Feijóo y ‘Obescal’, colgados de la brocha
Solo Marine Le Pen ha sabido olfatear la realidad y reaccionar bien


Hay quien se equivoca de puerta al volver a casa con varias copas de más. Y hay quien se equivoca de lealtades. Vox se ha enamorado tanto del concepto de soberanía de Trump que defiende la de EE UU en lugar de la de España. A diferencia de su correligionaria Marine Le Pen, que ha sido rápida en criticarle por atropellar la soberanía de Venezuela, lo sucedido pilla a Vox colgado de la brocha. También al PP.
Todo iba bien en términos de ultraderechismo en el plano internacional: sube como una nata espesa en América y en Europa. Avanza hermanada en su discurso contra el inmigrante, lo woke, los impuestos y el concepto de lo público que nos ha hecho grandes. Pero todo empieza a encallar con los aranceles, cuando su proteccionismo castiga a nuestro agricultor. Y se desbarra por completo cuando su Delta Force entra como Pedro por su casa a secuestrar a un presidente mientras duerme.
Los límites de Trump solo están en sí mismo y no en la ley, ha dicho abiertamente al New York Times. Y ahora: ¿Qué hacemos con esto? ¿Qué hace la Unión Europea? ¿Qué hacemos los países? ¿Los partidos?
Santiago “Obescal”, como le llamó Trump en público para agradecer su cercanía, tendrá que analizar qué bandera quiere defender y a quién quiere Hacer Grande de Nuevo: a esa América enloquecida donde la milicia presidencial en que se ha convertido el ICE mata a bocajarro a una mujer blanca que huía de su furia; o a esta España y esta Europa a la que su jefe ideológico amenaza como próximo objetivo.
¿Y el PP? A Feijóo la agenda internacional suele pillarle con el paso cambiado. Ocurrió con Gaza, cuando Pedro Sánchez supo entender y liderar el furor público que se extendía contra Israel. Y le ha ocurrido con Venezuela, cuando el aplauso al secuestro de Nicolás Maduro por parte de EE UU se congeló como una sonrisa inoportuna cuando Trump apoyó a Delcy Rodríguez frente a María Corina Machado. Y es que hay que reconocer que semejante giro de guion era difícil de predecir.
Como ocurrió en septiembre, cuando la emergencia palestina y el genocidio atropelló cualquier intento del PP de centrarse en el antisanchismo, la apabullante actuación de Trump hace hoy descarrilar de nuevo una agenda de Feijóo solo centrada en los problemas de Sánchez. La realidad internacional aplasta hoy por completo la nuestra, sí, pero un líder debe saber olfatear, comprender y reaccionar. Curiosamente, entre la derecha europea, solo Le Pen ha sabido hacerlo. Tal vez Francia sí sabe Hacerse Grande de Nuevo.
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