La presidenta Sheinbaum vuelve reforzada de su viaje a España
La visita marca un punto de inflexión al restablecer la relación diplomática con España y recuperar el lugar protagónico de México en el escenario internacional


El fin de semana de la presidenta de México en Barcelona ha cumplido sus objetivos. Este viaje relámpago ha confirmado el descongelamiento de las relaciones diplomáticas con España, tras encontrarse a puerta cerrada con Pedro Sánchez, presidente del país anfitrión de la IV Reunión en Defensa por la Democracia. Una cumbre en la que el país latinoamericano ha reclamado su lugar en el primer plano internacional junto al resto de mandatarios del bloque progresista. También ha encontrado apoyo en Brasil y España para reclamarle a Estados Unidos que deje de asfixiar a Cuba y se ha anunciado que, para su edición 2027, este encuentro se celebrará en territorio mexicano. Dos señales de firmeza hacia el presidente estadounidense, Donald Trump, que pasa por un momento delicado. Para terminar, ha conocido al cantautor catalán Joan Manuel Serrat.
Este domingo, ya acabada su participación en la cumbre de dirigentes progresistas, la presidenta de México visitó el Centro Nacional de Supercomputación, también en Barcelona. Esta institución colabora con su Gobierno en el desarrollo de una supercomputadora bautizada como Coatlicue. Este proyecto forma parte del Plan México, su estrategia sexenal para atraer millones de dólares en inversiones y aumentar la producción nacional. La construcción del sistema comenzó a finales de 2025 y se anunció que tardaría en torno a 24 meses en quedar listo, con una inversión de 6.000 millones de pesos (346,7 millones de dólares). La idea es que sirva para resolver problemas públicos que requieren gran capacidad de análisis de datos en materia de medio ambiente, energía, salud y demás necesidades del sector público.
Además de cargos políticos como la ministra española de Ciencia, Innovación y Universidades de España, Diana Morant Ripoll; el president de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, o el alcalde de Barcelona, Jaume Colbini, acompañó a la presidenta de México el cantautor catalán Joan Manuel Serrat. La presidenta ha publicado en sus redes sociales que este último encuentro “le dio mucha alegría y emoción” y calificó al artista como “un símbolo de la música y la resistencia”. Luego acudió al aeropuerto de El Prat para tomar un vuelo comercial de vuelta a Ciudad de México.
Me dio mucha alegría y emoción conocer en persona a Joan Manuel Serrat, un símbolo de la música y la resistencia. pic.twitter.com/A20kiiCs5p
— Claudia Sheinbaum Pardo (@Claudiashein) April 19, 2026
Estos han sido los últimos momentos de una visita que, sin ser de Estado, ha tenido una enorme importancia al romper ocho años de distancia con España y reforzar el papel internacional de Sheinbaum. Esta es una más de las diferencias que en los últimos meses ha marcado con su predecesor y mentor, Andrés Manuel López Obrador, que en su sexenio casi no cultivó su perfil internacional y fue quien en marzo de 2019 mandó la carta de la discordia que enfrió las relaciones diplomáticas entre México y España. En esta comunicación privada al rey Felipe VI, López Obrador exigía a la Corona española un gesto de reparación hacia los pueblos indígenas de México por los acontecimientos ocurridos durante la Conquista y la época virreinal. El rechazo del Gobierno de Pedro Sánchez fue público y “con toda firmeza”.
Nada más llegar a Barcelona, Sheinbaum afirmó que “no hay crisis diplomática. Nunca la ha habido”, aunque era el primer encuentro de alto nivel entre presidentes de ambos países desde que Pedro Sánchez se vio con López Obrador en Ciudad de México en enero de 2019. El deshielo se confirmó en la recepción de la cumbre. Sheinbaum y Sánchez se vieron, se acercaron y se dieron un sonriente apretón de manos ante las cámaras. Luego mantuvieron una reunión bilateral privada con Sánchez, que aunque no hubo pronunciamiento conjunto, sí tuvo declaraciones posteriores.
“Hablamos sobre lo importante que es para México el reconocimiento de lo que fue la Conquista”, explicó Sheinbaum, que dijo que los dos países seguirán trabajando en el reconocimiento de los pueblos originarios, pero dio crédito a los esfuerzos del otro lado del Atlántico para alcanzar un compromiso. “Lo importante es seguir dialogando”, añadió ante las preguntas de los periodistas. Durante el encuentro, Sheinbaum propuso que México sea la sede de la próxima cumbre progresista, prevista para 2027.
También, junto con Brasil, España y México se han comprometido a unir fuerzas para denunciar las presiones de Estados Unidos sobre Cuba. El país caribeño enfrenta ya tres meses de asfixia energética impuesta por la Administración de Donald Trump. “Expresamos nuestra enorme preocupación por la grave crisis humanitaria que atraviesa el pueblo de Cuba y emplazamos a que se adopten las medidas necesarias para aliviar esta situación y se eviten acciones que agravan las condiciones de vida de la población o contrarias al derecho internacional", señalaron los tres países en un comunicado difundido el sábado.
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