Roberto Capuano: “Olinia es una gran alternativa para sustituir a los taxis y a los mototaxis”
El coordinador del coche eléctrico estatal, del Gobierno de Sheinbaum, prevé concluir el sexenio con una empresa rentable y capaz de producir 50.000 vehículos al año


En junio próximo, en plena celebración del Mundial de Fútbol de 2026, el Gobierno de Claudia Sheinbaum dará el banderazo de salida a su proyecto emblema de movilidad: Olinia, su minivehículo eléctrico. Tras casi dos años de trabajo, la Administración federal está en la última milla para desvelar el prototipo. El Instituto Tecnológico de Puebla es el epicentro, en este momento, de la iniciativa gubernamental. “Si uno voltea a ver a los siete principales productores de vehículos en el planeta -China, Estados Unidos, Japón, Corea del Norte, Alemania, India y México-, en esta lista solo un país no tiene su propia armadora nacional y es México. Lo que estamos haciendo no es nada descabellado, de hecho, es descabellado que no haya pasado antes. En México, tenemos una tradición de fabricación de coches, pero no habíamos logrado movilizarnos para tener una armadora nacional”, afirma Roberto Capuano Tripp (42 años, Ciudad de México), coordinador de Olinia.
Para Sheinbaum, una de las pioneras del país en el estudio del cambio climático, echar a andar el primer coche eléctrico del Estado es un proyecto prioritario. Capuano Tripp, con raíces empresariales en el sector energético, sabe en primera persona el reto que supone levantar capital para iniciativas que combinan innovación, tecnología y una pizca de utopía. “Ahorita estoy buscando inversión para que esta empresa opere bajo un mecanismo muy similar a los esquemas mixtos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). El modelo lo seguimos construyendo, pero va a ser una empresa con fines de lucro, en la cual uno de los accionistas principales va a ser el Gobierno”, indica. En México, el mercado de coches eléctricos e híbridos va en ascenso, según cifras del sector. El año pasado se vendieron 146.424 unidades en esta categoría, lo que supone un crecimiento del 18% respecto a 2024.
Pregunta. A menos de tres meses de la fecha de lanzamiento, ¿cuál es el avance del proyecto?
Respuesta. El vehículo ya está diseñado y estamos a unos días de cerrar el primer gran hito de ingeniería, que nos va a permitir tener una lista completa de materiales. Eso es algo bien importante porque así empezamos la siguiente fase para su fabricación en masa. Olinia es una categoría probada en otros mercados de la minimovilidad: coches eléctricos pequeños, para trayectos urbanos cortos. Son vehículos de muy bajo costo, tanto de adquisición como de operación y 100% eléctricos.
P. ¿Cómo llegó el Gobierno a determinar que los minivehículos eran la mejor opción para incursionar en la electromovilidad?
R. En México, el 70% de la población vive en zonas urbanas y los viajes urbanos son de 30 kilómetros o menos. Este uso es muy útil para un país como México. Estos vehículos son de baja velocidad, es decir, están topados a 50 kilómetros por hora. No sale a carretera y tampoco entra a vías de acceso controlado como el Periférico o el Viaducto, pero sí en el resto de los ejes viales. En Ciudad de México, en el oriente del Valle de México, en Oaxaca, en Chiapas y en Puebla, el transporte local se hace en motocarros, en mototaxis. Ahora, también hay algunos trayectos que se dan en taxis en coches subcompactos y que se podrían hacer en un vehículo como el que estoy describiendo. Es una gran alternativa para sustituir una parte del parque vehicular de taxis urbanos y mototaxis y tenemos otro modelo que es como una mini pick-up. En una segunda fase, en 2029, se sumará un tercer modelo.
P. ¿Cuánto dinero llevan desembolsado hasta el momento?
R. Empezamos con 25 millones de pesos, al final del año recibimos una ampliación de 33 millones de pesos y, en este momento, recibimos 70 millones de pesos adicionales del Gobierno federal. Este tipo de iniciativas requieren un apoyo muy focalizado y particular del Gobierno.
P. ¿Cuál será el esquema bajo el que operará Olinia?
R. El planteamiento es que el Gobierno es quien fondea la investigación que nos permite llegar a un producto manufacturable, pero la inversión en la manufactura y en la marca será una inversión privada, bajo un esquema que se parece mucho al de los esquemas mixtos. El Gobierno es un catalizador, pero la empresa se regirá por una lógica empresarial. La idea es que participen ambas partes. Nosotros estimamos requerir 200 millones de dólares en los primeros cuatro años de operación. Nuestra primera ronda en 2026, probablemente, será de entre 50 y 70 millones de dólares.

P. ¿Cuándo estará el primer vehículo circulando en México?
R. Aproximadamente, un año después de que lancemos el prototipo. Lo que estamos haciendo es hacer una preventa para que lleguemos al día que nuestra planta saque su primer vehículo, en junio de 2027, y el 100% de la producción de ese primer año ya tenga clientes predefinidos.
P. ¿Con cuántas unidades saldrá esta preventa?
R. Nuestro primer año de producción, que va a ser parcial, en 2027, estimamos producir entre 7.000 y 10.000 unidades y ese número va a crecer rápido. Nuestra planta la vamos a hacer con una capacidad de 50.000 unidades. El plan es empezar con una producción de 7.000 a 10.000 unidades, ir escalando y terminar el sexenio con una capacidad de producción de 50.000 vehículos anuales. Nuestro primer vehículo va a tener un 50% de contenido nacional y nuestra meta es que esta proporción suba al 70% para 2030.
