Gestar y dar a luz son actos de “alto riesgo” en Gaza, según una organización médica de EE UU, que acusa a Israel de “violencia reproductiva”
Médicos por los Derechos Humanos considera que el hambre, los desplazamientos y la destrucción del sistema sanitario han castigado especialmente a las embarazadas y recién nacidos. En la Franja, los nacimientos se redujeron en un 41% con respecto a 2022

Embarazos sin revisiones ni vitaminas, madres anémicas, partos sin anestesia, lactancia marcada por el hambre extrema, abortos y bebés prematuros: Israel ha ejercido una “violencia reproductiva” en Gaza desde octubre de 2023 al privar a mujeres y recién nacidos de su derecho a recibir cuidados médicos y tratamientos básicos. Estos métodos “forman parte de un patrón más amplio cuya intención deliberada es impedir los nacimientos entre los palestinos, lo que cumple los criterios del artículo II de la Convención sobre el Genocidio”, afirman dos informes publicados por la organización Médicos por los Derechos Humanos (Physicians for Human Rights, PHR) en Estados Unidos y en Israel.
Los autores del informe coinciden en que desde 2023, el embarazo y la maternidad en Gaza son actos de “alto riesgo” y describen cómo las mujeres se ven obligadas a tomar “decisiones imposibles entre su propia supervivencia y el bienestar de sus hijos”. “La destrucción de la infraestructura sanitaria de Gaza por parte de Israel, combinada con la desnutrición provocada por las restricciones a alimentos y suministros médicos y con los desplazamientos masivos de población ha castigado especialmente a las mujeres embarazadas y lactantes y a los recién nacidos”, estima Lama Bakri, coordinadora de proyectos en PHR Israel, en una entrevista con este periódico. La responsable enumera varios ejemplos concretos que sustentan este informe, desde la decisión israelí de bloquear la entrada de leche de fórmula durante semanas, hasta el bombardeo en diciembre de 2023 de una clínica de reproducción asistida en Ciudad de Gaza donde había al menos 4.000 embriones.
ONU Mujeres estima que más de 6.000 madres murieron violentamente en los primeros seis meses de bombardeos israelíes, es decir, una cada dos horas. Según cifras del ministerio de Salud palestino, en los primeros meses de 2025 solo se registraron 17.000 nacimientos, lo que supone un descenso del 41% con respecto al mismo periodo de 2022. De enero a junio del año pasado, hubo 2.600 abortos espontáneos, 220 muertes relacionadas con el embarazo, 1.460 partos prematuros y más de 2.500 bebés que requirieron cuidados intensivos neonatales.
De enero a junio del año pasado, hubo 2.600 abortos espontáneos, 220 muertes relacionadas con el embarazo, 1.460 partos prematuros y más de 2.500 bebés que requirieron cuidados intensivos neonatales
“Las escenas en el hospital eran horribles. Una mujer dio a luz en el pasillo y su bebé murió. Había muchísima gente, los doctores corrían sin parar. Sentí que podía tener a mi hijo en cualquier momento. Esperé tres horas de pie, hasta que finalmente me llegó el turno”, dice Samah Muhammad Abu Mustafa, una madre de 30 años de Jan Yunis, en el sur de la Franja, en uno de los testimonios recogidos en estos informes.
En una declaración enviada a este periódico, el ejército israelí refutó el contenido de estas investigaciones, que “no reflejan la realidad del terreno y no se basan en hechos” y aseguró que los militares nunca han tomado por blanco a mujeres de Gaza. “A diferencia de Hamás, que mató, violó y raptó a mujeres el 7 de octubre” de 2023, acusaron, refiriéndose a los ataques del movimiento islamista en territorio israelí, en los que murieron 1.250 personas y unas 250 fueron tomadas como rehenes. Desde entonces, la respuesta militar israelí ha matado a más de 70.000 palestinos de la Franja.

Durante generaciones
Sofía Piñeiro, de Médicos Sin Fronteras (MSF), ha ido tres veces a Gaza desde octubre de 2023 y ha asistido al deterioro de las condiciones de vida de las madres y la dificultad para acceder a los cuidados prenatales.
“De la noche a la mañana, las mujeres se encontraban con órdenes de evacuación, bombardeos, pérdidas familiares... Imagínate encontrarte embarazada de siete meses y no saber qué va a ser de ti, dónde darás a luz, si podrás conseguir agua para tu bebé, si podrás amamantar...”, explica Piñeiro, que trabajó como coordinadora de enfermería y coordinadora médica de la ONG y ha estado muy en contacto con pacientes de pediatría y maternidad en el sur de la Franja.
En diciembre de 2025, la ONU admitió que la guerra en Gaza había tenido un efecto devastador en los derechos y salud reproductiva de las mujeres y que las posibilidades de que una palestina sufriera un aborto o muriera por una complicación durante el parto se habían multiplicado por tres desde octubre de 2023 a octubre de 2024.
