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Reserva federal
Columna
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Trump contra la Reserva Federal

El objetivo del presidente de Estados Unidos es poder incidir en las decisiones de política monetaria, y eso se traduciría en una pérdida de credibilidad de la Fed

El presidente Donald Trump ha iniciado una nueva embestida contra la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, también conocido como “la Fed”. En esta ocasión, Trump ha elegido de adversario a Jerome Powell, el jefe de la institución, a quien le ha iniciado una investigación criminal por lo que él considera como gastos excesivos asociados a la remodelación de las oficinas principales de la Fed en Washington, DC.

Hay que recordar que ya en agosto de 2025, Trump despidió a Lisa Cook, una distinguida economista afroamericana que había sido designada como miembro de la Junta de Gobierno de la Fed. Trump despidió a la Dra. Cook bajo el argumento de que ella habría mentido con respecto a su lugar de residencia en la solicitud de unos préstamos hipotecarios. Este caso aún sigue vivo y la próxima semana la Suprema Corte de Estados Unidos sostendrá audiencias para decidir si la Dra. Cook puede continuar en la Junta de Gobierno o no. Por lo pronto, la resolución de una juez de una corte menor le ha permitido a Lisa Cook seguir en su puesto y continuar participando en las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal. El argumento es que la causal planteada por Trump no aplica, ya que la acusación, en caso de confirmarse, no habría ocurrido durante su mandato como miembro de la Junta de Gobierno de la Fed. Esta situación, sin embargo, podría cambiar muy pronto si la Suprema Corte resuelve en favor de la administración Trump, lo que dejaría una vacante en la Junta de Gobierno de la Fed.

Es claro que ambas acciones están relacionadas. El objetivo final del presidente Trump es el de poder incidir en las decisiones de política monetaria de la Fed, ya que él considera que las tasas de interés son demasiado altas, lo que, en su opinión, estaría afectando negativamente al crecimiento de la economía estadounidense. De acuerdo con Trump, los miembros actuales del comité de política monetaria han sido demasiado cautelosos y lentos en el proceso de reducción de las tasas de interés, por lo que él quisiera postular a personas más afines con su visión económica. Por todo ello, el mensaje del presidente Trump es ominoso. Básicamente, les está diciendo a todos los miembros de la Fed que hacen lo que él quiere o ejerce todo el poder del Estado en su contra. Esta actitud es por supuesto violatoria de la autonomía de la Fed, ya que implicaría que el Ejecutivo estaría interfiriendo directamente en una institución que debería tomar sus decisiones sin estar sujeta a presiones de ningún tipo.

Más allá de la ilegalidad de estas acciones, habría otro problema a considerar: si el presidente Trump lograra salirse con la suya, lo más probable es que esto se traduciría en una pérdida de credibilidad de la Fed. Y, si bien en el corto plazo las tasas de interés que fija la Fed podrían reducirse, eventualmente esto podría tener efectos muy contraproducentes para la estabilidad económica de Estados Unidos y del mundo en general por al menos dos razones.

Por un lado, hay que recordar que los mercados bursátiles han estado pasando por periodos de crecimiento muy significativos como resultado de las grandes expectativas que se tienen sobre el impacto de la inteligencia artificial en la productividad y la rentabilidad económica de las empresas. Esto ha llevado a que muchos consideren que los precios de algunas acciones están sobrevalorados, lo que podría traducirse tarde o temprano en una corrección de los mercados. Dicha corrección podría ser gradual o abrupta. Así, si los ajustes a la baja de la tasa de interés conducen a un sobrecalentamiento de la economía o a mayores presiones inflacionarias, entonces pudiera ser el caso que las tasas de interés tuvieran que aumentar antes de lo previsto. Un cambio de esta naturaleza podría fungir como el detonador de un ajuste abrupto en los mercados bursátiles, con las consecuencias negativas que ya se han vivido en otras ocasiones similares.

Por otra parte, la pérdida de credibilidad de la Fed también podría conducir a aumentos significativos en las tasas de los bonos de largo plazo, si es que los inversionistas anticipan que la Reserva Federal va a ser más complaciente con la inflación. Un cambio de esta naturaleza podría dar lugar a pérdidas importantes en los tenedores de estos bonos y a una gran volatilidad en los mercados financieros mundiales.

En resumen, los intentos del Presidente Donald Trump por minar la autonomía de la Reserva Federal sor enormemente riesgosos y deberían ser valorados como tales. La credibilidad de la institución ha tardado muchos años en consolidarse, pero podría destruirse muy rápidamente. Esperemos que, por el bien de la estabilidad económica y financiera mundial, esto no ocurra.

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