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El debate final del plan B anticipa el tono de una agria disputa en 2027

La oposición y el oficialismo se enfrascan en un intenso intercambio durante la aprobación definitiva de la reforma electoral en la Cámara de Diputados

Sesión en la Cámara de Diputados debate de la reforma electoral, el 11 de marzo. Quetzalli Nicte Ha González

El plan B de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum ha sido aprobado en lo general en la Cámara de Diputados, tras un debate de más de 10 horas en el que la oposición y el oficialismo se han enfrascado en un agrio intercambio que anticipa el tono de las campañas del proceso electoral 2027. Morena, el Verde y el PT encontraron en Movimiento Ciudadano un aliado inesperado para sacar adelante la reforma, mientras las bancadas del PRI y del PAN han endurecido el discurso, acusando al oficialismo de financiar sus campañas con dinero ilícito y de ejercer la narcopolítica. En la discusión particular de las más de 60 reservas inscritas, que se prolongará hasta la medianoche, la mayoría de los más de 40 oradores que han subido a la tribuna han utilizado su tiempo para lanzar acusaciones, descalificaciones y denuncias sobre presuntos actos de corrupción, y para desempolvar viejos expedientes.

El dictamen fue aprobado en lo general por la mañana, con 377 votos de las bancadas de Morena, PVEM, PT y MC, y 102 votos en contra de las bancadas del PAN y el PRI. Antes de la votación, los partidos políticos se posicionaron en torno al contenido del plan B, una mini reforma muy alejada de los propósitos originales con los que la presidenta Sheinbaum emprendió, hace más de ocho meses, el proceso de reforma electoral. Una vez descafeinado el proyecto presidencial, pues el PT pidió eliminar lo referente a revocación de mandato, todos en la Cámara sabían que el dictamen sería aprobado con más de los 334 votos requeridos para la mayoría calificada. Sin embargo, la oposición decidió aprovechar el capítulo final para dar un largo debate que inició al mediodía y que continuaba pasadas las 22:00 horas.

Para subir a tribuna, los grupos opositores recurrieron a una vieja estrategia parlamentaria, la de inscribir reservas a diversos puntos del dictamen, para poder hacer uso de la voz en la discusión particular de cada artículo. A lo que el oficialismo respondió con la misma táctica. Eso derivó en que se inscribieran casi 70 reservas; cada una presentada en turnos de cinco minutos desde la tribuna.

La discusión fue subiendo de tono y, poco a poco, dejó de girar en torno al contenido del plan B, para centrarse en serias acusaciones de corrupción, nepotismo y malos gobiernos. Por momentos, los legisladores recurrieron a las groserías, el insulto y el grito. Un adelanto de lo que será la campaña de 2027. Las bancadas del PRI y PAN han aprovechado para descalificar al expresidente Andrés Manuel López Obrador y a la presidenta Claudia Sheinbaum, a quienes acusaron de emprender reformas para apuntalar un régimen autoritario. “El llamado Plan B no es una mejora al sistema electoral, es un retroceso disfrazado de austeridad, es una reforma que pone en riesgo la imparcialidad, la legalidad y la certeza de nuestras elecciones”, ha dicho la diputada panista Ana María Balderas. “No seamos ingenuos, este plan B forma parte de una lógica mucho más amplia. Una lógica que Morena ha venido construyendo paso a paso, debilitar las instituciones, reducir los contrapesos y controlar los procesos democráticos”, ha añadido la priista Nadia Navarro.

Morena y sus aliados han respondido trayendo a la memoria viejos casos de corrupción ocurridos en los sexenios de los expresidentes Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Fue larga la lista de políticos aludidos por los diputados oficialistas; desde el exsecretario de Seguridad Púiblica, Genaro García Luna, preso en Estados Unidos, hasta el exgobernador de Tamaulipas, Francisco García Cabeza de Vaca, actualmente bajo proceso por delitos graves. Y, en ese tamiz, los diputados del oficialismo han reprochado que la oposición no apoye reformas favorables al pueblo, y han anticipado nuevos descalabros electorales del bloque al que López Obrador bautizó como el PRIAN. “Para ustedes será, sin ninguna duda, la tumba en las elecciones del 27. Van a volver a perder, porque no tienen nunca disposición a aprobar cosas que le sirven al pueblo de México”, ha advertido el morenista Leonel Godoy.

En contraparte, la oposición ha traído a cuenta al exgobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco; al senador Adán Augusto López, y a los hijos del expresidente López Obrador. Ha reprochado el gasto excesivo en obras como el Tren Maya y la Refinería de Dos Bocas, e incluiso ha evocado la crisis de desaparecidos para condenar el plan B. “México no necesita menos regidores, México necesita menos desaparecidos”, ha dicho la diputada del PAN Sarahí Gómez.

Muy pocas intervenciones han cuestionado el contenido de la reforma conocida como plan B, que únicamente limita el número de regidores en los ayuntamientos, topa el presupuesto que pueden ejercer los Congresos estatales y obliga a los altos funcionarios electorales a bajarse el sueldo y renunciar a prestaciones. Sin embargo, el fracaso de la reforma político-electoral de Sheinbaum también ha dado municiones a los panistas y priistas, quienes han celebrado que los aliados de Morena hayan frenado la iniciativa original y el propósito central del plan B, que era el de adelantar la revocación de mandato de Sheinbaum para emparejarla con las elecciones de 2027.

La gran cita electoral del próximo año, en la que se elegirá una nueva Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, municipios en 30 estados y 31 Congresos locales, además de múltiples cargos del Poder Judicial, gravitó durante todo el debate. En más de una ocasión, los morenistas han acusado a la oposición de actuar con desesperación ante su inminente derrota en esos comicios. Mientras que los opositores han dicho que la verdadera intención de la reforma electoral, que finalmente llega a su conclusión, era la de captuar el sistema electoral para prolongar la permanencia de Morena en el poder.

La bancada naranja, de Movimiento Ciudadano, ha explicado su voto en favor del plan B asegurando que también está por disminuir privilegios, y porque ya no contiene la intención de adelantar el revocatorio de Sheinbaum. Pero la oposición le ha reprochado su respaldo al oficialismo, lo que abrió un nuevo debate, ahora entre PRI y MC, en cuya bancada figuran dos expriistas que ocuparon altos cargos: Ivonne Ortega, exgobernadora de Yucatán y exsecretaria general del tricolor, y Claudia Ruiz Massieu, excanciller del presidente Peña y exdirigente priista. “El PRI no solo ha perdido credibilidad, ha perdido votos, y muchos, más de 2 millones de votos”, ha sentenciado Ivonne Ortega.

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