Vania Pérez Morales: “Un servidor público me dio a entender que me quieren meter a la cárcel por las denuncias que hice”
La doctora en ciencias políticas deja la presidencia del Sistema Nacional Anticorrupción tras una estela de polémicas con el Gobierno y políticos de Morena


Hay pocos indicios de vida en las oficinas del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción (CPC del SNA). El edificio se ha quedado solo. La atmósfera ilustra la situación que atraviesa el organismo, creado hace apenas una década, para dar seguimiento a los casos de corrupción más sonados del Gobierno en turno (Enrique Peña Nieto). Vania Pérez Morales (Ciudad de México, 41 años) dejó el miércoles la presidencia de un sistema que prometió combatir las malas prácticas. Péres se va dejando atrás una historia de denuncias y polémicas contra el actual Gobierno de Morena.
La funcionaria asegura que el combate a la corrupción en México vive sus horas más bajas. “Hoy todos los días miras las noticias y hay un gran caso de corrupción”, lanza la doctora en ciencias políticas. Su arrojo le ha valido el reconocimiento, pero también la ha puesto en el centro de la diana. “Meterse con una gobernadora, con un exgobernador o con servidores públicos de alto nivel, no solo es meterse con la corrupción, es meterse con las redes del crimen organizado y, te ponen el dedo”, dice. La declaración define sus últimas semanas en el cargo, en las que ha solicitado, entre otras cosas, investigar las inconsistencias patrimoniales del coordinador morenista en el Senado, Adán Augusto López.
Ante la falta de garantía de seguridad tras dejar el cargo, el exilio se abre como posibilidad para Pérez Morales, madre de una pequeña de cinco años. Las amenazas han llegado desde el anonimato de las redes sociales, pero también desde las muy públicas autoridades, quienes le han dicho: “¡Elegiste la guerra, cuídate!”. La hoy expresidenta del SNA prefirió refugiarse en la academia mientras define su siguiente paso.
Pregunta. ¿Cuál es su balance del combate a la corrupción?
Respuesta: Es desalentador. En 2015, en la presidencia de Enrique Peña Nieto, se creó un Sistema Nacional Anticorrupción para dar respuesta a los ciudadanos a las grandes demandas de corrupción e impunidad. La Casa Blanca, La estafa maestra, los gobernadores que dejaban el poder con grandes fortunas, Roberto Borge, Javier y César Duarte. Se esperaba que este engranaje diera respuesta. Hoy no hay una política de Estado en materia de anticorrupción y menos que se cruce con el crimen organizado y la seguridad. Con la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia no está garantizado el derecho a saber.
P. ¿El sistema ha quedado solo en buenas intenciones?
R. Sí. Se puso a los ciudadanos al frente del sistema con la finalidad de que no fuera cooptado por ningún partido, por intereses privados, y lo que vemos en los Estados son ciudadanos en los comités trabajando para los gobernadores. Si seguimos teniendo instituciones a modo que trabajan solo para un Gobierno o un partido, estamos predestinados a que nada se pueda evaluar.
P. ¿Se torció el espíritu del proyecto?
R. Nació con el ímpetu de combatir, detectar, sancionar y prevenir la corrupción. En su primera temporada, el Comité de Participación Ciudadana era muy activo. Puso sobre la mesa casos como Odebrecht, Pegasus y otros. En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, hacen un balance y dicen: todo lo del pasado no sirve. El sistema lo creó la ciudadanía. La orden fue: no le hagan caso, que esté ahí para cumplir con el TMEC. El artículo 27 del tratado dice que México debe fortalecer sus autoridades anticorrupción y de transparencia; se debilitaron. Ahora llegan nuevos titulares y dicen: “Lo vamos a sacar adelante”. Después de seis años es como arrancar un coche parado por años.

P. ¿El futuro del sistema es desaparecer?
R. Esperaría que no. En la Cámara de Diputados presentamos una iniciativa de reforma para reforzarlo, con [el diputado morenista] Alfonso Ramírez Cuéllar; está arropada por muchos actores. Considera castigar a las instituciones que no hagan su trabajo, seguir el rastro del dinero y recuperarlo. Me voy y queda un solo integrante en el comité, Rafael Martínez Puón. Para una persona es imposible mover una maquinaria de más de 300 autoridades.
P. ¿Ve voluntad del Gobierno para fortalecer el sistema?
R. Veo buena disponibilidad del Ejecutivo y del Legislativo. El año pasado no tenía esperanza. Tenía un proyecto de una agenda anticorrupción, busqué a los tres candidatos a la presidencia. Xóchitl Gálvez y Jorge Álvarez Máynez no me atendieron; la única que aceptó la propuesta fue Claudia Sheinbaum.