P. ¿En qué Estado se realizará la manufactura?
R. Lo seguimos definiendo. Puebla es un gran Estado, el gobernador de Puebla ha sido un gran aliado y nuestra intención es hacerlo en el Estado que más sentido haga para el proyecto. También queremos que nuestra planta tenga cierta lógica logística en el país, si la hacemos muy al norte nos va a salir muy caro llegar al sur y viceversa. Queremos cubrir la mayor cantidad de territorio posible.
P. ¿Cómo ve el apetito de los inversores privados para sumarse a este barco?
R. Hay bastante apetito y me da muchísima emoción ver que el planteamiento que tenemos está recibiendo la atención de jugadores reales que pueden ayudarnos. Esto es una tríada, una de las aristas es el Gobierno, otra es un socio capitalista, que es con quien vamos a darle un orden corporativo a la empresa, y la otra es el socio industrial con quien vamos a manufacturar. Construir un prototipo es difícil porque la ingeniería detrás de eso es bastante compleja y sofisticada, pero tomar eso y hacerlo a escala, a un precio que sea atractivo para el mercado es una cosa bien difícil. Nosotros reconocemos esa dificultad y la manera más efectiva de hacerlo es asociarnos con alguien que ya lo haga y en el que nos podamos subir a su infraestructura de manufactura.
P. ¿Y quién será este socio para Olinia?
R. Hay varios con los que estamos platicando. No son mexicanos, no tengo uno mexicano porque somos los primeros, pero hay (interés) de todos los hemisferios.
P. ¿Qué es lo que más les ha preocupado a los posibles inversionistas?
R. Hay dudas sobre cómo operará, hay mucho interés en nuestros costos y en el planteamiento de ventas. Cuando yo hablo de vender de manera anticipada, estimo que una parte se les va a hacer a los Gobiernos estatales o a instituciones de Gobierno. Nosotros esperamos terminar este sexenio ya con una empresa con rentabilidad.
P. ¿Se prevén subsidios para echar a andar el proyecto?
R. No, pero sí tenemos normas [oficiales mexicanas] que queremos encaminar. Un subsidio es un apoyo directo, eso no lo tenemos considerado y no pasa nada porque el negocio funciona sin ellos, lo que sí queremos ver son las normas que son homologadas con el resto del planeta y que incentivan la adopción de movilidad eléctrica. El planteamiento es que son normas que favorecen a las empresas que venden vehículos de bajas o de cero emisiones.
P. El auge de los autos eléctricos ya tiene tiempo en México, ¿cómo hará Olinia para competir contra gigantes como la china BYD?
R. Nuestro producto está diseñado para nuestro mercado y no hay ninguna otra empresa que lo tenga. Ahora, los chinos están enchufados a la cadena de suministro global y nosotros también estamos enchufados a la cadena de suministro global, incluyendo a la China, entonces, creemos que nuestra estructura de costos podemos hacerla competitiva.
P. ¿Cuál será el precio de salida para el consumidor final?
R. Va a ser un vehículo por debajo del precio de cualquier vehículo del mercado. Hoy en día, el subcompacto de gasolina más barato cuesta 230.000 pesos y el coche eléctrico más barato en el mercado cuesta como 370.000 pesos. Nosotros vamos a estar por debajo del costo de un coche subcompacto de gasolina. Estaría en alrededor de unos 150.000 pesos, podría ser más o menos, pero no vamos a movernos de esa vecindad.
P. ¿Tienen planes de exportación a Estados Unidos?
R. Nuestro primer mercado, claramente, es el mexicano, pero nuestro modelo de negocios, y lo que yo estoy hablando con inversionistas, es que sí hay potencial de exportación, pero no a Estados Unidos. Este vehículo jala muy bien en ciudades como Bogotá, como Caracas, como Buenos Aires, Santiago de Chile; es un vehículo que tiene un mercado bien interesante en Centroamérica. Tiene un mercado bien interesante hacia el sur, no hacia el norte, y para cuando termine este sexenio, ya estaremos exportando.
P. ¿El hecho de que sea un coche para distancias cortas no será una limitante para su comercialización?
R. Es un vehículo que funciona muy bien para los trayectos de última milla; son trayectos que ocurren, hoy en día, generalmente, en taxis muy viejos o en mototaxis. Este vehículo tiene un costo operativo 90% menor al de un coche de combustión interna, eso es una cosa revolucionaria. Inclusive, cuesta menos recorrer un kilómetro en un Olinia que lo que cuesta en una motocicleta.
P. ¿Qué le diría a todos los escépticos sobre un proyecto estatal de electromovilidad?
R. El involucramiento del Gobierno en empresas de tecnología es una constante a lo largo de la historia moderna. Hay que entender al Gobierno como un catalizador de la tecnología y mucha gente piensa que el Gobierno no puede de ninguna manera tocar la tecnología porque lo va a hacer mal. El Gobierno puede lograr cosas como las que hoy en día vemos en China y en Estados Unidos. Creo que hay mucha evidencia detrás de por qué lo que estamos haciendo no es una idea descabellada.
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