Ir al contenido
_
_
_
_

Lorena Cos, psicóloga deportiva: “Enseñar a los niños a gestionar la derrota no es normalizar el fracaso”

La experta publica ‘Perder también es de campeones’ con el objetivo de hablar del error sin tapujos, insistir en que es una forma de aprendizaje y ofrecer herramientas y claves prácticas para descubrir todo lo que podemos ganar si decidimos levantarnos

Según explica la psicóloga Lorena Cos, los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice.

Nos equivocamos más de lo que acertamos, entonces, ¿por qué nos preparan más para ganar que para perder? “El error no es la excepción en el camino, sino el camino mismo: es la materia prima del aprendizaje, el lugar donde se revela lo que aún no sabemos y desde donde realmente crecemos”, subraya Lorena Cos (Calatayud, 37 años), psicóloga deportiva, en su primer libro Perder también es de campeones (Plataforma Editorial, 2026). En sus páginas, dirigidas a las familias, afirma que fallar no nos define ni nos resta valor, sino que nos ofrece información valiosa sobre quiénes somos, cómo pensamos y qué podemos mejorar. Lejos de prometer fórmulas rápidas, el libro ofrece herramientas para desarrollar resiliencia en los niños y afrontar los desafíos con una mentalidad más fuerte y consciente.

“Aprender a mirar el error sin vergüenza, con curiosidad y responsabilidad nos permite transformarlo en impulso, en experiencia y, finalmente, en una forma más honesta y sólida de éxito”, prosigue Cos, que es la creadora de Impulsa-T, un club privado para psicólogos del deporte que buscan prepararse con solidez para recorrer este apasionante camino profesional.

PREGUNTA. Lo normal es fracasar, ¿por qué no se nos enseña de pequeños a hacerlo?

RESPUESTA. No nos enseñan a perder, nos enseñan a callar. Vivimos en una cultura muy orientada al resultado y al éxito, y eso hace que muchas veces se evite la derrota o se viva como algo negativo. Sin embargo, perder forma parte natural del aprendizaje. Enseñar a gestionar la derrota no es normalizar el fracaso, sino dar herramientas para sostener, aprender y seguir adelante cuando las cosas no salen como esperábamos.

P. Sentir el vacío que deja una derrota no es nada fácil.

R. Claro que no, porque duele, y no hablamos de ello. Es normal sentirse frustrado, triste o incluso vacío. Lo importante es permitir sentirlo, sin juzgarse, y entender que estas emociones son parte de vivir. El dolor enseña tanto como la victoria si sabemos acompañarlo y no huimos de él. Si los niños ven que los adultos también atraviesan emociones difíciles y saben cómo gestionarlas, aprenden que está bien sentir y procesar.

P. ¿La única manera de enfrentar el miedo es afrontarlo?

R. El miedo es básico; no es un enemigo ni algo malo como nos han hecho creer. Es una señal de que estamos creciendo y nos muestra lo que realmente nos importa. Sentirlo y aceptarlo nos da libertad para actuar con conciencia. Afrontarlo desde esa vulnerabilidad nos hace más fuertes y nos enseña algo real sobre nosotros mismos.

P. ¿Por qué aprender a perder es una habilidad para la vida, no solo para el deporte?

R. Porque en la vida no siempre se gana, y eso nos pasa a todos: hay errores, frustraciones y momentos que no salen como esperamos, aunque no siempre se cuenten. No se trata solo de perder, sino de cómo respondemos a lo que aparece después. Aprender a mirar la derrota con curiosidad y sin miedo ayuda a niños y adultos a desarrollar una mentalidad que les permite afrontar cambios y desafíos con más seguridad y consciencia.

P. ¿Cómo influye la reacción de los padres en la manera en que un niño vive la derrota?

R. Los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Si un adulto reacciona con enfado, reproches o decepción, el niño puede asociar perder con no ser suficiente. En cambio, cuando los padres acompañan desde la calma y la comprensión ayudan a que la derrota no dañe su autoestima.

P. ¿Qué mensaje se transmite cuando solo se habla del resultado?

R. Transmitimos que el valor personal depende de ganar o perder. Y eso es peligroso, porque hace que los niños midan su valía en función del marcador. Cuando ampliamos el foco al esfuerzo, la actitud y el proceso estamos educando personas más seguras y equilibradas.

P. ¿Cuáles son sus consejos para aprender a mirar las derrotas con amabilidad?

R. Son cinco cosas que se les puede decir a los hijos: valida lo que sienten: “Está bien sentirse triste o enfadado”; separa persona de resultado: “Perdiste, pero sigues siendo valioso/a”; fomenta la reflexión, no la culpa: “¿Qué aprendiste de esto?”; refuerza esfuerzo y actitud: “Vi cómo te esforzaste, eso es lo importante”; modela con tu ejemplo y muestra que equivocarse es normal y útil: “Yo también fallo, y aprendo de ello”.

P. ¿Qué pueden encontrar los padres en su libro que les ayude en su día a día?

R. Van a encontrar una mirada realista y humana sobre la derrota, con ejemplos y reflexiones que conectan con situaciones cotidianas. No es un libro técnico, es una invitación a descubrir cómo nuestra propia forma de vivir y reaccionar frente a los tropiezos puede transformar la manera en que nuestros hijos perciben y enfrentan sus propios desafíos.

P. ¿Cómo se debería acompañar a los hijos cuando tropiezan?

R. Primero, escucha y reconoce lo que sienten; no minimices ni corras a dar soluciones. A veces solo necesitan ser comprendidos. Después, cuando la emoción se calma, ayúdales a ver lo que aprendieron y a valorar su esfuerzo, no solo el resultado.

P. Si tuviera que dejar un solo mensaje a una familia sobre la derrota, ¿cuál sería?

R. Que una derrota no define a un hijo ni a una hija. Y que lo que realmente deja huella es cómo se sienten acompañados cuando pasan por un momento difícil.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_