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Israel mantendrá “todos los territorios” que ocupa en Líbano y seguirá demoliendo viviendas durante la tregua

Miles de libaneses del sur desplazados por la guerra intentan regresar a sus hogares en las primeras horas del alto el fuego. Hezbolá advierte de que sus milicianos “mantienen el dedo en el gatillo”

Un par de niños celebran el regreso a sus hogares tras el alto el fuego de 10 días, cerca de Tiro (Líbano).Aziz Taher (REUTERS)

Miles de libaneses desplazados por la guerra intentan regresar a sus hogares en el sur, pese a los llamamiento de su Gobierno y de Hezbolá a la prudencia a ver antes cómo respira el alto el fuego con Israel, que cumple este viernes sus primeras horas y ha allanado la apertura total por Irán del estrecho de Ormuz. La tregua de 10 días en Líbano transcurre sin apenas incidentes desde que entró en vigor a medianoche (23.00 en la España peninsular). Los únicos tuvieron lugar de madrugada, cuando el ejército libanés denunció “actos de agresión” de Israel en vulneración del alto el fuego —como el ataque a una ambulancia en Kounine— y Hezbolá anunció ataques a soldados israelíes en represalia. Son tropas que “permanecerán en todos los territorios que ocupan” y seguirán demoliendo viviendas en las localidades fronterizas, ha adelantado su ministro de Defensa, Israel Katz.

Con 1,2 millones de desplazados tras mes y medio de órdenes israelíes, la autovía que conecta la capital, Beirut, con el sur de Líbano ha registrado desde primera hora atascos kilométricos. Algunos coches transportan enseres y otros ondean la bandera amarilla de Hezbolá. Los desplazados tratan de volver a sus hogares, pese a que algunos no existen, ya que el ejército de Israel ha demolido aldeas enteras en la franja que ocupa, la más próxima a la divisoria.

En una nueva reivindicación del monopolio estatal de las armas frente a Hezbolá y otras milicias, el presidente libanés, Joseph Aoun, ha señalado este viernes que “no habrá más fuerzas armadas que el ejército y las fuerzas de seguridad legítimas” para vigilar el regreso de los desplazados.

Miles de ellos provienen de localidades al sur del río Litani que el ejército israelí les ordenó evacuar, pero no controla. El ministro Katz les ha advertido este viernes de que, si se reanudan las hostilidades, deberán abandonarlas de nuevo “para permitir la finalización de la misión”, ya que la zona acabará siendo “liberada de terroristas y armas” a través de “la vía diplomática” o de “la continuación de la actividad militar tras el alto el fuego”, la próxima semana. Katz señaló, además, que Israel “mantiene y seguirá manteniendo todos los territorios que ha liberado y ocupado”.

En cualquier caso, el acuerdo —difundido a última hora del jueves por el Departamento de Estado de EE UU— ya confiere al ejército israelí algo similar a una carta blanca para bombardear objetivos de Hezbolá. El punto tres del texto subraya su “derecho” a “adoptar todas las medidas necesarias en legítima defensa, en cualquier momento, contra ataques planeados, inminentes o en curso”. Y aclara que “no se verá impedido por el cese de las hostilidades”.

“Ataques planeados”

La laxitud de la fórmula, más aún al enmarcar en la “autodefensa” la respuesta a “ataques planeados”, apunta a un regreso a la dinámica posterior a los más de dos meses de guerra entre Israel y Hezbolá en 2024. Concluyeron también con un alto el fuego mediado por EE UU y, en aquella ocasión, Francia. Washington dio entonces luz verde al Gobierno de Benjamín Netanyahu para lanzar bombardeos casi diarios en distintas partes del país, acusando a Hezbolá de reforzarse en secreto, en vulneración de la tregua. Los ataques causaron en Líbano más de 400 muertos (entre ellos más de 130 civiles), sin que la milicia chií lanzase un solo cohete. Hasta el pasado 2 de abril, cuando entró en la guerra regional en apoyo de Teherán.

Netanyahu ya dijo en la víspera que había rechazado la exigencia de Hezbolá de fundamentar la tregua en “el modelo de ‘calma a cambio de calma’. El acuerdo sí precisa, en cambio, que Israel ”no llevará a cabo ninguna operación militar ofensiva" contra objetivos del Estado, como infraestructuras y miembros de las Fuerzas Armadas.

Hezbolá ha intentado este viernes capitalizar la tregua, presentándola más como un logro, por haber hecho frente a las tropas invasoras y lanzado cientos de proyectiles contra el norte de Israel, que una iniciativa de Trump, el primero en anunciarla este jueves.

En un comunicado en el que no menciona directamente el alto el fuego, el partido-milicia ha reivindicado 2.148 ataques en los 46 días de guerra con Israel y ha advertido de que sus milicianos “mantienen los dedos en el gatillo, vigilantes ante el enemigo traicionero”, informa Joan Cabasés Vega. Los bombardeos israelíes en ese periodo han matado en Líbano a más de 2.100 personas.

Su principal valedor, Irán, ha celebrado con “satisfacción” el alto el fuego, pero solo como un primer paso. Su viceministro de Exteriores, Saeed Khatibzadeh, ha señalado que Teherán quiere un alto el fuego definitivo y el fin “de una vez por todas” de la guerra que EE UU e Israel iniciaron el 28 de febrero, que se ha cobrado miles de vidas y ha sumido todo Oriente Próximo en la inestabilidad. En declaraciones a la prensa al margen del Foro Diplomático de Antalya, Khatibzadeh aseguró que cualquier tregua debe incluir todas las zonas de conflicto, “desde el Líbano hasta el mar Rojo”.

También el presidente francés, Emmanuel Macron, ha llamado a Israel a “respetar la soberanía libanesa”, en referencia a la franja que ocupan sus soldados, y “poner fin a la guerra”, así como a Hezbolá a “deponer las armas”.

Este viernes, a punto de comenzar la jornada sabática, los anuncios de las autoridades apuntan ya a un regreso progresivo a la normalidad. Los eventos culturales y deportivos se volverán a celebrar sin restricciones a partir de la noche del sábado.

Israel

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