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Ariadna Montiel: la discreta operadora de los programas sociales de la 4T

Política discreta, pero eficaz, Ariadna Montiel dejará la Secretaría de Estado más poderosa, para hacerse cargo del partido en la antesala de 2027

Ariadna Montiel en Ciudad de México, el 4 de marzo.Aurea Del Rosario

De la política social, a la política partidista; del manejo de los programas del Bienestar, a tomar las riendas de un partido en expansión. De esa magnitud es la misión que se le ha encomendado a Ariadna Montiel dentro del oficialismo. Su inminente llegada a la dirigencia nacional de Morena, en sustitución de Luisa María Alcalde, confirma la intervención de la presidenta dentro del “movimiento” y revela una estrategia: resolver desde el Gobierno la crisis del partido.

Se trata del segundo movimiento de Sheinbaum en menos de una semana, luego del paso de Citlalli Hernández de la Secretaría de las Mujeres a la Comisión de Elecciones de Morena, y se da con la misma lógica: la presidenta se desprende de una funcionaria eficaz para tratar de enderezar al barco morenista de cara a las elecciones de 2027, luego de un año y medio de una dirigencia que da tumbos.

Hace poco más de un mes, en entrevista con EL PAÍS, la entonces secretaria del Bienestar prefirió evadir el tema de su supuesta salida del gabinete para hacerse cargo de Morena, lo que desde entonces era un secreto a voces: “Eso lo define la presidenta. Si me quedo, si me voy o cuándo me quedo, cuándo me voy”. Ahora, Montiel hace maletas para dejar el despacho que ocupó desde hace más de cuatro años en una de las Secretarías de Estado más poderosas; nada más y nada menos, que la que reparte anualmente 1.000 millones de millones de pesos en programas sociales que son la bandera de la Cuarta Transformación: la pensión para adultos mayores, salud casa por casa, sembrando vida, entre otros.

Montiel ha sido pieza clave en la ejecución de la política social de la 4T desde el primer día del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien la nombró subsecretaria de Bienestar en diciembre de 2018, cargo en el que trascendió a la secretaria María Luisa Albores (2018-2020) y al secretario Javier May (2020-2022). Desde enero de 2022, cuando López Obrador la nombró titular de la Secretaría, sorprendió a propios y extraños por su eficiencia y, en el verano de 2024, la presidenta electa Claudia Sheinbaum decidió ratificarla en el cargo.

La cercanía entre ambas se confirmó desde 2023, durante la contienda interna por la candidatura presidencial de Morena, un proceso en el que Marcelo Ebrard la acusó de utilizar la estructura de los Servidores de la Nación para beneficiar a Sheinbaum. En marzo pasado, cuando EL PAÍS le recordó esas acusaciones, Montiel dijo: “Cuando son las contiendas políticas, hay mucho roce entre los candidatos, y yo así lo entiendo”. Lo cierto es que las denuncias de Ebrard fueron ignoradas por los órganos internos de Morena, y nunca llegaron como quejas formales a las autoridades electorales, que jamás las investigaron.

Sin embargo, la oposición aprovechó la denuncia de Ebrard para apuntalar la versión del uso político y clientelar de los programas del Bienestar para favorecer a la 4T, un expediente que formó parte de la denuncia con la que el PAN, el PRI y la excandidata presidencial Xóchitl Gálvez impugnaron la elección presidencial de 2024. El Tribunal Electoral declaró infundadas las acusaciones y confirmó el triunfo de Sheinbaum, pero el señalamiento se quedó en la conversación pública, e hizo que muchos recordaran los primeros pasos de Montiel en la política como militante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), donde se formó a lado de René Bejarano, uno de los líderes más polémicos de la izquierda en la Ciudad de México.

Activista estudiantil y política profesional

La propia Montiel se define como una política discreta, que prefiere operar fuera del reflector, pero eso no le resta experiencia. Como estudiante en la Facultad de Arquitectura, Ariadna Montiel formó parte del movimiento estudiantil en 1999, cuando el Consejo General de Huelga tomó la Universidad Nacional Autónoma de México durante meses para impedir el incremento de las cuotas. Dos años después, fue secretaria de Jóvenes en el PRD capitalino y, en 2006, el grupo de Bejarano la impulsó como candidata suplente al Senado de la República, aunque nunca tomó protesta. En cambio, el entonces jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, la nombró directora de la Red de Transporte de Pasajeros (RTP), la paraestatal que sustituyó a la extinta Ruta 100.

Al finalizar ese encargo, en 2012, fue electa diputada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, donde presidió la Mesa Directiva y despuntó como una figura importante del perredismo local. En 2015 ganó la diputación federal del distrito 23, en Coyoacán, y después renunció al PRD para unirse a Morena. Su trabajo como diputada federal la puso en la mira de López Obrador, quien conformó un gabinete singular en 2018, mismo que anunció nueve meses antes de las elecciones. Como ocurrió en otras carteras, en Bienestar combinó el perfil técnico de una funcionaria como María Luisa Albores, con el perfil político de Ariadna Montiel.

Ella misma recordó, en su entrevista reciente con este diario, cuando López Obrador le llamó para advertirle la gran responsabilidad que ponía en sus manos. “Dos años consecutivamente, en el 2019 y en el 2020, el primero de enero, Andrés Manuel López Obrador me habló y me dijo: ‘No te vayas a distraer. Te estoy dando lo más sentido de nuestro proyecto; entonces, no te distraigas’. Y eso me quedó muy presente”. Seis años después, en un nuevo sexenio, la presidenta ha decidido recurrir a ella para salvar al partido.

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