“La matrona me dijo: no podemos sedar a todo el mundo porque tenemos casos más graves, pero vamos a estar a tu lado. Mi bebé nació sano, aunque por debajo del peso porque no pude comer lo suficiente durante el embarazo ni tomar vitaminas porque no había”, cuenta Nariman Shakura, madre gazatí de 33 años, en otro testimonio recogido en los informes.
Piñeiro admite que se “le partía el corazón” cuando reconocía por las noches, cerca del lugar donde ella dormía en Gaza, el llanto inconsolable de bebés recién nacidos. “No podemos imaginarnos el sufrimiento de las madres para mantener a sus hijos calientes, para protegerlos y evitar que enfermen. Tú abres el cajón y sacas un paracetamol, allá había que hacer horas de fila para obtener un medicamento”, recuerda.
Una mujer dio a luz en el pasillo y su bebé murió. Había muchísima gente, los doctores corrían sin parar. Sentí que podía tener a mi hijo en cualquier momentoSamah Muhammad Abu Mustafa, madre gazatí
“En febrero de 2024 atendimos muchos partos de mujeres que ya estaban embarazadas en octubre del 2023. Cuando volví a Gaza en julio, el número de partos era mucho menor porque ya habían pasado más de nueve meses desde el inicio de los bombardeos. Hubo muchas mujeres que eligieron no tener hijos en ese contexto”, prosigue Piñeiro.
Según Anjli Parrin, directora de la Global Human Rights Clinic de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chicago (GHRC), que copublicó el informe de PHR en Estados Unidos, “la magnitud de la pérdida y el trauma que sufren las mujeres y los recién nacidos perdurará por generaciones” en Gaza.
“Poco para festejar”
Según Bakri, las restricciones en la entrada de ayuda humanitaria y el frío en Gaza siguen afectando peligrosamente a mujeres embarazadas, madres primerizas y bebés, incluso en este periodo de alto el fuego. “Vemos que hay iPhones entrando en Gaza, porque es la imagen que Israel quiere transmitir al mundo, pero se bloquean cosas mucho más necesarias para que los habitantes reanuden sus vidas y se inicie la reconstrucción”, afirma la responsable de PHR.
En estos días, la ONU afirmó que las cantidades de comida que Israel autorizaba estaban aumentando y que por primera vez desde octubre de 2023 “las existencias eran suficientes para proporcionar raciones alimentarias mensuales que cubren el 100% de las necesidades calóricas mínimas de un hogar”.
Vemos que hay iPhones entrando en Gaza, porque es la imagen que Israel quiere transmitir al mundo, pero se bloquean cosas mucho más necesarias para que los habitantes reanuden sus vidas y se inicie la reconstrucciónLama Bakri, PHR Israel
“El derecho internacional exige que Israel facilite inmediatamente la ayuda y apoye la reconstrucción del sistema sanitario. Sin él, a pesar de un acuerdo de alto el fuego, seguirá habiendo más muertes evitables, especialmente de mujeres embarazadas y recién nacidos”, insistió Parrin, de la universidad de Chicago. Según Unicef, al menos 100 niños han muerto desde la entrada en vigor del alto el fuego el 10 de octubre. Además, la ONU calcula que en 2026, 37.000 mujeres embarazadas o lactantes y 125.000 niños menores de cinco años sufrirán probablemente desnutrición aguda y necesitarán tratamiento.
Piñeiro recuerda que durante la tregua de enero y febrero de 2025, aumentaron los embarazos en Gaza. Esas mujeres estaban ya en avanzado estado de gestación cuando la hambruna golpeó con fuerza la Franja, en julio y agosto del año pasado. “En octubre vimos partos prematuros, bebés con muchas complicaciones y madres anémicas que no podían amamantar”, describe.
La coordinadora argentina de MSF explica que ahora, poco a poco, las mujeres y los niños han vuelto a las consultas y pueden recibir una mínima atención médica. “Pero hay poco para festejar”, zanja.
La muerte lenta de Gaza
“Tal vez el mundo haya puesto a Palestina de lado porque hay un alto el fuego y se habla de un plan de paz. Yo siento que la muerte inmediata de los bombardeos tal vez haya cesado pero estamos ante la muerte lenta del pueblo gazatí”, dice Bakri.
El panorama se complica por la reciente decisión del Gobierno israelí de suspender desde este mes de enero las operaciones en Gaza y Cisjordania de 37 ONG, entre ellas Médicos sin Fronteras (MSF), Oxfam o ActionAid, subraya el informe de PHR.
Piñeiro recuerda que por ejemplo en un centro de atención primaria de MSF en el sur de la Franja se superan las 700 consultas por día. “Los gazatíes tienen un personal sanitario increíble y totalmente capacitado. Lo que angustia es la sensación de dejarlos solos. No es que nosotros no podamos entrar y MSF funcione localmente, es la desaparición de la organización, con todo lo que eso conlleva para los gazatíes, para nuestros trabajadores y sus familias. Es un golpe inmenso”, concluye.
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