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RED DE REDES
Columna

La diplomacia del trino

Petro lleva a Colombia a dos crisis bilaterales con sus mensajes en X, donde opina de todo y sobre todos

Gustavo Petro (a la izquierda) y Daniel Noboa, durante una reunión en Ecuador en diciembre de 2024, en una imagen de la presidencia de Colombia.Juan Diego Cano

En Colombia, un posteo en X es todavía “un trino”, herencia de los tiempos en los que el pajarito de Twitter levantaba vuelo en las redes sociales. El país sudamericano tiene también un tuitero en jefe, algo así como el dueño de los trinos, capaz de generar una guerra arancelaria con otro país, acusar de nazi al Ejército de un vecino o indignar al mismísimo Donald Trump. Gustavo Petro, el presidente de izquierdas que gobierna Colombia, creció como candidato a fuerza de trinos y lleva casi cuatro años haciendo política desde su cuenta en X, donde supera los ocho millones de seguidores. Con semejante audiencia, para qué tener portavoz. Petro opina en X sobre todo y de todos, da instrucciones a sus ministros y dicta políticas de Estado. También disfruta castigando a sus némesis predilectas: el republicano estadounidense, en primer lugar, y desde hace un tiempo sus pares de Ecuador, Daniel Noboa, y Chile, el ultraderechista José Antonio Kast. Su enemigo preferido, sin embargo, es el salvadoreño Nayib Bukele, otro gran aficionado a hacer política desde las redes, que suele seguirle el juego.

Petro no deja que nadie administre su cuenta en X, donde suele postear unos 20 mensajes diarios y responder a otros tantos. Solo el 10% de los colombianos usa X, pero Petro se asegura allí la atención de todos los periodistas del país e instala, con muy poco esfuerzo, la agenda informativa del día. Los problemas crecen cuando también decide hacer política exterior. Sus equipos han intentado sin éxito controlar su afición al móvil, agotados de apagar los incendios que propaga sin control su jefe por la región. En mayo de 2023, su entonces jefa de gabinete y luego canciller, Laura Sarabia, decía en una entrevista a El Tiempo que Petro considera que “si no lo hace él, no hay nadie más que lo haga”.

El lunes pasado, le bastaron a Petro cinco horas para generar dos crisis bilaterales. El colombiano inició el día con un comentario sobre el podcast Hoy en EL PAÍS que precisaba que al menos uno de cada tres presos en la famosa cárcel construida por Bukele, el CECOT, para terminar con las maras no figuraba como pandillero en el momento de ser detenido. “Tener un 36% de personas presas inocentes es un crimen contra la humanidad; se trata de campos de concentración de población civil”, opinó Petro.

Bukele recogió rápidamente el guante e invitó al mandatario colombiano a recibir a todos los presos salvadoreños en su territorio. “El Salvador está dispuesto a facilitar el traslado del 100% de su población carcelaria, todos, incluyendo los llamados presos políticos y cualquier otro caso que considere viole su política del ‘amor y la vida”, le respondió Bukele.

El frente salvadoreño no fue el único que Petro atizó ese día. Sin que viniese a cuento, aseguró en su cuenta que el exvicepresidente de Ecuador Jorge Glas, condenado por corrupción, era un “preso político” de Noboa. Contó entonces que le había pedido a su par ecuatoriano la liberación de Glas, quien desde el año pasado tiene la nacionalidad colombiana. “No ha sido posible, y en América no debe haber presos políticos”, subrayó. Noboa le respondió, también en X, sin nombrarlo: “Hoy, desde afuera, quieren vender el cuento de los ‘presos políticos’ para tapar lo evidente: en la cárcel hay un corrupto que debe responder al Ecuador”. El intercambio escaló inesperadamente y pasó a la burocracia diplomática con llamadas a consultas de los respectivos embajadores.

Tres días después del incidente, Noboa pasó de sus quejas por Glas a cuestionar la estrategia de seguridad de Petro en la frontera común, donde operan disidencias de las FARC y crece el narcotráfico. El ecuatoriano acusó al colombiano de no tener “compromiso para luchar contra el narcoterrorismo” y anunció, inspirado en Trump, que subía al 100% los aranceles a los productos importados colombianos. Petro respondió, también en X, que era hora de sacar a Colombia del Pacto Andino y negociar su ingreso a Mercosur, el bloque que integran Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Lo que se dice hacer alta política en las redes sociales.

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