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Palestina celebra unas elecciones locales que excluyen a Hamás y devuelven las urnas a Gaza tras 20 años

La votación en la Franja se limita a 70.000 censados en Deir El Balah, la localidad menos dañada. En Cisjordania, ciudades clave como Ramala y Nablus quedan sin urnas por falta de competencia electoral

Una mujer gazatí vota durante las elecciones municipales en un colegio electoral de Deir El Balah (Gaza), este sábado. Mahmoud Issa (REUTERS)

Palestina celebra este sábado unas elecciones locales cuya importancia política trasciende su ámbito geográfico. Es, por un lado, la primera votación en Gaza en 20 años, aunque sea de forma simbólica: solo podrán participar unos 70.000 censados en Deir El Balah (de los más de dos millones de gazatíes), al ser la localidad menos devastada. Han tenido que construir con madera las urnas e imprimir las papeletas, ante la negativa de Israel a permitir que llegasen desde Cisjordania. Decenas de miles de desplazados en la zona se quedan sin votar porque están registrados en sus localidades de origen, muchas de ellas convertidas hoy en escombros.

Las urnas, de hecho, cierran en Deir El Balah a las 17.00 hora local (16.00 en la España peninsular), dos horas antes que en Cisjordania, porque Gaza carece de electricidad por la brutal invasión israelí y se necesita luz solar para contar los votos, ha explicado el portavoz de la Comisión Electoral, Farid Taamala, en la sede en Al Bireh, junto a la ciudad de Ramala. La mayoría de los puntos de votación está en carpas.

En Cisjordania, son los quintos comicios locales. Casi un millón de personas están llamadas a depositar su papeleta en 183 consejos locales, pero no habrá urnas en casi 200: los representantes serán elegidos por aclamación porque solo había una lista. No se votará en 48 de las 90 ciudades, incluidas algunas tan importantes como Ramala —donde se ubican las instituciones— o Nablus.

Es una fiesta de la democracia a la que no todos están invitados. Un decreto de Mahmud Abbas, el cada vez más autoritario y desprestigiado presidente palestino, obliga a los candidatos a comprometerse con los principios de la Organización para la Liberación de Palestina, lo que implica el apoyo a la solución de dos Estados.

EE UU y la UE vienen presionando a Abbas para que haga reformas democráticas. Y unos y otros quieren aislar a Hamás, el partido islamista que ganó las últimas elecciones legislativas, en 2006, y solo se plantea reconocer a Israel en el marco de la creación de un Estado palestino. Así que, a causa del polémico decreto presidencial, ni Hamás ni otras facciones, como el Frente Popular para la Liberación de Palestina, participan este sábado en el proceso. Ya habían boicoteado anteriores. El ejército israelí ha arrestado además a sus antiguos alcaldes.

Cerca del 90% de los candidatos son independientes, pero más en teoría que en realidad, bendecidos por los clanes familiares leales a Al Fatah. El resto pertenece a Al Fatah, el partido del presidente. “Aquí está todo decidido de antemano”, lamenta una candidata que pide guardar el anonimato “para no acabar en prisión”. Los analistas atribuyen muchos apoyos de los ciudadanos a la familia extendida a la que pertenecen ellos y los candidatos, así como a acuerdos no escritos. “El apellido importa mucho más que el programa”, resume la candidata. En la Gaza bajo control de Hamás, son todos independientes.

El presidente de la Comisión Electoral Central, Rami Hamdala, ha explicado en una rueda de prensa en la sede en Al Bireh que la participación rondaba el 15% a las 11.30 hora local (10.30 en la España peninsular). El objetivo es llegar al 50%, tres puntos por encima de la media de los anteriores comicios municipales.

Hamdala ha destacado la “importancia política” de celebrar las elecciones “en toda Palestina”, tras dos años y medio de brutal invasión israelí, con más de 73.000 muertos, según las autoridades sanitarias. Por eso incluyeron Deir El Balah en el proceso electoral, como “ejemplo” de Gaza y “proyecto piloto”, a la espera (en una fecha sin definir) de poder extenderla al resto de localidades de la Franja y de aprovechar el “impulso” para que haya también presidenciales y legislativas, por vez primera desde 2005 y 2006, respectivamente.

El portavoz de la Comisión ha precisado que era “muy difícil” organizar elecciones “en cualquier lugar” de Gaza, pero Deir El Balah es uno de los escasísimos municipios donde la población censada no ha sido desplazada varias veces a otras partes por orden del ejército israelí.

Una votación excepcional

La excepcionalidad de la votación en Gaza se entiende con la historia de los últimos 20 años. En 2005, los palestinos celebraron sus primeras elecciones presidenciales, tras la muerte del líder histórico Yasir Arafat. Las ganó Abbas, el candidato de Al Fatah, el partido de Arafat. Hamás no participó, pero sí un año más tarde en las legislativas y ganó. La comunidad internacional impuso entonces al partido islamista condiciones como reconocer a Israel y renunciar a las armas —que rechazó— mientras las fuerzas islamistas comenzaban a enfrentarse puntualmente en las calles con las leales a Abbas.

La situación explotó en 2007, con choques abiertos. Los hombres de Hamás ganaron y tomaron el poder en Gaza, que monopolizan desde entonces. Fue el germen de dos Gobiernos palestinos paralelos de facto: uno, en Gaza, de Hamás; y otro en Cisjordania, articulado por Fatah. Ambos sin someterse a las urnas ni permitir manifestaciones abiertas de disidencia.

Palestina lleva así desde 2006 sin elecciones nacionales, pese a la multitud de acuerdos, reuniones y declaraciones grandilocuentes en pro de una reunificación que nunca ha llegado. En parte por la dificultad de conciliarla con las presiones de EE UU e Israel, contrarios a que Hamás tenga el más mínimo papel en las instituciones o en la elección de los gobernantes.

Los anteriores comicios locales, de 2021 y 2022 (los de este sábado son los primeros que se celebran en el mismo día), ya estuvieron marcados por el cisma intrapalestino. Abbas había convocado por fin elecciones legislativas, pero las anuló poco antes con excusas que pocos creyeron. Irritado, Hamás prohibió las locales en Gaza si no iban acompañadas de generales, por lo que solo se celebraron en Cisjordania, igual que en 2012 y 2017.

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