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Barcelona centrifuga pobreza a las ciudades de su entorno

La encuesta de condiciones de vida muestra que el riesgo de vulnerabilidad cae en la capital catalana mientras aumenta en el resto del área metropolitana

El barrio barcelonés de Trinitat Nova, con los barrios de la llamada franja del Besòs, que concentran elevados niveles de pobreza, al fondo.Kike Rincón

La pobreza cae en la ciudad de Barcelona mientras crece en los municipios de su entorno. Es una de las cuestiones que constatan las Estadísticas metropolitanas de condiciones de vida 2024-2025 publicadas este martes por el Instituto Metrópoli a partir de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE ampliada por el Idescat en Cataluña. De media, el riesgo de pobreza de los municipios del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), es del 19,4% ligeramente inferior a dos años atrás. Pero si se pone la lupa, se observa como en la capital catalana la pobreza ha caído desde entonces (de un 19,7% a un 16,4% de la población), mientras en el resto del AMB ha subido del 19,8% al 22,4%.

La vulnerabilidad, además, no se explica sin tener en cuenta las condiciones de vida de la población extranjera: afecta al 32,8% de la población nacida fuera de España, frente a un 14,8% de la población nacida en España. Si hablamos de menores, la pobreza es especialmente intensa en la franja de edad de 0 a 16 (un 31,4% está en riesgo de pobreza). Son 148.000 niños que están en riesgo de pobreza y, de éstos, el 70% son de origen extranjero. Cuando hablamos de riesgo de pobreza, vuelve a haber diferencias entre Barcelona y su entorno: los extranjeros de la primera corona en riesgo de pobreza son el 39,5%, frente al 26,3% de Barcelona ciudad.

La encuesta muestra también que, pese a la mejora en los índices generales de pobreza, crece la percepción de no llegar a fin de mes: una sensación que expresa el 23,1% de los encuestados frente al 21,5% de hace dos años. Los datos señalan también el impacto que la crisis de la vivienda tiene en la población metropolitana: el 77,4% no ve fácil encontrar vivienda adecuada a sus necesidades en su barrio o municipio, el 23% ha cambiado de vivienda en los últimos cinco años y el 24% se ha mudado por motivos económicos o forzados.

Los datos de cohesión urbana muestran que la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (ARPOE) sigue el mismo patrón cuando hablamos de Barcelona ciudad y su entorno. En Barcelona ha caído entre 2022-2023 (del 25,% al 21,1%), mientras en el resto del AMB ha subido (del 26,9% al 27,7%). Esta tasa mide a las personas que se encuentran en una de las siguientes situaciones: riesgo de pobreza, privación material y social severa, o baja intensidad laboral en el hogar. A la pregunta de si la capital centrifuga pobreza a su entorno, el jefe del Área de Cohesión Social y Urbana del Instituto Metrópoli, el sociólogo Sergio Porcel, apunta que se trata de un fenómeno que “se ha estudiado, debatido y se intuye”, pero argumenta que “no hay datos adecuados para medir el fenómeno, faltan evidencias”. Porcel, que es el director del estudio, señala factores que explicarían el diferencial: “La composición de los perfiles poblacionales en Barcelona está más favorecida por dinámicas económicas y la presencia de extranjeros con rentas mayores a la población local, mientras en la primera corona hay más presencia de migración no cualificada”. También el coste de la vivienda afecta especialmente a la población migrante y con menor renta, como el mismo Instituto Metrópoli ha alertado en otros trabajos.

El impacto de lo público y un aumento notable de la renta

El informe constata una vez más como las transferencias sociales del sistema público (sea en forma de prestaciones, ayudas y pensiones) contribuyen de forma decisiva en reducir la pobreza. En el periodo 2024-2025, después de las transferencias, la población metropolitana en riesgo de pobreza se reduce del 41,6% al 19,4%. Dicho de otra forma, sin esta intervención pública, la pobreza se doblaría.

Otro dato llamativo es el incremento de la renta anual mediana: en los hogares de Barcelona aumenta casi un 12,5% respecto a la anterior encuesta y se sitúa en 46.048 euros. Respecto a 2020-2021 (años de pandemia) el aumento es del 32%. Una subida que el director del estudio atribuye al actual ciclo de crecimiento económico: hace aumentar salarios, reducir el paro, y se suma a medidas como las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Otra razón podría ser la presencia de trabajadores extranjeros en la ciudad altamente cualificados con empleos en compañías internacionales, pero no está claro que su realidad esté reflejada en las encuestas de condiciones de vida.

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