Los buques desafían los bloqueos en Ormuz con identidades falsas, transpondedores apagados y la técnica del ‘spoofing’
El uso de prácticas irregulares se multiplica, mientras Estados Unidos afirma que su cerco marítimo ha obligado a 14 barcos a dar media vuelta

El doble bloqueo iraní y estadounidense al que está sometido el estrecho de Ormuz, una de las principales vías mundiales de aprovisionamiento de hidrocarburos, ha convertido su tránsito en un juego del gato y el ratón en el que los buques desafían los límites utilizando tácticas irregulares y maniobras de despiste para aprovechar las excepciones, pero también ha provocado que algunos barcos tengan que interrumpir su singladura y darse media vuelta para evitar confrontaciones que pongan en peligro unas negociaciones que penden de un hilo y el frágil alto el fuego vigente.
Mientras el bloqueo iraní de Ormuz se centra en la parte más estrecha de esta vía marítima –de unos 35 kilómetros de ancho–, el estadounidense está situado más al este, en la salida del golfo de Omán al océano Índico, un espacio de unos 300 kilómetros de norte a sur. Una docena de buques militares de EE UU, incluido el portaaviones USS Abraham Lincoln, y numerosos aparatos aéreos han sido desplegados en estas aguas para forzar el cumplimiento del bloqueo, que entró en vigor el lunes.
Cada tarde, el Mando Central de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos publica los resultados de su misión, subrayando que ninguna embarcación ha sobrepasado su barrera. “Tras 72 horas de ejecución, 14 buques se han dado la vuelta para cumplir el bloqueo por indicación de las fuerzas estadounidenses”, publicó en la red social X el jueves.
Entre los que han cambiado el curso se halla el Rich Starry, un buque de propiedad china cargado con 250.000 barriles de metanol y sancionado por Estados Unidos, que fue el primero en atravesar Ormuz tras la puesta en marcha del bloqueo estadounidense. Sin embargo, dio media vuelta en el golfo de Omán y el jueves se hallaba fondeado frente a la isla iraní de Qeshm, de nuevo dentro del estrecho, según datos de MarineTraffic.
“Barcos mercantes han continuado atravesando el estrecho de Ormuz utilizando rutas más cercanas a Irán, lo que sugiere que el mecanismo de aprobación de Irán sigue en efecto. La postura naval estadounidense parece centrarse en un bloqueo de distanciamiento, con el objetivo de restringir el tráfico hacia y desde los puertos iraníes sin cerrar completamente el estrecho”, explica Daniel Mueller, analista sénior de la empresa de gestión de riesgos marítimos Ambrey, en declaraciones a EL PAÍS.
Un informe de la empresa de inteligencia marítima Windward aseguró que, durante las primeras 48 horas del bloqueo naval, 19 buques atravesaron el estrecho de Ormuz, cinco en dirección al golfo Pérsico y 14 al de Omán, incluyendo al menos dos buques cisterna y cinco cargueros de bandera iraní, aunque no está claro si han llegado a alcanzar aguas del Índico.
El jueves, Bloomberg informó del paso por Ormuz de otros dos buques sancionados por Estados Unidos y ligados a Irán. “Se ha observado a buques transitar el estrecho en dirección a Irán, con algunos cambiando su puerto de destino para ocultar que recalarán en puertos iraníes”, explica la publicación especializada Lloyd’s List.

Las reglas del bloqueo no están del todo claras y, en varios comunicados, Estados Unidos afirma que los buques “neutrales” tienen permiso para seguir navegando. Pero el jueves, sus fuerzas emitieron un Navtex —una alerta telegráfica a los buques y puertos de la zona— en el que añadieron que, además de los buques iraníes, la flota estadounidense “abordará” para su registro e incluso incautación toda nave sujeta a sanciones de Estados Unidos o sospechosa de “contrabando”, entre lo que incluye cualquier tipo de hidrocarburos.
Esta situación está disparando el uso de maniobras de despiste, señala el informe de Windward. Las regulaciones marítimas internacionales obligan a que los barcos de gran tonelaje y tamaño mantengan siempre encendido el transpondedor, un dispositivo que se comunica con el Sistema de Identificación Automática (AIS, por sus siglas internacionales) y transmite el nombre, posición, ruta y otros detalles de la embarcación.
En los últimos tiempos, especialmente a raíz de la invasión rusa de Ucrania, han proliferado maniobras como el mantener la comunicación con el AIS apagada (algo solo permitido en ciertas situaciones de riesgo) para evitar la detección u ocultar los puertos en los que recala determinada embarcación, lo que ha llevado a los buques que abusan de estas tácticas ilegales a ser denominados como flota fantasma o flota oscura.
Hay otros métodos como el llamado spoofing, que consiste en alterar la información transmitida al AIS, por ejemplo, la posición del barco, el número de identificación o el historial de navegación. Algo que crea “peligros para la navegación, especialmente en vías tan congestionadas” y “aumenta la posibilidad de colisiones”, explica Mueller. Pero, además, incrementa los riesgos para las varias capas normativas que intervienen en cada envío marítimo (armadores, propietarios de los buques, aseguradoras del flete y la embarcación, agentes marítimos...) al “socavar la transparencia” y “complicar los procesos de diligencia”.
“Barcos zombis”
Una variante del spoofing es la táctica bautizada como “barco zombi” en la que se transmite la identidad de otro buque, a menudo retirado de servicio, algo que se ha detectado en varias ocasiones en el estrecho de Ormuz. Es el caso del petrolero que utiliza la identificación Race —un buque que fue desguazado hace más de una década— y que, tras haber superado el bloqueo, actualmente se dirige hacia la India. Su señal indica que ha cargado en el puerto iraquí de Basora, si bien Lloyd’s List cree que su carga es iraní, aunque no está claro si cargada directamente en un puerto de la República Islámica o bien en una operación de transferencia de barco a barco.
“Desde hace años se realizan esfuerzos cada vez más sofisticados para ocultar los viajes a puertos iraníes. Los buques cisterna de flotas clandestinas suelen emitir posiciones AIS falsas que los sitúan en puertos no iraníes de Oriente Próximo para ocultar que, en realidad, están cargando producto iraní”, sostiene la publicación naviera citando un análisis reciente en que estimaron que “aproximadamente la mitad” de las escalas declaradas en el puerto iraquí de Khor al Zubair, cercano a la frontera con Irán, son falsas y se utilizan para enmascarar la carga de crudo o gas iraní.
El analista de Ambrey señala que estas tácticas se han observado desde el inicio del conflicto, pero matiza que “aunque dificultan el seguimiento en remoto” de los barcos “no evitan su detección por radar o la interceptación física”. El despliegue de Estados Unidos incluye varios aviones de reconocimiento, a lo que se une el uso de radares ópticos y dispositivos de captación de señales de radio e incluso de telefonía móvil de los marineros a bordo, lo que puede limitar la eficacia de las tácticas de distracción de los buques que intenten burlar el bloqueo. De hecho, el jefe del Estado Mayor de Estados Unidos, Dan Caine, advirtió a los buques fantasma y a aquellos que violen las normativas internacionales de navegación en la zona del bloqueo de que se exponen al abordaje por parte de su flota.
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