Sheinbaum sacude la Cancillería para priorizar aún más la relación con Trump
La designación como nuevo canciller del subsecretario Roberto Velasco, un perfil joven especializado en las relaciones con Estados Unidos, supone una apuesta por el relevo generacional para una cartera con múltiples frentes abiertos

El relevo elegido para la cancillería encarna dos de los ingredientes que más valora la presidenta Claudia Sheinbaum: solvencia técnica y recambio generacional. “Un joven se incorpora a la Secretaría”, así ha anunciado este miércoles la mandataria a Roberto Velasco como nuevo canciller de México. Hacía casi un siglo que el país no tenía un secretario de Relaciones Exteriores tan joven. Este puesto es para Velasco, de 38 años, el último escalón de una fulgurante carrera política, que comenzó de forma oficial en 2018, cuando Marcelo Ebrard, ahora secretario de Economía y entonces jefe de la diplomacia de Andrés Manuel López Obrador, se lo llevó como director de comunicación social. Desde entonces ha sido director general para América del Norte, jefe de unidad, subsecretario y también encargado de despacho. Ahora toma el relevo en la cúspide de la Secretaría de Exteriores a Juan Ramón de la Fuente, quien deja el cargo por problemas de salud.
La designación del “joven” Velasco apunta sobre todo al objetivo de reforzar el Gabinete de cara a futuras embestidas de Donald Trump, poniendo en primera fila a un perfil experimentado y que, de facto, ya ha llevado la batuta en alguna ocasión. Velasco afrontará el desafío de liderar la diplomacia mexicana con las farragosas negociaciones con el vecino del norte como máxima prioridad, pero no la única. Desde la reanudación de las relaciones diplomáticas con España o las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TMEC), hasta la posible formación de un frente progresista regional junto con Brasil y Colombia, la agenda exterior mexicana acumula frentes abiertos en un escenario internacional cada vez más convulso.
Era un rumor desde hace días: Juan Ramón de la Fuente, de 74 años, iba a salir de la Cancillería por sus problemas de espalda. Esta afección, que ya lo ha llevado dos veces al quirófano, requería de más rehabilitación. Durante una de esas intervenciones, en diciembre, De la Fuente había dejado paso ya a Velasco como encargado de despacho, hasta que él pudo regresar un mes después. Ese periodo como interino coincidió precisamente con los prolegómenos de una de las crisis globales recientes. Trump inauguró el 2026 con un ataque a Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro. Meses antes, México había mantenido una posición crítica con los planes injerencistas de Estados Unidos e incluso se propuso como mediador en el conflicto.
A falta de ser ratificado por el Senado, Sheinbaum ha elegido a Velasco, que era subsecretario para América del Norte, como nuevo canciller. “No solamente es experto en las relaciones internacionales, particularmente con EE UU y Canadá que es su principal función, tiene mucho conocimiento de la política exterior de México y ha hecho un gran papel en la subsecretaría. Estoy muy contenta”, afirmó la presidenta. Muy discreto, leal y sumamente disciplinado, Velasco es desde el principio el alfil de Sheinbaum en la relación con Estados Unidos y en la negociación con Donald Trump.
El abogado ha estado presente en todas las llamadas telefónicas de ambos Gobiernos y ha sido enviado a Washington, junto al zar de Seguridad, Omar García Harfuch, en los momentos más críticos de la relación bilateral. En ocasiones, incluso por delante de De la Fuente. Estos movimientos, según algunas fuentes próximas al Gobierno, estaban plenamente consensuados y servían también para proteger “del desgaste” al exrector de la UNAM.
Ese papel protagónico ha granjeado a Velasco la confianza total de la presidenta. “Se ha hecho especialista en Estados Unidos y eso no se repite tanto en este Gobierno”, valora una fuente cercana a Exteriores. Su conocimiento sobre el principal socio comercial de México le ha permitido conservar la misma posición con tres secretarios de Exteriores distintos (Ebrard, Alicia Bárcena y De la Fuente) y con dos presidentes, López Obrador y Sheinbaum. “Muestra que tiene el talento, la disciplina y las bases. Es una trayectoria excepcional”, resume la misma fuente, que añade que “su nombramiento supone hacer oficial un trabajo que [Velasco] ya tenía”.
Entre las políticas de contención de Trump de la SRE está también el combate contra el tráfico de armas, que es una vieja demanda mexicana. Desde el sexenio pasado ha tomado aún más impulso y en el turbulento contexto de la relación bilateral actual se ha vuelto todavía más relevante. Es una de las bazas de México para responder a la catarata de ataques del republicano, que, bajo la justificación de luchar contra los carteles, ha llegado a amenazar con una intervención militar en territorio mexicano. En septiembre pasado se dio un pequeño paso con la firma de un acuerdo bilateral que incentivaba el rastreo del flujo de armas hacia el sur. Ese fue el primer resultado tras la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, quien anunció la creación de un nuevo grupo de alto nivel para luchar contra el narcotráfico.
Ida y vuelta con Ebrard
Proveniente de una familia de clase media de Ciudad de México, Roberto Velasco entró en política en 2008 como líder juvenil de Convergencia (más tarde Movimiento Ciudadano), el partido que había ayudado a fundar su tío Cuauhtémoc Velasco y que había formado parte de la coalición que impulsó a López Obrador en su carrera presidencial de 2006. Ese vínculo lo llevó a trabajar con Ebrard cuando este era jefe de Gobierno de Ciudad de México.
Tras estudiar un máster en Políticas Públicas en Chicago, ser editor jefe de la revista Chicago Policy Review y estar agregado a la oficina del alcalde Rahm Emmanuel (mano derecha de Barack Obama), Velasco regresó en 2018 a trabajar de nuevo con Ebrard, cuando el político ayudaba, entre otras cosas, a López Obrador a tejer relaciones con el primer Gobierno de Trump. Ahora una de sus principales tareas lo colocará mano a mano de nuevo con su mentor en las negociaciones para la renovación del TMEC, que comenzaron hace un par de semanas. México y Canadá apuestan por una renovación rápida, pero Trump ha amagado en varias ocasiones con romper el tratado, fiel a su agresivo e impredecible estilo de negociación.
En la agenda exterior mexicana resalta también la reanudación de las relaciones diplomáticas con España, que llevaban prácticamente rotas desde 2019, a raíz de la polémica carta del expresidente pidiendo un gesto de perdón al Rey Felipe VI por la Conquista y el rechazo de la carta por parte del Gobierno español. Tras un par de gestos por parte tanto del Gobierno como del Rey, el deshielo ya está en marcha y le tocará a Velasco tejer las coordenadas de esa nueva normalidad. Al igual que un posible acercamiento con Colombia y Brasil para consolidar una suerte de eje progresista en la región. Una primera escenificación fue su crítica conjunta a la guerra en Irán. Ya el año pasado, Sheinbaum, Lula y Petro buscaron una mayor unión latinoamericana durante la cumbre de la Celac celebrada en Honduras, marcada en ese momento por la guerra comercial de Trump. “Es una persona que se prepara desde lo intelectual, trata de hacer relaciones y conexiones con personas que saben”, apunta una fuente cercana al abogado: “Una virtud que le ofrece al Gobierno es que entiende a la coalición donde está, es un natural con los empresarios y tiene la capacidad para conectar con muy distintos actores”.
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