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Andrea Fuentes, escritora: “Tenemos derecho a imaginar nuestras propias maternidades”

La autora del libro ‘Antimanual de la maternidad’ y la ilustradora Julia Reyes Retana plantean desmontar el guion que se ha escrito sobre ser madre

Andrea Fuentes Silva y Julia Reyes Retana en la libería Casa Tomada, en Ciudad de México, el 17 de febrero.Aggi Garduño

“Cómo prepararme para ser mamá”. “Recomendaciones para una madre primeriza”. “¿Cuáles son las 5 virtudes de una buena madre?“. “¿Quieres ser madre? Cómo tomar esa decisión”. Como con estos titulares de contenidos arrojados por Google, las librerías, la televisión, las sobremesas familiares y las conversaciones están repletas de manuales, consejos y advertencias para las mujeres —sí, porque se espera que sean ellas las que se encarguen del tema— sobre cómo ser una buena madre.

La escritora Andrea Fuentes y la ilustradora Julia Reyes Retana plantean desmontar ese guion. Su libro, Antimanual de la maternidad (Elefanta Editorial, 2025), se aleja de los instructivos y las certezas para plantear preguntas y echar a volar la imaginación. En conversación con EL PAÍS, Fuentes y Reyes Retana reflexionan sobre la dimensión política de la maternidad, las violencias que la atraviesan y el derecho —todavía en disputa— a no maternar o a imaginar otras formas de hacerlo.

Pregunta. El título del libro ya sugiere una postura crítica. ¿Contra qué manuales sienten que dialoga o discute la obra?, ¿qué mandatos sobre la maternidad siguen vigentes?

Respuesta (Andrea Fuentes). Es un antimanual justamente para contradevenir toda esa enorme cantidad de recomendaciones e instrucciones que seguimos las mujeres en cuanto nos convertimos en madres. Desde el embarazo, parece que hay una lista interminable de lo que debemos hacer, sentir y pensar; pero en realidad no estamos explorando lo que implica la verdadera condición de las maternidades. Hay enormes diversidades de prácticas que no necesariamente están asociadas a las mujeres que paren y son madres biológicas, sino a la idea de sostenimiento.

El antimanual, en principio, es una resistencia a la instrucción y al mandato. Planteamos 14 postulados —o antipostulados— que rompen con esta idea de la maternidad individual, aislada. Importa la experiencia individual, sí, pero también hay algo colectivo en torno a las maternidades que no podemos ignorar.

P. ¿Qué relación hay entre esos mandatos y las desigualdades estructurales, como la brecha salarial, la falta de reconocimiento de las labores de cuidado o la precarización laboral?

R (AF). El libro invita a pensar las identidades personales y las emociones, pero también las políticas públicas que nos definen. Hay una sociedad con estereotipos muy arraigados, pero también existen políticas que no te permiten transformar las maternidades como quisieras. ¿Cómo hacer prácticas de maternidades colectivas? ¿Cómo recuperar formas donde entre muchas personas —mujeres, pero también hombres— se sostenga la crianza? Vivimos en un sistema muy opresivo y persistente que solo podemos transformar de manera colectiva.

P. ¿Existió un momento personal o vital que detonara la necesidad de escribir o ilustrar este libro?

R (Julia Reyes). Yo justamente estoy trabajando con infancias que nacieron en prisión y con sus mamás, que están privadas de la libertad. En este caso son infancias que muy probablemente nunca van a vivir con su mamá biológica, pero que no estén con ella de manera presencial no quiere decir que deje de ser su mamá. Entendí que no hay solo una maternidad. De hecho, esa frase es de las primeras que dice el antimanual. Ha sido increíble descubrir cómo poner en práctica esta versión mucho más ampliada de la maternidad. Por ejemplo, no solo aprender a ser madre de tus hijes biológicos, sino de otros. Y también cómo aprender a ser hijes.

