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Más de un millón de ciudadanos europeos firman para que Bruselas sancione a Israel por la guerra en Gaza

Una iniciativa ciudadana supera el mínimo de apoyos requeridos para que la Comisión proponga la suspensión completa del Acuerdo de Asociación con Israel, demanda que también hacen cientos de altos responsables europeos

Manifestación en París para demandar el fin de la guerra en Gaza, en una imagen de archivo Stephane Mahe (REUTERS)

Más de un millón de europeos han respaldado una iniciativa ciudadana que busca que la Comisión Europea proponga la “suspensión completa” del Acuerdo de Asociación con Israel por las “violaciones de derechos humanos” provocadas durante el conflicto en Gaza. La presión para que Bruselas mueva ficha de una vez continúa —y crece— también desde la comunidad política, con crecientes críticas al Gobierno de Benjamín Netanyahu, y diplomática. Más de 350 antiguos altos funcionarios europeos, embajadores y hasta exministros firman también este miércoles una nueva carta abierta —ya van más de media docena— instando igualmente a la suspensión del acuerdo comercial con Israel.

“La UE debe usar de forma inmediata todos los medios legales, diplomáticos y económicos disponibles, entre ellos la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel, para forzar al Gobierno israelí a cesar sus violaciones de derechos humanos, respetar el derecho internacional y aliviar el sufrimiento de los palestinos”, exige la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE). Este instrumento permite que, si un millón de ciudadanos europeos de al menos una cuarta parte de los Estados miembros de la UE firman una iniciativa pidiéndole a la Comisión que proponga legislación en ámbitos de su competencia, el Ejecutivo europeo debe responder a esta petición y, si no lo hace, debe justificar por qué.

La ICE para suspender el Acuerdo de Asociación fue lanzada a mediados de enero por la Alianza Europea de Izquierdas por los Pueblos y el Planeta (ELA, en sus siglas en inglés), que integran entre otros Podemos, Bildu, La Francia Insumisa o el portugués Bloco. Los organizadores defienden, no obstante, que las firmas provienen de múltiples países, diferentes sectores sociales y diversas afinidades políticas. Y señalan que la rapidez con que se ha logrado llegar a la meta fijada —apenas tres meses, la más rápida en este tipo de iniciativas— es una muestra de la creciente “frustración” ciudadana con la falta de acción de la UE.

“La ICE nace por la demanda de millones de ciudadanos europeos, organizaciones y colectivos de toda Europa que consideran que la justicia no puede hacerse esperar más”, ha afirmado Tamam Abusalama, organizadora de la campaña. “Es un movimiento amplio que ha unido a sindicatos, profesores, trabajadores de la salud, artistas y colectivos de base con un objetivo: demostrar que los europeos se niegan a ser observadores pasivos y que van a usar todos los instrumentos democráticos disponibles para transformar su enfado y frustración en una acción concreta”, ha agregado en rueda de prensa en el Parlamento Europeo rodeada de eurodiputados del grupo de la Izquierda, entre ellos las francesas Manon Aubry y Rima Hassan (La Francia Insumisa) o los españoles Isa Serra (Podemos) y Pernando Barrena (EH-Bildu).

Los organizadores, que han invitado a otras fuerzas políticas a respaldar la iniciativa ciudadana, han indicado que su objetivo ahora es reunir al menos 1,5 millones de firmas para “aumentar más la presión sobre la Comisión” y asegurarse de que al menos un millón son válidas, para evitar el riesgo de que la iniciativa sea rechazada.

La UE es el principal socio comercial de Israel y, por tanto, este acuerdo es un elemento de presión fuerte. Bruselas se ha movido con pies de barro desde que comenzó la brutal ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza tras los atentados de Hamás de octubre de 2023. Países como España o Irlanda reclamaron la suspensión del Acuerdo de Asociación poco después del comienzo de la brutal ofensiva, pero no fue hasta después de la hambruna que desató el cierre israelí de Gaza a la ayuda humanitaria hace un año, que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso el pasado septiembre la suspensión parcial —aunque altamente simbólica— del acuerdo. No obstante, las reticencias de países como Alemania, Austria, Italia o Hungría han frenado cualquier paso.

El panorama político, sin embargo, está cambiando, sobre todo desde el inicio de la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra Irán que ha provocado un nuevo conflicto regional. Cada vez más capitales europeas muestran una mayor impaciencia con el Gobierno israelí.

Esta semana, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, anunció que su país no renovará su acuerdo de defensa con Israel en “vista de la actual situación”. La semana pasada, Italia convocó al embajador israelí en Roma después de que soldados israelíes lanzaran disparos de advertencia contra un convoy italiano que forma parte de la misión de Naciones Unidas (Unifil) en el sur del Líbano. El lunes, Israel convocó a su vez al embajador italiano en protesta por las declaraciones del ministro de Exteriores, Antonio Tajani, que condenó los “ataques inaceptables” de Israel contra civiles en Líbano, recuerda la BBC.

Y el martes, el ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, dijo ante la Asamblea Nacional que “el Gobierno israelí debe cambiar su política, respetar el derecho internacional y abandonar las guerras sin fin”, en referencia al conflicto palestino, pero también a los renovados ataques en Líbano.

La situación en Gaza se ha vuelto a deteriorar. De los 4.200 camiones con ayuda humanitaria que desde octubre habían vuelto a entrar semanalmente en la Franja, la cifra se ha reducido a unos 1.700 y ha llegado a ser más baja aún, según fuentes de la UE. Además, Israel solo permite la entrada de alimentos y algunas medicinas, pero impide el ingreso de materiales clave para reparar la central eléctrica o la planta de desalinización, material de desminado, tratamiento de desechos o incluso para tiendas de campaña alegando que tienen potencial uso dual (civil y militar).

La prohibición durante la Semana Santa de entrar al Santo Sepulcro a la máxima autoridad católica en Tierra Santa, el patriarca latino Pierbattista Pizzaballa, también provocó fuertes protestas de líderes europeos, entre ellos España, Francia o Portugal, pero también Italia o incluso Hungría, que hasta ahora ha bloqueado incluso la aprobación de nuevas sanciones contra colonos judíos violentos. De igual manera, las críticas contra el Gobierno de Netanyahu recrudecieron, incluso desde otro de los países más cautos, Alemania, tras la aprobación por el Parlamento israelí de una ley que permitirá condenar a muerte por defecto a los palestinos de Cisjordania que maten a israelíes.

La Comisión Europea recuerda —como hizo también el martes el francés Barrot— que “todas las opciones siguen sobre la mesa”, en referencia a sanciones en el marco del Acuerdo de Asociación. Los ministros de Exteriores europeos se reúnen el próximo martes en Luxemburgo y la cuestión de Oriente Próximo está en la agenda, apuntan fuentes comunitarias.

Es lo que reclaman también los más de 350 antiguos altos funcionarios, exembajadores y hasta algunos antiguos ministros como los suecos Lena Hjel Wallén y Matts Hellström, el danés Mogens Lykketoft o el irlandés Eamon Gilmore en una nueva carta pública.

“En momentos particularmente convulsos en Oriente Próximo y en medio de las violaciones generalizadas del derecho internacional por parte de Israel, es imperativo que la UE actúe y exija responsabilidades a Israel”, escriben los altos responsables. El grupo pide una suspensión total o parcial del Acuerdo de Asociación, prohibir el comercio con los asentamientos ilegales, detener el comercio de material militar con Israel, suspender su participación en programas de la UE o ampliar las sanciones contra personas implicada en la represión del los palestinos o en violaciones del derecho internacional.

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