El aeropuerto de El Prat capea la incertidumbre por la guerra y ve crecer el “low cost” a América
Los problemas con el suministro de carburante y el aumento de precios amenazan la planificación de las aerolíneas


El tráfico aéreo ve crecer en el radar la amenazas por las consecuencias de la guerra en Oriente Próximo, fundamentalmente asociadas al sobrecoste por el precio del carburante. “Es una situación que si se mantiene en el tiempo va a ser una preocupación para todos”, admite Vanessa Requena, jefa de gabinete del aeropuerto de Barcelona-El Prat. “El suministro está garantizado por ahora, pero si llega el momento que no lo está habrá que pensar en un ajuste de la programación”, ha concedido Requena este viernes, a las puertas de que arranque la temporada veraniega en el aeropuerto de Barcelona, tradicional pico de actividad para la instalación.
Aena no desvela qué margen dan las reservas ni a partir de qué momento la situación de acceso al combustible puede ser comprometida para las aerolíneas. El precio del carburante para la aviación ha escalado entre un 20% y un 25%, según ha manifestado Marty St. George, presidente de la compañía norteamericana JetBlue que, este viernes, ha inaugurado su primera conexión entre Boston y Barcelona. El máximo responsable de JetBlue admite que puede haber incertidumbres sobre la evolución del negocio de la aviación pero subraya que, en el caso de los vuelos entre Estados Unidos y Barcelona, “la demanda es fuerte”.
El aterrizaje de JetBlue en Barcelona pone más leña al fuego de la competencia entre las aerolíneas que vuelan entre Estados Unidos y Cataluña, caso de American Airlines, United o Delta. JetBlue dice huir del término lowcost pero atendiendo a sus ajustadas tarifas, 399 euros por viaje en clase turista y 1.699 euros en business, JetBlue llega para desafiar la posición que ocupa Level en Barcelona. Justo en un momento en que la enseña lowcost del grupo IAG está en fase de repliegue y ha cancelado su ruta a San Francisco (California).
La nueva ruta a Boston conectará desde abril hasta octubre el aeropuerto catalán con el Aeropuerto Internacional Logan, para dar respuesta a “la creciente demanda de viajes de ocio, de negocios y académicos”, según manifiesta la compañía. Los vuelos se cubren con un Airbus A321 y, según reivindica Marty St. George, refuerza la oferta entre dos ciudades que comparten intereses comunes en sectores como la tecnología, estudios, cultura o turismo. “Es una conexión estratégica”, ha afirmado el presidente de JetBlue, y sobre la acumulación de una oferta parecida entre distintas compañías ha sido claro: “cuando hay competencia todo el mundo sale beneficiado”.
Por su parte, la la jefa de gabinete del aeropuerto de Barcelona-El Prat, Vanessa Requena, ha señalado que la nueva ruta “responde a una elevada demanda, con más de 1,5 millones de pasajeros indirectos entre Estados Unidos y Barcelona, incluidos más de 59.000 entre Boston y Barcelona en 2025”.
De esta forma, Barcelona se convierte en el segundo destino de JetBlue en España -tras la inauguración de la ruta a Madrid el año pasado- y se constituye como la séptima ciudad en la que opera la aerolínea en Europa.
Desde Boston, la aerolínea ofrece más de 130 salidas diarias a más de 65 destinos, conectados con la red de JetBlue en Estados Unidos, América Latina y el Caribe.
El aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat registró un récord mensual de pasajeros en marzo, con 4,5 millones de usuarios, un 5,4% más que en el mismo mes del año anterior. El número de viajeros internacionales fue de 3,4 millones, un 6,4% más, y los nacionales alcanzaron los 1.178.739 pasajeros, un 2,8% más que el mismo mes del año pasado.
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