R (AF). Estoy en un momento donde ya no es solo la experiencia, sino la reflexión sobre la experiencia. Por eso el libro está compuesto por ensayos: es la articulación de un pensamiento alrededor de las maternidades, lo que significan, lo que implican, cómo dialogan con el sistema. Es tomar distancia de tu propia maternidad. No es un testimonio reciente en carne viva, sino una elaboración que configura nuevos universos de pensamiento. Y eso también te cambia.

P. El libro abre espacio a diversas formas de ejercer la maternidad.

R (AF). Durante mucho tiempo romantizamos la experiencia de la maternidad. A mí también me pasó. Eso no quiere decir que solo tengamos que hablar de lo oscuro o lo doloroso, sino abrir el crisol y reconocer que existen contradicciones y violencias implícitas, no solo en los estereotipos, sino en las prácticas.

¿Qué maternidad cabe en una niña de 13 años que se vuelve madre como resultado de una violencia? ¿Qué pasa con la maternidad de una mujer en prisión? ¿Qué pasa con quienes no pueden maternar en las condiciones que quisieran? Hay maternidades que el sistema no quiere ver, y esas son las que también necesitamos pensar.

P. ¿Por qué consideran que la maternidad no es solamente un asunto privado, sino profundamente político?

R (AF). Es un error pensar que la maternidad compete únicamente a las madres. Podemos no ser madres, pero todos somos hijos. Pensar la forma en que el sistema estipula lo que es la maternidad y cuestionarlo implica cambiar el mundo, cambiar la sociedad; implica involucrarnos a todos, todas y todes.

No es el territorio de “las señoras” escondidas amamantando. Sin embargo, seguimos pensando que es un tema exclusivo de ellas. Cuando en realidad tiene que ver con cómo estamos organizando el presente y el futuro. La maternidad no nos define, aunque nos constituya. Y cuestionarla es una forma de intervención política.

P. El libro no ofrece respuestas cerradas. ¿Cómo imaginan que se construye ese antimanual colectivo al que invitan?

R (AF). La invitación final es construirlo entre todas y todos. Por eso en la contraportada dice que este manual no da respuestas ni instrucciones. Se trata de abrir preguntas y de compartir experiencias que amplíen el campo de lo posible.

P. Si una mujer que duda sobre si quiere ser madre leyera este libro, ¿qué les gustaría que encontrara?

R (AF). Uno de los antipostulados dice que para hablar de maternidades tenemos que defender el derecho a elegir no ser madres. Hay que dar espacio a esa elección y explorar qué significa: si es consciente, si es producto de una circunstancia, si responde a un deseo o a una presión.

Una de mis inspiraciones para escribir sobre temas de maternidad en términos de ensayo es Lina Meruane que escribe un texto que se llama Contra los hijos. Cuando yo la leí pensaba ‘claro, es que yo también estoy en contra de los hijos como los está entendiendo el sistema’. No es que estés contra los hijos en abstracto, estás contra el sistema que determina que los hijos y por lo tanto las maternidades son de una sola forma.

También hay que pensar en las mujeres que querían ser madres y por alguna circunstancia no lo fueron. Yo creo que este libro también acoge esa experiencia.

P. El 8M es un día de reivindicación y lucha, ¿qué demandas urgentes hay entorno a las maternidades?

R (JR). Yo creo que es urgente tener condiciones óptimas para mamantar, licencias de maternidad que hagan sentido. En ese mismo ámbito, que la licencia de paternidad sea más amplia y que se la tomen.

R (AF). Pensaría en muchas cosas. Uno, nuestro derecho a imaginar nuestras propias maternidades. Dos, oportunidades laborales dignas para las mujeres que consideren todas nuestras necesidades tanto cuando amamantamos como cuando los hijos van creciendo. Una demanda esencial es cambiar el sistema de violencia obstétrica que existe en este país que es brutal. Por supuesto, el derecho a elegir nuestra maternidad.

Finalmente, el antimanual no nada más es un contra sino un espacio flexible, un espacio como más amorfo y por lo tanto con muchas más posibilidades. Está bueno entenderlo así.

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