Un agradecimiento necesario
Los lectores y las lectoras escriben sobre la tragedia en Adamuz, el nuevo accidente en un tren de Rodalies en Cataluña, la insalubridad de algunas viviendas, y la respuesta europea a las amenazas de Trump

Soy uno de los pasajeros que iba en el tren Iryo de Málaga a Madrid y que desgraciadamente descarriló. Me siento inmensamente afortunado, porque a pesar de la situación, como iba en el vagón número cuatro, no resulté herido. Pero no quiero dejar pasar el tiempo para hacer este agradecimiento. Me impactaron muchas cosas que presencié, pero, sobre todo, me impresionó ver el trabajo de los bomberos y de los equipos médicos de emergencia que se trasladaron hasta el lugar. Las palabras profesionalidad y entrega se quedan cortas. Ver el sufrimiento de la gente en medio de una situación límite, el caos y el dolor, y a los bomberos y personal sanitario darlo todo sin perder la calma, es algo que hay que destacar. Es una pena que valoremos tan poco a ambos colectivos, que nos acordemos de ellos solo en estas ocasiones, porque se merecen todo el reconocimiento del mundo. Esta carta es también una petición a todas las administraciones públicas para que se valore su trabajo a todos los niveles. De nuevo, muchas gracias. Por supuesto, gracias también al pueblo de Adamuz y la Policía, Guardia Civil, y miembros de Protección Civil.
Jorge Montero Plata. Madrid
Explicaciones
¿Cómo puede ser que ocurran dos accidentes ferroviarios en tan poco espacio de tiempo? Cuando solo quede dolor y pena tras el estado de conmoción en que se encuentran los familiares de las víctimas, habrá que analizar con rigor lo acontecido y depurar al máximo responsabilidades políticas. Si hace un año España vivía ”el mejor momento ferroviario de su historia”, habrá que exponer a la luz pública las causas por las que este ha devenido en tragedia.
Daniel García Delicado. Albacete
Viviendas dignas
Me hubiera encantado encontrarme con el casero de la mujer a la que hemos llevado una alfombra para que pudiera aislar el suelo de la habitación, porque la humedad la está devorando por dentro. Las paredes huelen a frío, a moho, a enfermedad. Ella las pinta para dignificar la habitación, pero el olor a humedad penetra en la piel y en los pulmones como una aguja. En estas condiciones no se puede vivir. Me hubiera encantado encontrarme con el casero para preguntarle si sería capaz de vivir en un lugar tan insalubre. La tristeza me ha empujado hasta el rellano y he bajado las escaleras maldiciendo la falta de humanidad. Mientras sigamos empeñados en ver los derechos fundamentales como productos especulativos, jamás habrá viviendas dignas y accesibles.
Ana Belén Pérez Villa. Soria
Reaccionar
La inacabable sucesión de extorsiones y amenazas de Trump obligan a los países europeos a algo más que lamentos. La humillación solo sirve para envalentonarle más. ¿No se pede hacer nada? Claro que se puede: al margen de lo estrictamente militar, Europa dispone de muchas herramientas, desde las comerciales y económicas hasta los boicots y denuncias en los foros internacionales que erosionen aún más su reputación internacional. En concreto y respaldando la sugerencia de Iñigo Dominguez, los europeos podemos boicotear sin ir más lejos el próximo Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos de 2028, pues son una forma de marginar a la potencia invasora en la que se ha convertido EE UU.
Enrique Ramos Bujalance. Madrid
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