P. ¿Hay algún avance en la queja que presentó contra Adán Augusto López por huachicol fiscal?
R. Ninguna. Hasta hoy ni siquiera tiene acuse de recibido. Las denuncias siguen siendo uno de los grandes pendientes. La gente no denuncia porque no confía en sus autoridades, pero también por miedo a las represalias.
P. ¿Hay diferencia entre el número de denuncias por corrupción del Gobierno de Peña Nieto y las dos últimas administraciones?
R. Sí hay un mayor número de denuncias en los últimos años, pero se puede hablar de que hay más mecanismos para presentar denuncias. Hay que ver si hay sentencias en firme. Se tienen las cifras negras más altas del mundo, 97%. Es decir, de cada 100 delitos que ocurren solo hay tres denuncias; de esos solo el 2% llega a una sentencia firme. El 0.2% de efectividad. Todos los días en las noticias hay un gran caso de corrupción. Está Birmex, Segalmex, el huachicol fiscal que revela una multiplicidad de redes que en muchas ocasiones tienen que ver con el financiamiento de campañas políticas.
P. ¿Qué se necesita para pasar a los resultados?
R. La protección de víctimas, la recuperación del dinero y sentencias rápidas. El rastro del dinero es la clave.
P. ¿Qué temas de corrupción considera que han sido poco visibles y deben ser investigados?
R. Las becas de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte, los recursos del Conacyt, malversaciones en el Instituto Politécnico Nacional; el Infonavit, en CFE y otro que nos heredó el sexenio pasado, es la falta de transparencia de los programas sociales. También están las redes de corrupción en Caminos y Puentes Federales.
P. ¿De qué manera se puede garantizar la información si no hay cooperación de las dependencias?
R. Cuando llegue el nuevo auditor se conocerá todo lo que no se reportó. No hay ninguna institución que supla a la Auditoría Superior de la Federación; ojalá que no quede nadie a modo. Esperaría a alguien autónomo, técnico, que sepa hacer su trabajo y que quiera además servir al país, no servirse de él.
P. ¿Recibió represalias en tu gestión?
R. Sí. Hubo autoridades que me dejaron de hablar, de contestar, de asistir a los comités, que me dijeron: “No está bien que convoques a los medios de comunicación”. Me dijo un servidor público que me apurara a tener un puesto porque iba a necesitar fuero. Dándome a entender que me van a meter a la cárcel. Presenté muchas denuncias sobre irregularidades. Solicité la separación del cargo de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar.
P. ¿Pedirá asilo político?
R. No lo descarto. Recibí muchos mensajes en redes sociales que dicen: "La Barredora va a ir por ti, prepárate" o “presidenta, ayude a esta mujer porque la van a matar”. Lo más grave es que autoridades se hayan acercado a decirme: “Elegiste la guerra, prepárate y cuídate mucho”. Cuando pasó lo de Adán Augusto, me pregunté: ¿Debería pedir protección?, y me dijeron: “La mayoría de las personas que solicitan protección son a las que matan”. Que una autoridad te diga eso es inaudito. Una semana después mataron a Carlos Manzo. No quería salir para nada.
P. ¿Teme por su vida?
R. Sí. Meterse con una gobernadora, un exgobernador, con servidores públicos de alto nivel, en este país no solamente es meterte con la corrupción, también con las redes del crimen organizado, y te ponen el dedo. Por eso el acompañamiento de los medios de comunicación es mi única protección.
R. ¿Su familia qué le dice?
R. Están aterrados.
P. ¿Ha pensado en qué país podría solicitar asilo?
R. He trabajado eventualmente más con Estados Unidos, me sería más fácil irme para allá, pero no quiero abandonar mi país. No quiero ser una heroína, ni una exiliada, ni una mártir; quiero ayudar a mi país. Todavía no lo he definido. Ya platiqué con autoridades de otros países y lo voy a ver.
P. ¿Tiene alguna oferta laboral?
R. En la academia, que es a donde pertenezco. Soy profesora de la UNAM. Me gustaría seguir ayudando a las personas a denunciar, seguir siendo una voz para señalar la corrupción. No solo tenemos autoridades indolentes, tenemos ciudadanos a los que ya no les importa. Seguramente seguiré trabajando en organismos internacionales. La crítica le molesta mucho al Gobierno.
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