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El deslumbrante Renacimiento que entró por Valencia, antes de que lo extendieran “las cuatro águilas” al volver de Italia

El Museo de Bellas Artes de Valencia reordena su colección con dos salas reformadas para ampliar su recorrido por el Renacimiento y la Contrarreforma con algunos de sus tesoros pictóricos

Una de las nuevas salas del Renacimiento y la Contrarreforma del Museo de Bellas Artes de Valencia.Miguel Lorenzo

Valencia fue una puerta de entrada del Renacimiento a la península ibérica en el siglo XV. Era el principal puerto de conexión con Italia, su economía florecía, contaba con aficionados con dinero y cultura que querían estar a la última y con una familia, los Borja (Borgia, en su grafía italiana), de ominosa fama que, sin embargo, contribuyó decisivamente a la extensión del gran movimiento cultural que dejó atrás el Medievo y consagró el advenimiento de la era moderna.

Paolo de San Leocadio y Francesco Pagano ya estaban pintando sus ángeles músicos de los frescos de la catedral de Valencia en 1472, por encargado del obispo Rodrigo de Borja, futuro papa Alejandro VI. Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando Llanos, los denominados Los Hernandos, comenzaron a pintar en 1506 las puertas del retablo catedralicio con el estilo que habían aprendido en el taller de Leonardo da Vinci en Florencia.

Una década después, regresaron a la península ibérica cuatro artistas que habían aprendido en Italia el arte inspirado en la cultura clásica griega y romana, Bartolomé Ordóñez, Diego de Siloé, Pedro Machuca y Alonso Berruguete. Y extendieron por distintas regiones el arte aprendido hasta el punto de ser bautizados como Las Águilas del Renacimiento español por el historiador del arte Manuel Gómez-Moreno en su canónico libro publicado en 1941.

De todo eso se ha hablado en la presentación de las dos nuevas salas del Museo de Bellas Artes de Valencia que, junto con otras tres ya remodeladas el pasado año, ofrecen un nuevo itinerario por la pintura del Renacimiento y la Contrarreforma. “El Renacimiento se muestra ahora al visitante como en un libro de historia en el que los valencianos Macip y Joanes dialogan con El Greco o Luis de Morales”, ha señalado el director de la pinacoteca, Pablo González Tornel. “Hoy el esplendor del Renacimiento mediterráneo brilla como nunca”.

La primera de las nuevas salas que se han presentado profundiza en el papel de Valencia como vía de entrada de las influencias italianas en España, e incluye en su recorrido obras de Paolo de San Leocadio, Joan de Borgonya, Fernando Yáñez de la Almedina y Fernando Llanos, para culminar con piezas de Vicent Macip, padre de Joan de Joanes. Con el fin de ampliar la perspectiva, se incluyen también obras de Diego Siloé y de Alonso Berruguete, compradas por el museo.

La segunda sala renovada está dedicada a la Contrarreforma y su impacto en la pintura y ofrece un discurso que parte del ámbito valenciano, con obras de autores como Nicolás Borrás, Juan Sariñena, Vicente Requena, y se expande hacia lo peninsular, con artistas como Luis de Morales, Gaspar Becerra o Luis de Vargas.

No deja de deslumbrar la sala que inicia cronológicamente el recorrido con la exhibición del Tríptico de la pasión, del taller de El Bosco, una obra espectacular que adquirió la noble y coleccionista Mencía de Mendoza, que se casó con Fernando de Aragón, el duque de Calabria y virrey de Valencia, cuando este enviudó de Germana de Foix. Muy cerca del tríptico se muestra el hipnótico retrato Michele Marullo Tarcaniota del florentino Sandro Botticelli, realizado presumiblemente hacia 1497 y perteneciente a los herederos de Francesc Cambó, que lo han prestado al museo en régimen de comodato.

Y si Vicent Macip (1475-1545) fue uno de los artista más dotados en la Valencia de la época, como se puede comprobar en el museo, su hijo, Joan de Joanes (1503/1505-1579) fue uno de los mejores pintores de la historia del arte valenciano. La sala dedicada a sus obras, entre las que se encuentra un extraordinario Ecce homo, es uno de los tesoros de la pinacoteca.

Con estas dos nuevas salas renovadas que se suman a las tres del pasado año, el Museo culmina la renovación integral de la museografía del Renacimiento, que ofrece así “un planteamiento fácilmente comprensible para el visitante de esta parte de la colección permanente”, una de las más apreciadas de España, señaló la consejera de Cultura, Carmen Ortí. El museo es de titularidad estatal y gestión autonómica.

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