Hindou Oumaru Ibrahim, activista climática: “No podemos aceptar que aquellos que destruyen la tierra vengan y hagan ecopostureo”
La defensora chadiana muestra a las autoridades que asisten a las grandes cumbres internacionales los estragos del clima para los pueblos indígenas y reclama que se tenga en cuenta el conocimiento ancestral de estas comunidades

Sabe ordeñar el ganado y leer las tierras en las que vive su etnia seminómada mbororo y comparte esa sabiduría con políticos y técnicos convocados en las salas acondicionadas de las grandes cumbres internacionales. Con tan solo 12 años, la activista chadiana Hindou Oumarou Ibrahim (Gournoida, 42 años) fundó una asociación para defender a las mujeres de etnia peul y los pueblos autóctonos. Cuenta que veía cómo casaban a las niñas de su comunidad y cómo estos matrimonios marcaban su vida y se rebeló. “No quería permitir eso. Entonces comprendí que no podía hablar de derechos humanos sin hablar de derechos ambientales. Porque mi gente se muda de un lugar a otro y su vida siempre depende de que la tierra y el agua estén sanas. Ahí empieza todo”, explica en una entrevista con EL PAÍS en Ciudad de Panamá, donde participó el pasado diciembre en el comité anual de revisión de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés).
Aprovechó su último acto público como vicepresidenta del Foro Permanente de la ONU para las Cuestiones Indígenas para reclamar consideración hacia el conocimiento ancestral de las comunidades indígenas. Según la ONU, estos pueblos solo representan el 6% de la población mundial, pero protegen el 80% de la biodiversidad del planeta. “Y apenas nos corresponde menos del 1% de la financiación internacional para el clima”, denuncia.
La activista, designada por la revista Time en 2019 como una de las 15 mujeres al frente de la lucha climática, recuerda también que los países del Norte contaminan sin apenas preocuparse por el impacto que estas emisiones tienen en los países del Sur Global, que apenas emiten dióxido de carbono. “Es injusto. Me da muchísima rabia ver cómo siguen contaminando y somos nosotros los que pagamos las consecuencias. Experimentamos temperaturas superiores a 50 grados”, declara.
Pregunta. ¿Cuáles son las prioridades que se deberían abordar en estos foros?
Respuesta. Lo primero que tienen que entender es la urgencia. No comprenden por qué están aquí. No están para plantear cuestiones políticas, sino para proteger el planeta, a los pueblos que dependen de la tierra y del agua. No tenemos tiempo con esta triple crisis: del clima, la biodiversidad y la degradación de la tierra. Necesitamos actuar. Cuando voy a mi comunidad, la gente está pendiente de si habrá sequía o inundaciones, si podrán obtener cultivos, pasto para el ganado, si podrán cubrir las necesidades básicas. Y aquí los gobiernos ni siquiera se ponen de acuerdo sobre qué agenda adoptar.
P. ¿Cómo siente esa discordancia?
R. El problema es que esas personas provienen del mundo desarrollado. Dependen de su salario a final de mes para ir al supermercado a comprar comida. A ellos no les importan las personas que no van a comprar los alimentos, sino que tienen que esperar a que sus cosechas crezcan para alimentar a sus familias. Estoy aquí para recordarles que es urgente, para contarles lo que está sucediendo sobre el terreno y cómo deben avanzar.
P. ¿Cuáles son sus recomendaciones?
R. Tenemos una hoja de ruta que incluye la participación de los pueblos indígenas, la voz de las mujeres y la inclusión de los diferentes sistemas de conocimiento, también el nuestro, como parte de las soluciones globales. Se pueden incluir sistemas de alerta temprana para prevenir inundaciones y sequías. Y desbloquear financiación real para las comunidades. También es prioritario restaurar las tierras degradadas. Porque los políticos están en las oficinas y no van al terreno a plantar árboles; son nuestras comunidades quienes reforestan.
Los políticos están en las oficinas y no van al terreno a plantar árboles; son nuestras comunidades quienes reforestan
P. ¿Cómo se debería gestionar la financiación?
R. Necesitamos inversión para restaurar la tierra y promover el acceso al agua potable. También es interesante la inversión en agroecología y en la documentación del conocimiento tradicional que tenemos las comunidades indígenas para proteger las especies de un ecosistema específico. Y que eso se pueda transmitir de una generación a otra y continuar el equilibrio de la naturaleza.

P. ¿Cómo se podría involucrar al sector privado?
R. Podría ser mejorando las condiciones en el terreno. Pero no podemos aceptar que aquellos que destruyen la tierra vengan y hagan ecopostureo. Se puede apoyar la agricultura familiar, no a gran escala. O se pueden dar becas para asegurar que las mujeres lideren proyectos y puedan tener derechos sobre las tierras para que después ellas desarrollen sus propias inversiones.
P. ¿Qué es más urgente en su región?
R. Todo está interconectado. Por ejemplo, el año pasado sufrimos una gran inundación en todo el Sahel. Chad tuvo dos millones de desplazados de la noche a la mañana y eso es mucho para un país en desarrollo. Hasta el día de hoy, muchos de estos rescatados no han regresado a sus hogares. Y hay cientos de personas muertas, muchos desaparecidos, inseguridad alimentaria y enfermedades. Y, en cambio, este año se ha acabado la estación húmeda y no hay agua suficiente. Eso sube también el precio de los alimentos.
Decimos que la IA va a solucionar problemas, pero las bases de datos necesitan muchísima agua. No sabemos qué consecuencias puede tener y cómo nos puede afectar
P. En África, en concreto, se acumulan siglos de esclavitud, explotación de recursos, colonialismo…
R. Sí, y ahora [a todo esto se suma] la injusticia climática. Siempre es lo mismo, y algunas soluciones nos discriminan. Toda la tecnología emergente que dicen que puede arreglar el clima o la tierra… no será para nosotros. Si no tenemos acceso a la electricidad, ¿cómo vamos a acceder a toda esta tecnología? Serán de nuevo las grandes multinacionales las que se beneficien. Decimos que la IA va a solucionar problemas, pero las bases de datos necesitan muchísima agua. No sabemos qué consecuencias puede tener y cómo nos puede afectar.

P. ¿Qué destaca del conocimiento indígena?
R. Nuestros pueblos utilizan la información de las nubes, de las aves, de las plantas, de los cultivos. Para leer el pronóstico del tiempo, para fertilizar la tierra, para cultivar. Cuando vas al mundo desarrollado, los alimentos orgánicos están reservados para los ricos. Pero cuando vas a las comunidades de África, los alimentos orgánicos son los más baratos porque todos los cultivan. Aunque las multinacionales están presionando para cultivar alimentos no saludables en nuestra tierra y nos los impongan.
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