Irán intensifica el bloqueo de Ormuz tras el alto el fuego
Solo cinco barcos franquearon el paso marítimo el primer día de la tregua. La Guardia Revolucionaria identifica en un mapa las áreas minadas

En mayúsculas, como acostumbra, Donald Trump se apresuró a exigir la reapertura “COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA” de Ormuz como condición de mínimos para el alto el fuego con Irán. Era la madrugada del martes al miércoles, quedaban horas para el fin del plazo que él mismo había fijado y parecía innegociable: o eso, o nada. Venía de amenazar con aniquilar toda una civilización, la persa. Un ultimátum ―aceptación de sus requisitos o exterminio― nunca antes proferido por un presidente de Estados Unidos.
Camino de 48 horas después, la situación en el estrecho es incluso peor que en los días previos. Lejos de aflojar la soga, Irán está dejando pasar aún menos buques por ese paso marítimo clave para la economía mundial: el miércoles, solo cruzaron cinco buques, según los datos facilitados a EL PAÍS por Kpler. Ninguno de ellos petrolero o metanero. Hasta media tarde de este jueves habían sido tres; un granelero y dos con petróleo. Por poner ambos datos en contexto, en la jornada del martes fueron 11, el doble.
Aunque de forma tímida, el trasiego de buques en la zona empezó a dar indicios de reactivación en la semana inmediatamente anterior al pacto para el cese de hostilidades. Entonces, fueron más de 80 barcos en siete días ―a años luz de los 700 de antes de la guerra―, prácticamente todos ellos vinculados a Irán o alguno de los países que había firmado pactos de tránsito con ese país: China, la India, Pakistán, Malasia, Tailandia, Filipinas y las vecinas Turquía e Irak. Ahora, ni siquiera los petroleros o metaneros hacia o desde estas naciones están cruzando la zona. Un paso atrás.
Tras semanas de especulaciones sobre si Irán habría o no dispuesto minas en el lecho marino para que explotaran al paso de los buques, la agencia de noticias semioficial iraní ISNA ha revelado un mapa en el que la Guardia Revolucionaria establece rutas alternativas para los mercantes que logren autorización para atravesar el estrecho. En esa carta náutica destaca un rectángulo de 920 kilómetros cuadrados marcado como “zona peligrosa” (“hazardous zone”, en inglés en el original).
Este jueves una fuente oficial iraní ha confirmado además a la agencia de noticias TASS, propiedad del Kremlin, que limitará los cruces a un máximo de 15 por día durante las dos semanas que presumiblemente durará el frágil alto el fuego. Un volumen a todas luces insuficiente para despejar los nubarrones que se ciernen sobre el suministro de gas y petróleo en Asia y en Europa.
“El primer día del alto el fuego no ha sido precisamente un éxito. El tráfico en Ormuz no ha cambiado. ¿Por qué debería hacerlo? Los armadores [de los barcos] no van a mover nada, por seguridad, mientras la Guardia Revolucionaria siga haciendo declaraciones amenazantes", escribe por correo electrónico Neil Crosby, de la firma de análisis de materias primas Sparta.
A corto plazo, Crosby solo ve “una opción para que el petróleo vuelva a fluir, dada su escasa capacidad mostrada para reabrir el paso por la fuerza”: que Estados Unidos “conceda el control [de Ormuz] a Irán y que el sistema de peaje empiece a funcionar de manera efectiva”. En cualquier caso, proyecta, “pasarán al menos cuatro semanas más de flujo reducido”.
Peaje por pasar y casi 800 buques varados
Aunque criticado por varios especialistas consultados por este diario, que lo consideran una forma moderna de piratería, este esquema de pagos obligatorios a Irán por atravesar el estrecho parece tomar forma. A finales de marzo, un diputado de ese país, Alaeddin Boroujerdi, confirmó el cobro de dos millones de dólares (1,7 millones de euros) por barco. En las últimas horas, el diario británico Financial Times ha puesto sobre la mesa una cifra que va en la misma línea: dos dólares por barril de crudo transportado. Los petroleros tienen una capacidad de entre medio millón y dos millones de barriles, con una media de algo más de uno.
Otros medios, como The Wall Street Journal, reducen esa cifra a un dólar por barril. Y aclaran que solo se puede abonar de dos formas: en yuanes chinos o en criptomonedas. Nunca en dólares.
El 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel empezaron a bombardear Irán y el régimen de los ayatolás respondió con su baza más fuerte ―la clausura de Ormuz―. El estrecho se ha convertido en las cinco últimas semanas en una inmensa trampa para centenares de buques mercantes que ya habían entrado en el golfo Pérsico y que ahora no pueden enfilar la salida hacia el Índico.
En esa situación de bloqueo total están, según las cifras que maneja Bloomberg, alrededor de 800 embarcaciones. De ellas, 187 son las más críticas desde el punto de vista económico, al portar petróleo o alguno de sus derivados. Productos que deberían haber llegado a destino hace ya muchos días, pero que siguen a la espera de recibir el visto bueno de Teherán para levantar el ancla y reanudar la marcha.
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