Si invaden Groenlandia no vamos al Mundial
Europa aún es una potencia en fútbol, un ‘soft power’: imaginen un plantón de las selecciones


La verdad, te levantas cada día con un susto. Con Trump es todo al revés, si a otros presidentes los criticamos por no hablar con la prensa, con él estamos deseando que se pase al plasma y pase una semana sin decir tonterías. Al menos podríamos negociar que cambie el uso horario, así el disparate del día nos pillaría a la hora del vinito antes de cenar, cuando relativizas todo. Pero recién despertado tiene un efecto deletéreo sobre tus escasas ganas de levantarte. Ya enciendes la radio acojonado y dudas si descender de la cama, como si fueras a poner el pie en un planeta hostil. Según escuchas que piensa atacar otro país metes la cabeza bajo la almohada. Yo podría decir ahora, como algo sabido, que va a invadir Trinidad y Tobago y ustedes se lo creerían, simplemente pensarían que no se habían enterado porque ayer tenían médico o yoga y apagaron el móvil.
No sé si cuando lean esto habrá ocupado Groenlandia, pero tengo una humilde propuesta. De entrada, rendirnos, qué se le va a hacer, pero este verano no vamos al Mundial de fútbol de EE UU. ¿A que no hay lo que hay que tener? Mejor no respondan todavía, intuyo la respuesta (no, no lo hay, tampoco para esto, solo para rendirse). Imaginen un plantón de los 16 equipos europeos, el grupo más numeroso. En el fútbol aún somos una potencia, un soft power. Algunos partidos iniciales se disputan en Canadá y México. Se podría jugar solo allí y luego largarse. Y si esto sigue así, no acudir a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Paro antes de que a alguien le dé un síncope. Casi me parece oír un alarido cósmico de desesperación ante la sola mención de la idea, pero no entre los estadounidenses, sino entre los propios españoles y europeos, con un impacto emocional mayor que algunas catástrofes humanitarias. Me recuerda a Annie Hall, cuando salen de ver una película de nazis y ella dice que no sabe si hablaría si la torturaran. “¿Tú? Les dirías todo en cuando te quitaran la tarjeta de crédito”, le responde Woody Allen. A muchos les explotaría la cabeza: ¿cómo, un verano sin Mundial y esperar otros cuatro años al siguiente? Antes preferirían darle a Trump también las islas Feroe. Pero piénsenlo, este tío invade Dinamarca ¿y luego vas a jugar allí al fútbol como si no pasara nada? La selección danesa aún no se ha clasificado, está en la repesca, pero tengo curiosidad por saber qué harían si se diera el caso. Y qué haríamos los demás. Estaría bien tener un mínimo de orgullo y dignidad, nos daría un subidón de autoestima. Ya está bien de lamentarse de nuestros gobiernos, los ciudadanos podemos hacer algo. También boicotear todo, esa gentuza de Silicon Valley y las grandes empresas estadounidenses que le financian y le hacen la pelota. Darles dinero es como reírles las gracias. Ya, son nuestro fentanilo, pero habrá que quitarse. Supongo que esperan que nos quedemos encerrados en casa viendo sus series y comprando todo por internet, es que nos hacen la vida tan fácil, seguro que moriremos comodísimos. Pero esta gente no tiene principios, solo sigue las ventas, y muchos políticos, los sondeos. Como dijo un clásico, el que pueda hacer, que haga, y parece que funciona.
Es como si, qué sé yo, Arabia Saudí, que ha batido su récord de ejecuciones de pena de muerte, 347 en 2025, según la ONG Reprieve (y entre ellos un periodista y dos menores que se manifestaban), pretendiera que fuéramos allí a jugar partidos de fútbol. Ah no, es verdad, que esto ya lo hacemos. No era un buen ejemplo. Me pregunto si los europeos podemos aún ser ejemplo de algo, y no solo campeones olímpicos de la indiferencia.
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