Grupos ambientalistas critican el giro de Sheinbaum a favor del ‘fracking’: “traicionó el voto popular”
Los activistas señalan que “es una ilusión” que exista una vía científica para hacer que la fractura hidráulica sea menos dañina con el entorno y utilice poca agua

Voces ambientalistas se han alzado contra el fracking en México a raíz del viraje del Gobierno de Claudia Sheinbaum a favor de la técnica para extraer gas y reducir la dependencia energética de Estados Unidos. La Alianza Mexicana contra el Fracking, un colectivo de más de 40 organizaciones de varios Estados del país que desde 2013 busca prohibir este método de extracción y que en su momento acompañó la postura de rechazo del sexenio anterior, ha salido este jueves a cuestionar el cambio de postura. El grupo critica que ese rumbo solo profundiza la dependencia del país respecto de los combustibles fósiles, y pone en duda el argumento de la presidenta de que existan medidas amigables para que la fractura hidráulica sea menos nociva para el ambiente y en términos de uso de agua. Las organizaciones recuerdan que la prohibición del fracking estuvo tanto en la agenda del expresidente Andrés Manuel López Obrador como en la de Sheinbaum, y afirman que este giro copernicano representa una traición. “Lo que ya se votó no se consulta: ¡prohíban el fracking ya!”, han reclamado.
“Desde la presidencia y su Gabinete hay un intento de confundir al pueblo, de simular y negar la traición que vienen orquestando: desarrollar el fracking en México y profundizar un modelo productivo y económico dependiente de los combustibles fósiles”, afirman en un comunicado. “La inversión, las leyes y las políticas públicas se están alineando hacia ese camino que peligrosamente será de no retorno, colocando a este Gobierno como el que traicionó el voto popular y obstaculizó la urgente salida de los combustibles fósiles”, agregan. EL PAÍS adelantó en exclusiva el regreso de México a la técnica del fracking, luego del veto que le impuso López Obrador en su sexenio. Esta semana, Sheinbaum confirmó, sin utilizar la palabra fracking, que su Gobierno explora cómo retomar su uso, de la mano de un grupo técnico de asesores. Además, este periódico ha documentado que la Secretaría de Energía ya comunicó a la iniciativa privada que el Gobierno prepara los esquemas de inversión mixta para comenzar la extracción del hidrocarburo.
La Alianza calificó de “ilusión” y “fantasía” que exista un método para hacer “sostenible” el fracking. “Esa tecnología sigue sin existir”, señala. “Hasta hoy, la ciencia ha demostrado de múltiples formas que esta tecnología siempre conlleva graves riesgos. Tan solo la exploración de yacimientos […] requiere el uso de agua que, al ser fuertemente contaminada, queda fuera de la posibilidad de ser reciclada y de regresar a su ciclo natural”, indican las organizaciones. “Tratar esta agua es tecnológicamente posible, pero económicamente inviable; la industria usa agua dulce simplemente porque es más barata”, afirman.
El Gobierno de Sheinbaum ha vuelto a colocar el fracking en el centro del debate energético. El anuncio de que se evalúa la viabilidad de producir gas no convencional con los menores impactos ha encendido las alertas de los grupos ambientalistas, con todo y que la mandataria ha sostenido que “todo va a ser transparente y con aceptación de la comunidad”; ha dicho luego de reconocer que la extracción mediante fractura hidráulica está sobre la mesa. El golpe de timón se encamina, ha dicho el colectivo, a consolidar la dependencia de los combustibles fósiles en un momento en el que la urgencia climática exige lo contrario.
Sheinbaum ha defendido una política energética basada en la soberanía y las energías limpias, y en su momento ha criticado la fractura hidráulica por sus riesgos ambientales, entre ellos la contaminación de acuíferos, el uso intensivo de agua y las emisiones de metano. Con todo, el discurso presidencial ha evolucionado hacia una postura más pragmática: explorar la técnica bajo nuevas condiciones tecnológicas y regulatorias.
El tema ha confrontado a dos bloques: el que está a favor de la apertura a esta técnica y el que no. En el núcleo del debate se ha puesto la dependencia de México al gas natural para la generación eléctrica e industrial, mientras la producción nacional continúa en declive. En el otro extremo, está quien dice que apostar por el fracking podría reducir la dependencia externa y mejorar la seguridad energética, pero al mismo tiempo profundizaría la apuesta por hidrocarburos en un contexto global de descarbonización. “Muchos compuestos utilizados en el fracking son altamente tóxicos y cancerígenos, e incluso con impactos en el desarrollo fetal [...] Garantizar el abasto de gas no puede estar por encima de la salud de niñas y niños, ni a costa de las siguientes generaciones”, ha zanjado la organización. El debate apenas comienza.
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