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El polvo dentro de los hogares en México es más tóxico que el del exterior y contiene metales pesados

Una serie de muestras obtenidas en 14 ciudades del país revelan la presencia de contaminantes tóxicos como plomo, cobre y zinc

La receta del polvo que se forma dentro de cualquier casa, un proceso natural provocado por la fragmentación de prácticamente todo lo que nos rodea en partículas más finas, varía según los hábitos de sus habitantes y factores como la antigüedad de una construcción. Sus ingredientes más comunes incluyen células muertas de humanos y mascotas, restos de fibras textiles y de partículas que entran del exterior, insectos y, en el caso de México, una alta concentración de metales pesados dañinos para la salud. Tal es la conclusión de un estudio del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA) de la UNAM tras analizar muestras de polvo urbano dentro de hogares de 14 ciudades del país.

El estudio, a cargo de Francisco Bautista Zúñiga y Avtandil Gogichaishvili, investigadores de la composición del polvo de urbes como Ciudad de México y Bogotá, encontró elementos como manganeso, plomo, cobre y zinc en muestras de partículas al interior de hogares del país, con una concentración relevante en las muestras de Morelia y Ciudad de México, en donde la presencia de metales pesados en casas resultó más alta que la de otras muestras obtenidas del polvo de la calle o el contenido en hojas de los árboles. “Nos sorprendió que estamos encontrando más contaminación dentro que al exterior. Esperábamos que fuera baja, incluso lugares no contaminados, pero no es así: la gente cocinó en sus hogares y tuvo más actividad lo cual desgasta las paredes, la pintura, los muebles, y eso se suma al polvo que entra, explica Bautista en un comunicado.

El origen de los metales pesados hallados en las muestras de interiores incluye el desgaste de los muebles de madera y los utensilios de plástico, la pintura que recubre las paredes y la quema diaria de combustible al cocinar con gas. Otros factores como la antigüedad de la construcción y la ausencia de un jardín o plantas por su capacidad de atrapar metales pesados pueden influir en la concentración de metales en el polvo doméstico. “Hemos realizado ensayos comparativos con polvo urbano de otras naciones y encontramos que nuestro polvo es campeón mundial en toxicidad. De hecho, en orden de magnitud mayor, el de la Ciudad de México es tres veces más contaminante con respecto a varias ciudades de Reino Unido”, afirma Bautista.

El polvo y los materiales tóxicos ingresan al organismo a través de la boca, por la nariz al inhalar y al entrar en contacto con la piel. De ahí que limpiar con regularidad, mantener muebles y pintura en buen estado y lavar cortinas con frecuencia sean útiles para mantener el polvo a raya. A la evidencia científica conocida desde hace décadas sobre los daños a la salud tras la exposición constante a metales pesados como el plomo, se unen nuevos informes que alertan sobre su papel como disruptores endocrinos, que alteran los receptores hormonales y su producción. Los autores del estudio también citan el antimonio, un metal formado por el deterioro de plásticos como un elemento que provoca afectaciones en el sistema endócrino; y el cadmio y el arsénico, presentes en el barniz de algunas maderas y capaces de generar polvo con el desgaste.

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Sobre la firma

Alejandro I. López
Es editor SEO en EL PAÍS México y América. Antes en National Geographic en español, Architectural Digest y Muy Interesante. Economista por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
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