuges e impide que se pueda obtener un divorcio alegando la ausencia de sexo. “Al permitir que subsista en nuestro derecho tal deber, hemos respaldado colectivamente un sistema de dominación y de depredación del marido hacia la esposa (…) Hay que cambiar la ley para que esta noción no exista ni en el Derecho ni en la mente de la gente”, señaló Garin en su exposición.

En 2019 un hombre obtuvo el divorcio en los tribunales, alegando la “falta” de su mujer, pues no tenían relaciones sexuales desde hace años. Ella recurrió la sentencia pero los jueces franceses no le dieron la razón y tuvo que acabar en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que, en un fallo histórico, condenó a Francia hace un año por considerar esa “falta del deber conyugal” como motivo de divorcio. El TEDH estimó que ese argumento viola la libertad sexual y cuestiona el concepto de consentimiento dentro del matrimonio.

“Mediante el reconocimiento del deber conyugal, el Derecho francés ha legalizado el acto de mantener relaciones sexuales bajo coacción, en este caso bajo la amenaza de divorcio por falta, contribuyendo a la persistencia de ‘una cultura de la violación”, señalaba la sentencia del tribunal europeo.

Según el diputado Paul Christophe, del partido centrista Horizons y también autor del texto parlamentario, en Francia un hombre de cada cuatro considera normal que una mujer mantenga relaciones con su marido por obligación, aunque no tenga ganas. “Nuestra obligación es recordarles que se equivocan”, señaló el diputado en la Asamblea.

Respaldo mayoritario

La propuesta de ley ha sido respaldada por todos los partidos, salvo la extrema derecha de Marine Le Pen, a quienes los diputados no han querido asociarse. Parte de la izquierda, los socialistas y La Francia Insumisa habían propuesto, esta vez sin éxito, suprimir también dentro de los deberes matrimoniales que enumera el Código Civil la noción de fidelidad. Argumentaban que esta obligación de ser fiel también puede malinterpretarse, como hasta ahora se ha hecho con la de convivencia, y usarse como argumento en los tribunales.

Las asociaciones feministas llevan años pidiendo que se elimine el deber conyugal, que socava el consentimiento en el seno de la pareja. En octubre Francia modificó el Código Penal para incluir la noción de consentimiento en la definición de violación. Se incluyó tras el mediático juicio a los violadores de Gisèle Pelicot, la mujer que fue abusada por decenas de hombres mientras estaba inconsciente, drogada por su marido.

Su juicio aceleró que se cambiase la ley. Se ha redefinido el término y ahora se considera que una violación es “todo acto sexual no consentido”. Este consentimiento es “libre, informado, específico, previo y revocable. Se evalúa según las circunstancias. No puede interpretarse únicamente del silencio y falta de reacción de la víctima”. La ley para suprimir el deber conyugal debe aún pasar por el Senado, lo que se espera que sea un mero trámite, para aprobarse definitivamente antes de verano.

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