Huitzo rescata el esplendor funerario de los zapotecos en México
El Gobierno anuncia el hallazgo de un recinto funerario de hace 1400 años en Oaxaca, “el descubrimiento más importante en diez años”


México está de enhorabuena, tras el hallazgo de una “tumba milenaria”, en Huitzo, en los valles centrales de Oaxaca, viejos dominios de la nación zapoteca, una de las culturas más importantes de Mesoamérica. La presidenta, Claudia Sheinbaum, anunció el descubrimiento este viernes, que pasó algo desapercibido, dada la polémica por la visita al país de Kash Patel, director del FBI, y la entrega a Estados Unidos de dos de los criminales más buscados por el Gobierno de Donald Trump. “Es el descubrimiento arqueológico más relevante de la última década en México, por el nivel de conservación e información que aporta”, ha dicho Sheinbaum.
Las pocas imágenes de la tumba que ha publicado el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) muestran un recinto espectacular. “Un búho, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte, decora la entrada de la antecámara. Su pico cubre el rostro estucado y pintado de un señor zapoteca, posible retrato del antepasado al que estuvo dedicada la tumba, y al que sus descendientes recurrían como intercesor con las divinidades”, ha señalado la dependencia. “En las paredes de la cámara se hallan secciones de una extraordinaria pintura mural, en ocre, blanco, verde, rojo y azul: una procesión de personajes que cargan bolsas de copal y caminan en dirección a la entrada”, añade.

Aunque el INAH apenas ha dado más información, más allá de la época de su construcción, alrededor del año 600, el complejo funerario parece relacionarse con el viejo reino de Huijazoo, cuya cabecera figura en el cercano cerro de La Campana, que comparten Huitzo y el municipio vecino de Suchilquitongo. En esta última localidad, por cierto, los arqueólogos hallaron hace años otra tumba espectacular, la número cinco, vinculada con el príncipe 12 Mono, señor de Huijazoo a mediados del siglo VIII. Este reino fue el más importante de la zona norte del Valle de Etla, unos 30 kilómetros al norte de la actual ciudad de Oaxaca, siempre pendiente, sin embargo, de la gran capital zapoteca, Monte Albán.
El hallazgo de la tumba refrenda la importancia de la muerte para los zapotecas, que Monte Albán, muy cerca de Oaxaca ciudad, sobre los restos de sus propios muertos, una necrópolis en toda regla. No hay duda alguna del dominio de la urbe zapoteca en los valles centrales de Oaxaca, que en su época de mayor esplendor, justo hacia el siglo VIII, llegó a contar alrededor de 35.000 habitantes. Como escribe la antropóloga Nelly M. Robles, “en el valle de Oaxaca no existe ningún sitio de la época clásica que no haya dependido de y tributado a Monte Albán”.

Es cierto que la época clásica concluye en teoría en el siglo V, y que el esplendor de Huijazoo fue siglo y medio más tarde, alrededor del año 650. Pero también es verdad que la misma Monte Albán –que toma el nombre del español que ocupó esas tierras durante la colonia– vivió su propio esplendor más o menos por esa época. Ambas, Huijazoo y Monte Albán, empezaron a decaer a partir del año 800. Robles, que fue la directora de la zona arqueológica de Monte Albán, señala que la caída de la Ciudad de los Dioses, Teotihuacan, al norte de la actual Ciudad de México, arrastró a las zapotecas.
Ahora, el INAH rescata una de las tumbas del Valle de Etla, punto de gran importancia en el mapa mesoamericano, junto a las ya mencionadas Monte Albán y Huijazoo, y la bella Mitla, en el sureño valle de Tlacolula, famosa por sus grecas. La secretaria de Cultura, Claudia Curiel, destacaba igualmente el hallazgo este viernes. “Se trata de un descubrimiento excepcional por su nivel de conservación y por lo que evidencia sobre la cultura zapoteca: su organización social, sus rituales funerarios y su cosmovisión, preservados en la arquitectura y en la pintura mural”, dijo.
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