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Identificados los cuerpos de dos mineros secuestrados en Sinaloa

Hasta el momento han sido identificados los cuerpos de siete trabajadores de la minera canadiense Vizsla Silver, raptados a finales de enero

Lugar donde localizaron fosas clandestinas en El Verde, Sinaloa, el 11 de febrero.MARCOS VIZCARRA

Los cuerpos de dos trabajadores sinaloenses de la minera Vizsla Silver han sido identificados este miércoles. Diez empleados de la compañía canadiense fueron secuestrados a finales de enero por un grupo de criminales vinculados al Cartel de Sinaloa en el municipio de Concordia, en ese mismo Estado. Hasta el momento, las familias de las víctimas han identificado ya a siete de los mineros raptados. Se continúa sin información de otros tres.

“Tu pecado fue ser honesto y trabajar por tu familia querido primo”, aseguró esta tarde Roque Vargas, familiar de Javier Guillermo Vargas Valle, un hombre de 40 años originario de Concoria que estaba entre las víctimas. “Quienes somos de fe sabemos que esto no quedará impune y que quien te hizo eso pronto estará pagando con creces su felonía”, añadió el señor. Los restos de Javier Guillermo fueron localizados en una de las fosas clandestinas halladas en El Verde, un pueblo apenas a 45 kilómetros del turístico puerto de Mazatlán.

Este sitio se ha convertido en un foco del horror en medio de la sangrienta guerra iniciada al interior del cartel tras la caída de Ismael El Mayo Zambada en el otoño de 2024.

Javier Guillermo fue secuestrado el 23 de enero junto a otros nueve compañeros mineros. Estos son José Ángel Hernández Vélez, de 38 años; Francisco Antonio Esparza Yáñez, de 65; José Manuel Castañeda Hernández, de 35; Saúl Alberto Ochoa Pérez, de 35; Antonio de la O Valdez, de 30; Ignacio Aurelio Salazar Flores, de 37; José Antonio Jiménez Nevárez, de 32; Javier Emilio Valdez Valenzuela, de 40; y Miguel Tapia Rayón, de 40. La Fiscalía de Sinaloa asegura que solo dos de los diez trabajadores eran originarios de Sinaloa. Han sido los dos identificados por sus familias esta tarde.

Vargas Valle era guardia de seguridad en el fraccionamiento La Clementina, que servía de campamento para sus trabajadores. Su tarea era cuidar de los ingenieros para que estos estuviesen a salvo en las tareas de exploración, pero sus herramientas fueron endebles ante los hombres fuertemente armados que llegaron al sitio para llevárselos a todos.

Las pesquisas del caso están a cargo de la Fiscalía General de la República, que lo ha clasificado como un hecho originado por el crimen organizado. Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad federal, aseguró que las autoridades creen que los criminales, del bando de los Chapitos, confundieron a los mineros con integrantes del grupo rival, leales al Mayo. El expediente en manos de la federación incluye la desaparición, el asesinato de los hombres y su entierro en fosas clandestinas.

Encontrar a los trabajadores se convirtió en un operativo inédito, con más de 1.000 militares, algunos de fuerzas especiales que peinaron pueblos y comunidades como Pánuco y Copala, abandonados por familias que huyeron de las balaceras y ataques con drones arrojados desde el cielo. El resultado fue la detención de cuatro muchachos, quienes, según el relato de las autoridades, admitieron haber participado en la desaparición de los mineros.

En esa historia, según siempre el relato oficial, los muchachos confesaron que mataron a los trabajadores para lanzar un mensaje directo a sus rivales. La versión ha sido rebatida por los mismos pobladores de comunidades de Concordia, pues esa confusión ocurrió en un lugar en el que sobran logotipos de la empresa canadiense Vizsla Silver.

Días más tarde se localizaron fosas clandestinas en El Verde, a unos 15 kilómetros del fraccionamiento de donde fueron sacados los diez hombres. Además, se han exhumado los cuerpos de otras cinco personas que parecen haber sido enterradas tiempo atrás. De estos últimos no hay certeza de que sean trabajadores de la mina, sino otras víctimas de grupos criminales que operan en Concordia y Mazatlán.

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