Virginia Torrecilla, exfutbolista que superó un tumor cerebral: “Los padres de niños con cáncer son quienes peor lo pasan porque solo pueden acompañar”
La exjugadora de la selección española es madrina del proyecto ‘Goles contra el cáncer infantil’, que propone el deporte como una herramienta más de recuperación para los menores que padecen la enfermedad


Este domingo 15 de febrero es el Día Mundial contra el Cáncer Infantil, una jornada en la que las instituciones y profesionales implicados en la lucha contra la enfermedad ponen el foco en concienciar sobre su impacto en los menores y promover una atención adecuada. En España se diagnostican aproximadamente entre 1.000 y 1.500 casos nuevos al año en menores de 18 años, siendo la principal causa de muerte por enfermedad en niños de 1 a 14 años, según datos del Registro Español de Tumores Infantiles (RETI-SEHOP). La leucemia es el tipo más frecuente (aproximadamente el 30%), seguida de los tumores del sistema nervioso central. La tasa de supervivencia a cinco años es alta, situándose cerca del 80%, una de las mejores tasas en Europa, aunque estancada desde hace décadas, según el mismo organismo.
Convertir el deporte en un aliado contra el cáncer infantil es lo que propone Virginia Torrecilla (Cala Millor, 32 años), superviviente de esta enfermedad, exjugadora de la selección española de fútbol y madrina del proyecto Goles contra el Cáncer Infantil, que cumple su segundo año y forma parte de la iniciativa Aceleradora, de la Fundación Unoentrecienmil del Hospital La Paz de Madrid. El objetivo de la iniciativa es incluir y apoyar el ejercicio físico como parte de la recuperación de los menores con tumores malignos.
Para Torrecilla, la forma de colaborar con esta causa se resume con su lema vital: “Deporte es vida”. A ella le detectaron un neuroblastoma cuando tenía 25 años, por el que estuvo en tratamiento cinco años. “Los oncólogos y médicos me dijeron que ser deportista me ayudó mucho a restablecerme de la quimioterapia tan dura que me aplicaron”, recuerda la deportista, que acabó su tratamiento hace cinco años. Ahora, se ha convertido en una activista en la lucha contra esta enfermedad, sobre todo con los niños que la padecen. “Recuerdo perfectamente que me impactó mucho cuando iba al hospital y veía frecuentemente a padres llevando a sus bebés a recibir quimioterapia”, agrega.
PREGUNTA. ¿Por qué decidió implicarse en el proyecto Goles contra el Cáncer Infantil?
RESPUESTA. Decidí hacerlo porque yo tuve cáncer. Me lo diagnosticaron cuando tenía 25 años, justo en plena pandemia. Y, desafortunadamente, hay muchas personas que viven esta enfermedad. En mi caso, fue un tumor habitual en niños pequeños. Hay muy poca probabilidad de que a partir de los 13 años se desarrolle, pero yo fui una de esas pocas excepciones que pasan en la vida. Con este proyecto encontré la manera de poder contribuir a luchar contra esta enfermedad que tantas personas padecen.

P. ¿Qué destacaría de esta iniciativa?
R. Del proyecto Unoentrecienmil señalaría el querer ayudar a los niños y crear conciencia sobre la necesidad de aportar ayudas con el fin de luchar contra la enfermedad. Es algo muy bonito que, desafortunadamente, solo vemos las personas que padecemos cáncer. También se recogen fondos y se visibiliza a quienes luchan contra la enfermedad y contribuyen de la mejor manera posible para erradicarla. Desgraciadamente, siempre tenemos a alguien cerca que la padece y hay más gente de la que creemos que también la sufre, por lo que se necesita toda la implicación y ayuda posible.
P. ¿Por qué cree que es importante incorporar el deporte en la vida de los niños diagnosticados?
R. El deporte es vida y a mí me ayudó mucho en mi recuperación. Aunque los últimos meses fueron muy duros, porque perdí casi 20 kilos. Pero mi restablecimiento fue muy bueno desde el primer momento y, después del tratamiento que duró cinco años, lo logré en año y medio. La incorporación del deporte para las personas que tienen cáncer está avanzando mucho y ya hay hospitales que tienen su propio gimnasio para quienes están con tratamientos oncológicos.
P. ¿Qué otros factores pueden tener en cuenta los padres para la recuperación de sus hijos?
R. La alimentación y el vínculo con los seres queridos, estar con mi gente era un subidón de adrenalina cuando no podía levantarme de la cama y para continuar en un camino que es muy duro y largo.
P. En los momentos más complicados, ¿qué mensaje les daría a las familias?
R. El recorrido es complicado. Te hace caer y levantarte muchas veces, pero siempre vale la pena luchar hasta el final. Los padres de niños con cáncer son quienes peor lo pasan, porque no pueden hacer absolutamente nada, solo acompañar. Así que les animaría a que acompañen, sean positivos y quieran seguir sumando, aunque sea muy difícil.
P. Una vez que acaba el tratamiento y llega la convalecencia, ¿qué recomienda?
R. Soy muy activa y para mí el deporte es fundamental. Aconsejaría practicarlo día tras día, siempre que se pueda. A mí es lo que me hizo salir de un agujero muy negro, porque también tuve depresión. Además, con su práctica se fomentan otros valores, como el trabajo en equipo y el querer superarte.
P. ¿Qué le ha aportado la experiencia de sobrevivir al cáncer?
R. He descubierto muchas cosas. No soy la misma Virginia que enfermó con 25 años. He aprendido a apreciar la vida, los minutos buenos. Los segundos que tienes con tu familia. Dentro de todo lo malo, soy una afortunada por poder contarlo y por haber aprendido de una experiencia tan dolorosa y dura.
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