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Sheinbaum defiende a Josefa González-Blanco ante las denuncias de abuso laboral: “Hizo un buen papel en Reino Unido”

La presidenta sale al paso de las críticas y asegura las quejas fueron presentadas en el Gobierno de López Obrador, pero no fueron “conducentes”

La presidenta, Claudia Sheinbaum, ha salido en defensa de la exembajadora de México ante el Reino Unido Josefa González-Blanco, que ha sido objeto de al menos 16 denuncias por abuso laboral presentadas ante la Cancillería por empleados diplomáticos. Sheinbaum ha asegurado que a la fecha no existe alguna investigación en particular contra la exfuncionaria, que será reemplazada por el exfiscal general Alejandro Gertz Manero. Al contrario, la presidenta ha asegurado que González-Blanco “hizo un buen papel” en Reino Unido.

La mandataria ha usado un fraseo extraño a la hora de abordar el caso de González-Blanco durante su conferencia de este miércoles en Palacio Nacional. Ha reconocido que existieron denuncias contra la exembajadora, pero ha negado que eso haya dado lugar a alguna investigación específica dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE). “No hay ninguna investigación en particular en Relaciones Exteriores contra ella. Sí se revisó su actuación y no hay ninguna investigación de ningún tipo con ninguna denuncia presentada”, ha indicado.

Sheinbaum ha precisado que las denuncias existentes se dieron durante el sexenio de su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, quien designó a González-Blanco en el Reino Unido, pero, ha aclarado, “se analizaron y no fueron conducentes”. “Ella hizo un buen papel allá en Reino Unido”, ha asentado. González-Blanco fue previamente, durante un corto tiempo, secretaria de Medio Ambiente de López Obrador, cargo del que fue removida tras obligar a un avión comercial a esperarla cerca de 40 minutos para abordar. El expresidente, muy cercano a ella y su familia, calificó su actuación de prepotente y la destituyó, pero le buscó acomodo en la Embajada en el país británico.

Una investigación de EL PAÍS recoge las denuncias de trabajadores diplomáticos que acusan a González-Blanco de hostigamiento laboral, malos manejos de recursos y de haber apagado la relación bilateral. Desde 2021, al menos 40 trabajadores han salido de la Embajada, entre renuncias y rotaciones a otras representaciones, lo que la ha dejado con menos de la mitad de la plantilla. Los empleados ganaron en sus denuncias ante el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, en las que detallaron el ambiente de estrés y acoso, pero, según afirman, no sirvió de nada, ya que la funcionaria se negó a cumplir con las recomendaciones y la Cancillería no tomó ninguna medida.

Exdirectivos de la SRE han señalado a este periódico que es muy difícil someter a la rendición de cuentas a los funcionarios cuyos nombramientos dependen de una decisión política, máxime cuando el presidente está detrás, caso de González-Blanco. “Cuando tienen acceso a Palacio Nacional, tienen vía libre. Un director general, que sería su jefe; un subsecretario, o incluso el mismo canciller, dependiendo del calibre de estos personajes, no tienen el poder suficiente para gobernarlos. No rinden cuentas y se sienten intocables, porque en gran medida lo son”, ha referido un exdirectivo diplomático que ha solicitado el anonimato.

La situación de abuso laboral no se limita solo al caso de González-Blanco. EL PAÍS ha recopilado testimonios de trabajadores en otras representaciones diplomáticas de México que retratan el mismo ambiente de abusos y violencia por parte de sus titulares. Ninguno de ellos ha recibido una respuesta o solución por parte de la SRE, como mucho les han recomendado tomar cursos, a los acusados, pero también a los propios denunciantes. A las preguntas de este periódico, la Cancillería ha emitido un escueto comunicado en el que anuncia que “se atienden todas las denuncias presentadas”.

Resoluciones contra González-Blanco

La presidenta de México ha señalado este miércoles que las denuncias presentadas se analizaron y no fueron “conducentes”. Sin embargo, según los documentos consultados por EL PAÍS, el Comité de Ética de Relaciones Exteriores llevó a cabo una investigación sobre las acusaciones contra Josefa González-Blanco y, en diciembre de 2024 (ya con Sheinbaum en Palacio Nacional), resolvió contra la embajadora. Le recomendaron “capacitarse o actualizarse en materia del marco normativo del servicio exterior mexicano, política exterior, prevención del acoso laboral, liderazgo y derechos humanos” con el objetivo de “mantener un clima laboral adecuado”. Además, pedían a la titular de la embajada que acreditara que tomaba estas capacitaciones “para asegurar su compromiso con los deberes que le corresponden como servidora pública de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en beneficio de su persona y de las personas que con ella colaboran”.

Esta resolución llegó después de la denuncia colectiva que una decena de funcionarios de la embajada de Reino Unido presentaron contra González-Blanco, de la que tiene copia este periódico, ante el Órgano Interno de Control, en septiembre de 2024. La ratificaron un mes después, aportando “comprobantes de incapacidad ocasionados por la situación de acoso y maltrato laboral perpetrado por la titular de la representación”. También se la comunicaron a la entonces canciller, Alicia Bárcena.

En ese documento firmado hacia la secretaria de Exteriores, los empleados afirmaban: “La gestión de la embajadora González-Blanco se ha caracterizado por hostigar y acosas sistemáticamente al personal de la representación”. En algunos ejemplos numerados, los funcionarios describían los castigos de la embajadora, en forma de aislamiento, cambios de puesto sin aviso ni justificación y exclusiones; también las “amenazas al personal” y “coerción, intimidaciones y presión para que funcionarios lleven a cabo acciones fuera de la normatividad aplicables, incluido el uso de recursos públicos”. Además de los despidos sin cumplir condiciones jurídicas, los empleados señalaron “la inseguridad laboral de las empleadas que han decidido ser madres”, hasta el punto de que una de ella tuvo que renunciar tras volver de su baja por maternidad “debido al hostigamiento constante”.

Los trabajadores aducen que la Secretaría de Exteriores nunca le dio una respuesta ni una solución, pese a que desde 2022 se informó a la Cancillería de la situación. En una de las denuncias presentada a final de ese año ya se leía: “El motivo de mi renuncia se debe a los niveles de estrés y acoso a los que me he visto sometida desde inicios de 2022”.

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