Un pequeño milagro contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas
La cancelación de USAID pone en riesgo años de inversión y trabajo para erradicarlas, pero la Proposición No de Ley aprobada en España mejora el panorama

Bajo el estruendo de la vida pública española, el pasado 17 de noviembre el PSOE, PP y Sumar aprobaron una Proposición No de Ley contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas (ETD) en la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Congreso de los Diputados. Un milagro pequeño, pero muy significativo para quienes estamos vinculados con el mundo de la salud global.
Ahora, este 29 de enero, se ha anunciado la creación de una Coalición Española contra las ETD que agrupa a la práctica mayoría de las organizaciones sociales y académicas del sector español que se ocupan de estas enfermedades. Esta iniciativa tiene como objetivo “movilizar recursos, conocimiento y voluntad política en España para apoyar el trabajo en la prevención, control y eliminación de las ETD”.
El año pasado, con motivo del día internacional de las Enfermedades Tropicales Desatendidas que se celebra cada 30 de enero, este diario publicó una tribuna del director general de Fundación Anesvad, Iñigo Lasa, en la que explicaba por qué, ante la recesión en la financiación de la lucha contra estas enfermedades por parte de otras potencias, 2025 era un momento de oportunidad para España.
Desde entonces, EE UU ha impulsado un cuestionamiento radical del orden internacional basado en reglas que incluye la cancelación de la agencia pública estadounidense para la cooperación internacional, USAID. Con ella, también se ha ido un tercio de la financiación agregada de este sector en todo el mundo. Es una reducción que ha golpeado directamente a gobiernos, organizaciones y, lo más importante, a poblaciones afectadas por prioridades sanitarias globales como el VIH, la malaria o las propias ETD. Según estimaciones del Center for Global Development, considerado uno de los think tanks más influyentes en política de desarrollo global, estos recortes podrían contribuir a la muerte anual de entre 500.000 y un millón de personas al año si no asumimos nuestras responsabilidades y le ponemos remedio a esta reducción de financiación.
Si nos tomamos en serio los valores sobre los que se construyeron nuestras democracias, son hechos que nos deben apelar. Recordemos que el Comité de Ayuda al Desarrollo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) afirma en su Development Cooperation Profile actualizado el año pasado que, a pesar de los compromisos legales adoptados para alcanzar el 0,7% del PIB, la inversión española en cooperación internacional se quedó en el 0,25% en 2024. Aunque todavía no tenemos cifras oficiales, no parece que esa cifra aumentara en 2025, más bien al contrario.
Las ETD son un conjunto heterogéneo de dolencias como la lepra o la filariasis linfática, conocida popularmente como la elefantiasis. Son dolencias no necesariamente mortales, pero que provocan severas consecuencias incapacitantes y un estigma asociado a estragos para la salud mental y la cohesión social en las comunidades afectadas. A estas características se les añaden dos particularidades a tener muy en cuenta en un contexto político que está obligando con urgencia a todo el sector a repensar sus prioridades.
La cancelación de USAID no solo interrumpe drásticamente los importantes avances recientes en la lucha contra las ETD, sino que pone en riesgo años de inversión y trabajo
Por un lado, muchas de ellas son eliminables. Valga un ejemplo: la OMS informó el pasado noviembre de que, durante 2024, Brasil, Timor Oriental, Chad, India, Pakistán, Vietnam y Jordania, eliminaron alguna de ellas. Un éxito incontestable de un sector que, por múltiples razones, siempre ha tenido dificultades para comunicar sus logros y para financiarse, como atestigua el adjetivo “desatendidas” del acrónimo que las agrupa.
Por el otro, una de las principales estrategias para interrumpir la transmisión de muchas de ellas consiste en la administración masiva de medicamentos durante un prolongado periodo de tiempo. Eso sí, para que funcione, la consistencia es crucial. Es decir, la cancelación de USAID no solo interrumpe drásticamente los importantes avances recientes en la lucha contra las ETD, sino que pone en riesgo años de inversión y trabajo ya realizados para eliminar estas enfermedades.
Pues bien, en este contexto internacional tan ominoso, y a pesar del griterío ensordecedor de la política nacional, una significativa mayoría parlamentaria aprobó estudiar la inclusión de una mención expresa a la inversión en la lucha contra las enfermedades tropicales desatendidas en el Plan de Acción de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). El texto se caracteriza por una ambición proporcional a las exiguas capacidades españolas para atender un problema de dimensiones globales. Pero también es cierto que empuja en favor del espíritu que inspiró los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en contra de la tendencia dominante.
Como presidenta de uno de los principales donantes españoles para este sector siento una moderada satisfacción. Es un acuerdo modesto, pero todos los viajes comienzan con un primer paso. Una parte del camino transitará por la búsqueda de nueva financiación, por medio de donantes privados o de países que quieran tomar el testigo de los donantes tradicionales. Otra parte por hacer de la necesidad virtud, como explicaba un interesantísimo artículo publicado en este diario sobre la aplicación de modelos sanitarios más integrados en varios países africanos. Y, por supuesto, por nosotros no va a quedar.
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