Muere Beatriz de Moura, fundadora de Tusquets, a los 87 años
La editora estuvo al frente de la editorial durante 40 años y publicó libros de Marguerite Duras, Milan Kundera o Almudena Grandes


Una de las editoras más relevantes, Beatriz de Moura, ha fallecido a los 87 años. “Lamentamos comunicar que hoy nos ha dejado Beatriz de Moura”, ha comunicado la editorial Tusquets, que ha calificado a la editora como “mujer brillante y desprejuiciada, cosmopolita y aguerrida, precursora de tantas cosas y alma de la editorial”.
De Moura (Rio de Janeiro, Brasil, 1939) fundó la editorial Tusquets y estuvo al frente de ella durante 40 años.
Brasileña de nacimiento, hija de diplomático, criada en varias lenguas y países (Bolivia, Ecuador, Argel, Italia, Chile) Beatriz de Moura llegó a Barcelona con sus padres en 1956. Estudió traducción en Ginebra, pero volvió a esa ciudad donde se cruzó en su camino el arquitecto Óscar Tusquets, su primer marido y hermano de Esther Tusquets, que dirigía la editorial Lumen, donde De Moura aprendió —y se arrebató— con el oficio que marcaría su vida. En 1969 la pareja montó Tusquets.
La fiesta de lanzamiento de aquel sello, en el que De Moura decidió empezar publicando textos breves de autores ya consagrados, es un hito legendario de la gauche divine barcelonesa cuyos aires de apertura al mundo aportaban un nuevo estilo informal, sofisticado y libre, con desenfado sesentayochista, a la causa antifranquista. Las noches en Bocaccio y los viajes que aquel grupo que frecuentaba esa boite iba montando por Estados Unidos, las escapadas a la Costa Brava y la conexión con los escritores latinoamericanos (Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Sergio Pitol) que recalaron en Barcelona forman parte del imaginario que cristalizó en aquella aventura editorial.
En el piso donde vivía la pareja fueron cuajando los primeros títulos, entreverados con las tertulias, descubrimientos e intercambios, con los encuentros con otros editores europeos en las ferias internacionales, con las lecciones que iban recibiendo de la generación anterior, la de Carlos Barral y Jaime Salinas.

Las parejas del difuso e informal grupo se abrieron y se separaron, la amistad perduró y Beatriz de Moura encontró en Antonio López Lamadrid, a finales de los setenta, el pilar personal y profesional que la editorial necesitaba para erigirse en el gran sello independiente que junto a Anagrama y Lumen cambió el panorama editorial en español. “Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”, escribió Jaime Gil de Biedma, y lo mismo podría decirse de aquella editorial surgida al calor de lagauche divine: el empeño de Beatriz de Moura iba en serio, muy en serio.
Su innegable atractivo, su carisma, su tenacidad y entrega, su espíritu libre, su rechazo a las ataduras familiares, y su carácter poco dado a rendirse a las convenciones calaron en los libros que durante más de cuatro décadas trajo, a través de Tusquets, a los lectores en español. Marguerite Duras, Milan Kundera, Jorge Semprún, Annie Ernaux, Simenon, Samuel Beckett, Arthur Miller, son algunos de los autores que publicó junto a Antonio López Lamadrid y a los que se sumaron los españoles Almudena Grandes, Eduardo Mendicutti, Fernando Aramburu o Cristina Fernández Cubas.

De los pequeños libros de la colección Marginales a las novelas de Andanzas; la colección de libros de ciencia Metatemas, dirigida por Jorge Wagensberg; los libros de poesía; la literatura erótica de La Sonrisa Vertical que estaba en manos de Berlanga; y los libros de biografías y memorias de Tiempo de Memoria y el Premio Comillas. Esa parte de la historia coloca a Beatriz de Moura con su indomable belleza bailando en el centro de la pista de Bocaccio o gritando ¡gol! cuando la selección brasileña marcaba en un Mundial.
[Noticia de última hora. Habrá ampliación en breve]
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