Ir al contenido
_
_
_
_

Cómo Reese Witherspoon se rebeló ante la inercia convirtiéndose en la mujer más poderosa y rica de Hollywood

La intérprete de ‘Big Little Lies’ y ‘Una rubia muy legal’, ganadora del Oscar, ha levantado en menos de una década un imperio mediático que supera los 400 millones de euros. A través de su productora, ha pasado de protagonizar historias a decidir cuáles se cuentan

Reese Witherspoon en un evento de Apple TV el pasado mes de febrero en Los Ángeles.JC Olivera (Variety via Getty Images)

En la lista de las actrices más ricas del planeta conviven contextos y trayectorias muy distintas. Las hay que han demostrado que es posible alcanzar el éxito por derecho propio contando, al mismo tiempo, con una ascendencia privilegiada, como Julia Louis-Dreyfus (Seinfeld, Veep), hija de un magnate de los negocios inmobiliarios, agrícolas y navieros. Otras, pese a no haber triunfado como intérpretes, han construido su fortuna a través de dar un ‘sí, quiero’, como Jami Gertz, filántropa y pareja del multimillonario Antony Ressler, propietario de los Atlanta Hawks de la NBA. Las más numerosas han conciliado su trabajo en el cine con incursiones en sectores tradicionalmente más rentables para las mujeres, como la belleza —caso de Selena Gomez— o la música, como Jennifer Lopez. Pero hay pocas que, viniendo desde abajo, hayan levantado un imperio a su imagen y semejanza. Sin casarse con un millonario, sin hacer giras mundiales y sin amadrinar una marca de maquillaje dirigida a las nuevas generaciones. Reese Witherspoon, a sus 50 años, puede presumir de haberse convertido en la actriz popular con mayor fortuna del planeta.

La ganadora del Oscar por su papel en Walk the line (En la cuerda floja) ha alcanzado el medio siglo convertida en una de las encarnaciones más reconocibles del sueño americano en las colinas de Los Ángeles. Con una fortuna estimada en más de 400 millones de euros, según Forbes, Witherspoon es considerada de manera casi unánime como “la mujer más poderosa de Hollywood” gracias no solo a su estatus como intérprete —que la lleva a cobrar en torno a dos millones de dólares por episodio—, sino a su olfato como productora y prescriptora. A través de su compañía audiovisual, Hello Sunshine, firma éxitos como Big Little Lies, The Morning Show, La chica salvaje o Todos quieren a Daisy Jones. Bajo un mismo lema, “poner a la mujer en el centro de la historia”, produce podcasts, documentales, comercializa vino, desarrolla plataformas de estilo de vida y lidera un club de lectura en el que selecciona cada mes un libro protagonizado por una mujer que, casi de inmediato, se agota en librerías. Su comunidad supera los 60 millones de miembros, según datos de la propia productora, y ha convertido en best sellers de The New York Times a decenas de novelas.

La protagonista de Una rubia muy legal ha pasado de estrella de cine a empresaria en menos de una década. Fundó Hello Sunshine en 2016 y vendió parte de la compañía en 2021 por unos 760 millones de euros, lo que consolidó su posición entre las mujeres más adineradas de la industria. Una situación diametralmente opuesta a la que vivió en sus inicios, cuando la productora todavía se llamaba Pacific Standard, pero ya cosechaba triunfos adaptando libros al cine como Salvaje, protagonizada por ella misma, o Perdida, dirigida por David Fincher. “No tenía dinero para pagar a todos los empleados, ni los beneficios, ni siquiera para mantener encendidas las luces de la oficina”, recordaba en Time, que eligió su empresa como una de las cien más influyentes del mundo en 2021. La diferencia con otros clubes de lectura impulsados por celebridades, como los de Dua Lipa o Emma Roberts, está en la ambición: no es un ejercicio de imagen, sino una herramienta de trabajo. Witherspoon utiliza a sus millones de lectoras como termómetro para detectar posibles historias: si funciona en su comunidad, funcionará en pantalla. No ha ocultado su ambición: “Quiero hacer que muchas mujeres ganen mucho dinero”.

Natural de Nueva Orleans, ese sentido de emprendimiento e independencia la acompaña desde la infancia. Hija de un cirujano y una enfermera, creció en un entorno marcado por los turnos nocturnos y los fines de semana de trabajo, lo que la obligó a desarrollar pronto una fuerte autonomía. Tras mudarse a Nashville, comenzó en la interpretación apareciendo en el anuncio de una floristería local y, más adelante, con la vista puesta en poder pagarse la universidad, empezó a trabajar de forma profesional. Sin contactos ni padrinos, se impuso en un casting multitudinario con 14 años para conseguir su primer protagonista en Verano en Louisiana. Ese éxito precoz la llevó a abandonar sus estudios de Literatura inglesa en Stanford y a encadenar proyectos, entre ellos Una flor salvaje, donde trabajó a las órdenes de Diane Keaton, quien le aconsejó que se mantuviera alejada de Los Ángeles el mayor tiempo posible.

No le hizo demasiado caso. Al alcanzar la mayoría de edad, ya se había consolidado como una de las jóvenes promesas de Hollywood gracias a títulos como Election o Crueles intenciones, donde conoció a Ryan Phillippe, su primer marido. Después llegaría Una rubia muy legal, un vehículo perfecto para su carisma que, además, jugaba con las estructuras clasistas y machistas a través de uno de los estereotipos más persistentes del cine: el de la mujer tan guapa y tan rubia como subestimada. A los 27 años, casada y con dos hijos –Ava y Deacon, hoy también vinculados a la industria–, ya ejercía como productora en su secuela. En 2006 alcanzó otro de los grandes hitos de su carrera al ganar el Oscar por su interpretación de June Carter en Walk the line (En la cuerda floja). Sin embargo, cuando todo parecía conquistado, comenzaron a aparecer las grietas: un divorcio mediático —“mis hijos pueden contar historias sobre cómo iban a la escuela infantil con paparazzi subiéndose en el techo de nuestro coche”— y un progresivo encasillamiento en la comedia romántica que evidenciaba un problema más profundo. No existía una crisis de talento, sino de oferta. Y le puso remedio pasando del plató de rodaje a los despachos.

Witherspoon volvió a casarse en 2011 con Jim Toth, representante de actores y padre de su tercer hijo, Tennessee James. Tras su divorcio en 2023, ha seguido ocupando titulares también por su vida personal, más recientemente por su relación con el financiero alemán Oliver Haarmann. Mientras tanto, ha ido reduciendo progresivamente su presencia como actriz para centrarse en su faceta empresarial. “En este punto, para actuar necesito sentir una pasión tremenda. Tengo que amarlo de verdad. Porque me gusta mucho mi vida. Mi vida real es muy buena. Así que necesito sentir que la historia merece ser contada. Llevo haciéndolo desde los 14 años, así que he hecho mucho, he dicho mucho, he interpretado muchos papeles. No me interesa repetirme”, explicaba en una entrevista con The New York Times. ¿Cuál es la clave para seguir alimentando ese imperio con nuevos aciertos? La propia Witherspoon lo resume con una mezcla de intuición y método: “Observo la cultura. Observo TikTok como lo haría un científico. Quiero ver dónde está la pelota en mi negocio”. Y no va a dejarla caer: según la página especializada IMDB, Reese Witherspoon tiene hasta diecisiete proyectos en fase de desarrollo.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_