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COLUMNA
Columna

Somosaguas, objetivo fascista

La Universidad Complutense está en la diana de la extrema derecha y de los enemigos de lo público

La pancarta que quería colocar un grupo falangista en la Facultad de Ciencias Políticas de la Complutense.EFE

Pocos lugares tienen para mí el calor y el color de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Somosaguas. En mi corazoncito, mi casa. Allí aprendí a investigar, a ser artesana de la Historia y profesora. Encontré maestros, amigos, compañeros del alma. Un lugar para leer, escuchar, aprender, volar… Porque Políticas, Somosaguas, la UCM es una de esas universidades públicas que permiten a hijas como yo cumplir aquello por lo que nuestras familias se sacrificaron: estudiar y llenar nuestras mochilas de herramientas para ganarnos la vida, salir al mundo y construir un futuro mejor.

Quizás las razones por las que Somosaguas simboliza para mí el valor de la universidad pública la han convertido en el gran objetivo de la extrema derecha y de los enemigos de lo público. “Estercolero” la llamó Vito Quiles cuando no pudo entrar y montar su show. Entonces ocho de los suyos escaparon de la Policía y se colaron, dejando de regalo mobiliario roto, suciedad, clases interrumpidas, amenazas, una esvástica y varias pintadas. “Viva Franco. Muerte a los rojos”, decía una. “Hemos entrado”, se jactaba otra.

Entrar y destrozar como meta viene de lejos. El primer intento fue socavar su reputación. Contribuyeron pseudoperiodistas como Cake Minuesa, que desde Telemadrid identificaba sin parar la UCM con degradación y derroche. O los discursos despectivos del PP madrileño, que pronto unió la acción a la palabra con una financiación rácana y progresivamente menguante que ha ido estrangulando a la UCM y a las demás universidades públicas de la comunidad.

El entrar y destrozar pasó de lo simbólico a lo práctico con el intento de asalto a Somosaguas de las juventudes de Vox, con Ortega Smith a la cabeza, en otro acto no autorizado, convocado por Plataforma 711 por la Reconquista Cultural. Y sigue. El viernes, los fascistas atacaron de nuevo Políticas. Treinta encapuchados de Falange rompieron lo que pudieron, destrozaron el aula social y persiguieron a investigadores al grito de “rojos de mierda”. Su propósito, arrancar los carteles del 8-M y colgar, a cambio, su pancarta: “Rechaza el feminismo. Abraza la feminidad”. Fascistas de las JONS señalando con el yugo y las flechas sus objetivos: las mujeres, la educación, lo público, la política, la democracia. Entrar, destrozar y amedrentar.

Esta vez nadie salió herido y ya hay una denuncia. Pero ¿qué más tiene que pasar? Fascistas fuera de la Universidad. Vale ya de normalizar lo inaceptable.

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