Las grandes economías cuentan con un colchón de 1.400 millones de barriles de petróleo para inundar el mercado
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) advierte de que el conflicto en Oriente Próximo está provocando “la mayor interrupción de suministro en la historia mundial del petróleo”


Las grandes economías del mundo cuentan con 1.400 millones de barriles de petróleo para inundar el mercado en caso de que fuera necesario. La guerra en Oriente Próximo, que ha provocado el bloqueo efectivo del estrecho de Ormuz —por el que antes del conflicto circulaba una quinta parte del comercio de crudo global—, ha generado una interrupción en el suministro del petróleo. Para paliar la escasez del oro líquido, la semana pasada, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y sus 32 países miembros acordaron la liberación de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Hoy, la agencia ha lanzado un mensaje de tranquilidad asegurando que disponen de reservas suficientes para hacer frente a un cierre prolongado de este enclave estratégico.
“Una vez completada esta liberación, las reservas de emergencia de los países de la AIE solo se reducirán un 20%. En conjunto, todavía quedarán más de 1.400 millones de barriles, lo que significa que podemos hacer más liberaciones más adelante si fuera necesario”, ha expresado el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol. Además, el directivo ha detallado que la organización está manteniendo conversaciones con otros países como la India, Colombia, Singapur, Vietnam y Tailandia, que no forman parte de la agencia, para explorar cómo sumarse a la acción colectiva.
El bloqueo del estrecho de Ormuz ha provocado fuertes tensiones en el mercado energético internacional. La interrupción de estos flujos amenaza con retirar del mercado una cantidad de crudo difícil de sustituir a corto plazo, lo que ha disparado los precios del petróleo, que se mantienen en torno a los 100 dólares el barril y ha obligado a los gobiernos a recurrir a medidas de emergencia para evitar una crisis energética global. Los 400 millones de barriles de petróleo que los países de la AIE pondrán a disposición del mercado suponen la mayor liberación coordinada en la historia de la institución, lo que da idea de la magnitud de esta medida.
Según los datos proporcionados por la propia agencia, los países del continente americano aportarán 195,6 millones de barriles, todos ellos de crudo. Los países de Asia y Oceanía contribuirán con 108,6 millones de barriles, de los cuales aproximadamente el 60% corresponde a crudo y el 40% a productos refinados. Por su parte, Europa liberará 107,5 millones de barriles, con una composición distinta: solo el 32% será crudo, mientras que el 68% corresponderá a productos derivados del petróleo.
Este reparto no es un detalle menor. El crudo es la materia prima que se procesa en las refinerías para producir combustibles como gasóleo, gasolina o queroseno, esenciales para el transporte, la industria y la aviación. Los productos refinados, pueden llegar de forma más directa al consumo final, lo que permite aliviar con mayor rapidez algunos de los cuellos de botella más inmediatos del mercado energético.
La organización también ha señalado que la liberación de reservas se realizará de forma coordinada entre los países miembros. Además, los barriles se irán introduciendo en el mercado a un ritmo adaptado a las necesidades de cada región. En los países de Asia y Oceanía, las reservas estarán disponibles de inmediato. Mientras, en América y Europa, a partir de finales de mes.
Según Birol, esta acción ha tenido un efecto tranquilizador en los mercados, pero reconoce que se trata solo de un colchón temporal y no una solución duradera. “La guerra en Oriente Próximo está provocando la mayor interrupción de suministro en la historia mundial del petróleo. [...] La solución duradera pasa por restablecer el tránsito normal del petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz. Mientras tanto, la magnitud y la creciente falta de suministro ya están teniendo impactos sobre economías y consumidores en todo el mundo”, ha destacado.
La situación es de extrema inestabilidad. Cada día que pasa el mercado pierde 20 millones de barriles de petróleo que circulaban por el estrecho de Ormuz. Y cuando se reanude el transporte marítimo, todavía se necesitará un tiempo hasta que se recuperen los flujos de suministro. “Con esta acción sin precedentes espero que la situación se resuelva rápidamente y que los mercados empiecen a recuperarse. Pero, por supuesto, también debemos estar preparados en caso de que la crisis continúe durante más tiempo. Incluso si el estrecho se reabre mañana, la AIE estima que llevará tiempo que el comercio energético global se normalice, ya que la situación de seguridad en Oriente Próximo es muy inestable”, ha concluido Birol.
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