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El futuro de Venezuela: ¿chavismo sin Maduro?

Es obvio que a Donald Trump no le interesa el antecedente popular de María Corina Machado, premio Nobel de la Paz

Hacia el final de la conferencia de prensa en la que Donald Trump habló sobre la captura del presidente Maduro, la respuesta que dio a la periodista que le preguntó por María Corina Machado, arrojó un dato revelador en una comparecencia donde él se presentó de nuevo como el salvador del mundo. Trump descartó de un plumazo el liderazgo de Machado, quien precisamente ganó el premio Nobel de la Paz —que él habría querido para sí— por su rol predominante y su liderazgo en las elecciones que Maduro le birló a la oposición en Venezuela en julio de 2024. Tras informar que no había siquiera tomado contacto con ella, como habría sido de esperar, dijo textualmente que él pensaba que le sería muy difícil hacerse cargo de su país. “No tiene el apoyo, ni el respeto dentro de su país. Es una mujer agradable, a nice woman, pero no inspira respeto”

Es inevitable preguntarse a qué se debió que socavara así la autoridad de alguien cuyo liderazgo ha sido ampliamente reconocido dentro y fuera de Venezuela. Es obvio que a Trump no le interesa el antecedente popular de ella. Advertido ampliamente por quienes lo rodean de los riesgos de involucrar personal militar o civil estadounidense en tierra, es claro que la “transición” a la que se refiere Trump no es la de devolver la democracia a Venezuela, reconociendo el papel de la oposición. Lo que se trasluce y se puede especular de los vagos planes enunciados hasta ahora en su exaltada conferencia de prensa, es que buscarán o ya han acordado un arreglo con la cúpula dirigente chavista, de perdonarles la vida y darles garantías de seguridad, a cambio de que el ejército mantenga el orden civil y de que los dirigentes demuestren su anuencia a ceder la propiedad de sus riquezas petroleras a Estados Unidos. Es muy probable que de eso y no de otra cosa se trate la transición a la que se refirió Trump. ¿No se arriesgarán a poner botas estadounidenses en el país? ¿Los mismos venezolanos chavistas se quedarán en el poder siempre y cuando cumplan con las demandas de Washington?

Según los dictados de la Doctrina Monroe y de la política de las cañoneras de los siglos XIX y de principios del siglo XX, revividas en su recién divulgada Estrategia de Seguridad Nacional, la política interna del país —democracia incluida— será lo que menos le importe al trumpismo mientras puedan recuperar el petróleo y una situación ventajosa para sus empresas. El resultado más predecible de esta intervención es el de un chavismo sin Maduro, un chavismo dócil, en el que posiblemente figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López sean sustituidas por otras de perfil moderado.

En ese escenario, el pueblo venezolano y sus esperanzas de democracia continuarán limitadas o reprimidas para que no amenacen el nuevo estatu quo. Estaré haciendo de pitonisa y ojalá me equivoque, pero es inevitable recordar que los latinoamericanos ya hemos vivido esa historia. Reescribirla dependerá en estos días de una acción popular concertada y masiva en Venezuela que demande un rumbo distinto antes de que la pérdida de soberanía culmine en un nuevo ciclo de opresión.

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