La madre de Carlos Emilio Galván, desaparecido en Mazatlán: “Que Sinaloa promocione el Carnaval es un acto de crueldad”
Brenda Valenzuela no sabe nada de su hijo desde el pasado 5 de octubre. Su caso, asegura, está plagado de inconsistencias y falta de información por parte de las autoridades


Nadie preparó a Brenda Valenzuela (Durango, 42 años) para aquel 5 de octubre de 2025. Su hijo mayor, Carlos Emilio Galván, de 21 años, desapareció ese día en Mazatlán, la gran ciudad costera de Sinaloa en donde estaba de vacaciones con su familia. Lo último que supieron del joven duranguense es que entró a la Terraza Valentino, un conocido restaurante local ligado a Ricardo Velarde, secretario de Economía de Sinaloa en aquel momento. Estuvo allí alrededor de media hora.
Han pasado cuatro meses desde entonces y a Valenzuela le tiembla la voz al hablar. Denuncia en entrevista con EL PAÍS que las autoridades no han prestado atención al caso de su hijo, que ha habido inconsistencias y que a su familia le han negado información. “No han tenido otra cosa que compartirnos más que están trabajando, investigando en el caso”, explica desde el otro lado de la línea.
Sinaloa acumula más de 7.000 desaparecidos y Mazatlán está bajo la lupa a unos días del comienzo de su Carnaval, la gran celebración anual que prevé la llegada de más de 90.000 turistas entre el 12 y el 17 de febrero. La desaparición de otros cuatro viajeros de Ciudad de México la semana pasada y la violencia de los grupos criminales marcan la actualidad en una ciudad reforzada con el despliegue de autoridades de diferentes niveles. “No hay nada que celebrar”, reprocha Valenzuela.
Pregunta. ¿Cómo es Carlos Emilio?
Respuesta. Es mi hijo mayor. ¿Qué te puedo decir como madre? Creo que es el alma de la familia. Por 21 años, ha sido un punto de unión, de convivencia. Es licenciado en Gastronomía, un deportista apasionado, incansable. Ha practicado muchísimas disciplinas desde niño. Lleva una vida muy sana, amigable. Es un hermano protector.
P. ¿Cuál es el último recuerdo que tiene de él?
R. Somos originarios de Durango. Ese fin de semana decide ir de vacaciones con su papá, sus hermanos, primos, tíos a Mazatlán. El 5 de octubre acuden a un restaurante, Terraza Valentinos. En cuestión de media hora, 40 minutos, ya no supimos de él.
P. Han pasado cuatro meses desde entonces...
R. Ha sido un proceso difícil, para el que nadie está preparado. El caso de mi hijo no es un hecho aislado. Se está viendo prácticamente a diario en el Estado de Sinaloa. [La violencia del crimen organizado] es una guerra que, aunque no se declara como tal, deja muchas víctimas. Hay desapariciones diariamente, asesinatos, atentados. Estos últimos días han sido tan complicados… Se están descubriendo algunas fosas con restos de personas y eso nos mantiene bajo mucho terror.
Se nos ha negado el derecho a la información [sus asesores jurídicos han presentado un amparo para acceder a la información del caso]. Creo que, como familia, hicimos lo que ciudadanamente se demanda. Las autoridades no han tenido otra cosa que compartirnos que trabajan en el caso. Es insostenible esa versión cuando no se ve reflejado en ningún resultado. El propietario del lugar donde mi hijo desaparece era el entonces secretario de Economía del Estado de Sinaloa [Ricardo Velarde]. Días posteriores, presenta una renuncia con el argumento de que es “para facilitar y agilizar” la investigación. A más de cuatro meses, no ha sido llamado ni a dar una declaración. Lo único que avanza es el tiempo, lejos de sentir que podemos acercarnos a la verdad. Es como si el tiempo nos fuera alejando de la justicia.
P. ¿Qué versión le han dado las autoridades de lo sucedido?
R. Siento que se ha ocultado muchísimo la información que nos han dado; ha sido escasa, nula. Es inevitable que por mi cabeza pase el cuestionamiento de que puedan estar protegiendo los intereses de personas, intereses políticos.
P. ¿Le han afectado las noticias de los casos de las últimas semanas?
R. Es muy desconcertante que pese a grandes operativos que se han desplegado en todo el Estado de Sinaloa sigan pasando este tipo de cosas. No es arrebatarle la vida, los sueños, a una sola persona. Estamos viendo, en el caso de los mineros [desaparecidos en Concordia, al sur del Estado], que se llevan 10 personas juntas, que cinco de ellos ya aparecieron en las condiciones que nadie que tenemos un familiar desaparecido esperamos. Es algo muy contundente, que nos demuestra que el Estado está completamente rebasado, que quienes realmente tienen el control son esas personas que están cometiendo este tipo de delitos. Nos demuestra también que la falla del Estado es contundente. Si bien sabemos que cuentan con la capacidad, tal pareciera que es un acto voluntario no hacerlo.
P. ¿Lo ve como una falta de actuación?
R. Pienso que es falta de voluntad o que quizás es una decisión política. Estamos a días de que inicie el Carnaval, que se están promocionando, donde hay un despliegue muy fuerte de seguridad para que puedan asistir con toda confianza. Creo que es un acto más de crueldad que está cometiendo el Estado, al estar promocionando y queriendo dar una imagen de que todo está bien. Creo que es engañar a quien confía. No hay nada que celebrar, ni en la ciudad de Mazatlán, ni en el Estado de Sinaloa.
P. En sus últimas publicaciones en redes ha sido contundente contra esa celebración.
R. Es totalmente inaceptable que se le está dando prioridad. Con el afán de esta promoción del Carnaval es como si cada caso de desaparecidos, cada caso de asesinatos, quisiera ser invisibilizado.
P. ¿Qué espera de las autoridades?
R. No sé qué alerta más necesitan, no sé cuánto tiempo más necesiten las autoridades para voltear a ver a Sinaloa, a ver el dolor y la fragmentación de tantas familias que estamos padeciendo como sociedad. Es algo que ya no pueden seguir ocultando. No estamos pidiendo un favor, estamos pidiendo que nos devuelvan lo que nos fue arrebatado, que el Estado cumpla con lo que es su deber: garantizarnos la integridad y hacer que los responsables paguen por lo que han hecho.
P. ¿Y sobre la búsqueda de Carlos Emilio?
R. Espero que ahora que contamos también con nuestra asesoría jurídica, podamos tener resultados diferentes. Es totalmente complicado estar en medio de situaciones como esta, cargar con el dolor y con el desconocimiento legal. La autoridad es, de cierta manera, abusiva, porque estamos completamente indefensos ante las posturas que toma de desinformarnos, de no darnos a conocer nuestros derechos.
P. ¿Siente esa falta de información como un ataque o un desplante?
R. Claro que sí. Creo que esa negativa a la información, el silencio, el hermetismo, se vuelve también una manera de violencia. Para quienes vivimos un duelo, el tiempo está suspendido.
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